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Esta carta la envíe el pasado 7 de agosto a la redacción de un importante diario limeño, La República, cuyo editor de la página de Opinión finalmente la publicó, muy recortada, en la sección Lectores. La pongo pues ahora, íntegra, en conocimiento de mis amigos y de los lectores en general. En algunas circunstancias, expresar los puntos de vista de uno sobre la marcha política del país es una necesidad; en este caso, hablarle con claridad al presidente Humala es, para mí, una obligación moral.

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UNA CARTA IMPOSTERGABLE
AL PRESIDENTE DEL PERÚ

Señor Presidente:
El 3 de julio pasado, la Policía Nacional y soldados del Ejército Peruano dispararon sus armas de guerra contra simples manifestantes en Celendín, Cajamarca, mi ciudad natal. El tiroteo criminal y selectivo dejó un saldo de cuatro muertos, entre ellos un adolescente, y decenas de heridos. Un quinto cajamarquino fue asesinado el mismo día, en Bambamarca, también a balazos, por la policía. Y un mes después, su gobierno, comandante Humala, ha prorrogado el estado de emergencia, mejor dicho las condiciones para que baños de sangre como estos se repitan impunemente.
Con los hechos del 3 de julio culminó una ola de violencia y agresión sin precedentes, contra la población de Cajamarca, por parte de la policía y la tropa que su gobierno ha enviado a la región para militarizarla e intimidar a los habitantes que se oponen a la devastadora minería que practica Yanacocha en la zona. “¿Por qué nos tratan así?”, imploró una humilde madre cajamarquina en una manifestación, en medio de una lluvia de balazos, culatazos, patadas y puñetes policiales. “¡Porque son perros, pues, conchetumadre!”, ladró con odio y rabia el uniformado que la atacaba. Desde entonces flotan en mi espíritu preguntas que me hubiera gustado hacerle en persona, comandante Humala: ¿Esa es la consideración que le merece a su gobierno la inmensa mayoría de peruanos? ¿Esas son las consignas que el poder ha dado a nuestros soldados y policías para que traten con sus hermanos? ¿Quién les ordenó atacar y matar de ese modo?
A la tragedia se suma una ironía cruel. Un año atrás, esos muertos, heridos y golpeados en su inmensa mayoría habían votado por usted, para que sea Presidente del Perú. Votaron por usted y por la esperanza, por la promesa que usted lanzó, libre y voluntariamente, en plazas y tribunas, de que los defendería, de que impediría que continúe el imperio de la minería salvaje y sus macabras prácticas, que incluyen la intimidación sangrienta, la violencia y la corrupción. Las víctimas han sido, pues, víctimas de quien creían su salvador.
Me hubiera gustado escribirle, señor Presidente, para saludarlo y felicitarlo por el primer año de su gobierno y por el cumplimiento estricto del programa que prometió a sus electores, a nuestro país, pero, ya ve, esto me es imposible. Aunque debo confesarle que abrigaba la esperanza de que en su reciente Mensaje a la Nación no sólo nos explicara las equívocas, erráticas y continuistas políticas que su gobierno aplica desde que llegó al poder, sino también, y sobre todo, que diera una explicación coherente y pidiera perdón a Cajamarca —anunciando sanciones— por los crímenes de Celendín y Bambamarca, hechos bárbaros e inimaginables en cualquier sociedad civilizada. Por eso esperé hasta el último día de julio y aun la primera semana de agosto, a la espera de una saludable rectificación. Nada de esto llegó.
Si usted y su gobierno creen que Cajamarca es un rincón perdido del país al que se puede humillar y despreciar impunemente están cometiendo otra trágica equivocación. Al respecto tal vez debo recordarle que en el pasado ya fuimos ocupados militarmente en dos ocasiones: en 1882, durante la guerra con Chile, y en 1932, después la revolución de Trujillo. En el primer caso, usted, como buen conocedor de nuestra historia, sabe que Cajamarca dio la última batalla victoriosa de los peruanos frente al ejército invasor chileno, que los jóvenes colegiales cajamarquinos, encabezados por Gregorio Pita, José Manuel Quiroz y Enrique Villanueva, dieron su vida en San Pablo en defensa de su tierra, sus ideales y su patria. Nada de eso está olvidado. Y en 1932, arriesgando mucho, los celendinos protegieron a los revolucionarios perseguidos y salvaron la vida, entre otros, del escritor Ciro Alegría, que iba a ser fusilado por los esbirros de la dictadura. Cajamarca sabe pues resistir y tiene de donde inspirarse.
He dudado antes de enviarle esta carta abierta, consciente de que el género epistolar ha perdido vigencia. Las circunstancias peruanas, y en particular las cajamarquinas, por la evidente voluntad de su gobierno de imponer el proyecto minero Conga, ilegal desde su raíz, hacen sin embargo este envío urgente e impostergable. Es obvio que si no hay una rectificación urgente de su gobierno en el actual conflicto, los costos, en todos los planos, para el Perú y Cajamarca, serán elevados y terribles. Le ruego por lo tanto que reflexione al respecto y vuelva a su programa original de gobierno. Es la única salida. Nadie le pide que haga la revolución, sólo que cumpla honestamente su palabra y vuelva a su programa de transformación verdadera que un centenar de escritores e intelectuales avalamos y respaldamos, refrendándolo como garantes. El pueblo peruano le ha dado un mandato sagrado que no debe ser traicionado.
A estas alturas, señor Presidente, no me queda sino pedirle que reflexione sobre lo que implicará para usted y para su gobierno su obstinación por imponer un proyecto que la mayoría de la población de Cajamarca aborrece intensa y documentadamente, no por odio cerril a la modernidad ni al desarrollo como creen algunos maliciosos e interesados, sino porque la experiencia le ha hecho descubrir hasta la saciedad lo que los ecologistas de todo el mundo saben ahora: que el ultraextractivismo minero devasta el planeta y mata la vida. Usted está en el centro de una página decisiva de la Historia del Perú. Usted elige cómo quedará registrado en ella para siempre.
Atentamente,

Alfredo Pita

París, 5 de agosto de 2012.


Tarde lluviosa en la laguna Perol, adonde llegaron alrededor de 4000 personas por la visita de los facilitadores del diálogo el 18 de julio. (Fotos: J. Fowks)

“¡Lagunas naturales y no artificiales!”, “El agua no se vende, el agua se defiende”, “Éste es el pueblo que lucha por la vida”, escucho en los videos cuando se cumplen tres semanas del encuentro de miles de cajamarquinos con los facilitadores del diálogo por el conflicto del proyecto minero Conga, los sacerdotes Miguel Cabrejos y Gastón Garatea, en tres de las lagunas que desaparecerían con las operaciones del proyecto minero Conga. Sin embargo, no hay aún novedades por parte del Ejecutivo para suspender el estado de emergencia en Cajamarca y continúa la violencia injustificada en las calles de Celendín.

En Lima, desde que el conflicto en Cajamarca llegó a las primeras planas -noviembre 2011- ha habido insistencia en responsabilizar de las movilizaciones al presidente regional Gregorio Santos y al ex dirigente Wilfredo Saavedra, que ocupó un cargo en el Frente de Defensa de Cajamarca. A ambos los han denominado azuzadores de la violencia ‘antiminera’; algunos incluyen también al activista y político Marco Arana. Sin embargo, para la gran mayoría de los cajamarquinos es claro que -por su historia política- no basta con uno o dos políticos para gestar una causa. La tradición e institución de las rondas -desde la década de los años 80- obliga a tomar acuerdos y respetar la institucionalidad, que también se expresa en otras redes y organizaciones más pequeñas (como por ejemplo, beneficiarios de programas sociales, dirigencias de centros poblados, etcétera). Es también necesario decir que en el área de influencia del proyecto Conga, la mayoría de la población es rural y pobre, pero con organizaciones.

Cabalgata hacia la laguna Perol, algunos atravesaron con dificultad los bofedales (pantanos), otros bordearon la trocha luego de bajar de las colinas.

También los medios capitalinos insisten en que algún rezago del terrorismo (el radicalismo) mueve las protestas en Cajamarca, sin embargo, todos los que lideran la posición de ‘Conga no va’ (Saavedra no lidera) han contrarrestado los intentos de Movadef, que trató de colarse a algunas movilizaciones. Y, recordando el pasado de 1980 al 2000, Sendero Luminoso no pudo actuar en Cajamarca porque las rondas los combatieron y les ganaron.

El gabinete que dirige el primer ministro Juan Jiménez Mayor ha anunciado que evaluará si anulan el estado de emergencia siempre y cuando haya gestos de paz y retorno a la normalidad, por parte del presidente regional de Cajamarca. Sin embargo, la Policía Nacional no da esos gestos de normalidad, en particular en Celendín donde la semana pasada nuevamente agredieron fuertemente a jóvenes (y un menor de edad). En Celendín se originó la posición contraria al proyecto minero Conga. ¿Cómo puede entonces el gobierno exigir lo que sus fuerzas del orden incumplen?

Por otro lado, una nota del diario La República reveló el sábado que el Ministerio Público no es capaz de encontrar a los responsables de las cinco muertes por los tiroteos del 3 y 4 de julio en Celendín y Bambamarca. Hay videos, tanto de la PNP como de ciudadanos, y también documentos donde queda la huella de las órdenes de la PNP y el Mininter que deben servir para llegar a los responsables. Entonces: ¿son estos los mensajes y los gestos para restablecer el diálogo en Cajamarca?

En la segunda laguna esperaban unas 500 personas a mediodía. (Foto: J. Fowks)

Han pasado tres semanas de esas tres visitas a las lagunas en riesgo por el proyecto minero. Una sola imagen que describa qué ocurrió, tendría que decir que cerca de cuatro mil peruanos, predominantemente rurales, llegados la mayoría por sus propios medios y teniendo que superar los controles de seguridad de la policía y de la seguridad privada de Conga, quisieron hacerle ver a los enviados, urbanos, el peligro de su modo de vida, o simplemente de su vida: por ejemplo, una mujer denunció que la empresa minera ha entrado a su casa a sacarla a ella y su hija con violencia, que ha matado sus animales, y que no le hacen caso porque no tiene un celular o una cámara para grabar y probar lo que dice.

A continuación, dos videos de algunas formas como los ciudadanos cajamarquinos llegaron a Perol, la tercera laguna visitada por Cabrejos y Garatea.


OCTUBRE 8, 2011 (POR: ALFREDO PITA)

Esta reacción juvenil es algo nuevo y esperanzador. Durante mucho tiempo la gente que se preocupaba por los muchos problemas políticos, urbanísticos, culturales, ecológicos de Celendín eran maestros, artistas, artesanos y otros ejemplares de mi generación, mejor dicho gente ya madura, por decir lo menos (aunque con un entusiasmo que nos hace pensar que seguimos por los veinte años). Nuestro relativo aislamiento nos preocupaba pues teníamos la sensación de que arábamos en el mar, como Bolivar, de que la apatía de los celendinos era de cemento y de que librábamos batalla casi solos, sin relevo en las nuevas generaciones.
Estábamos muy equivocados. Los mensajes de Diana, Javier, Iris, Jorge, Tania, Michael, Nico, muestran que la vida hace su trabajo aunque se tome sus plazos. Los jóvenes de Celendín, en la ciudad misma o en los distritos, en Cajamarca, Trujillo o Lima, donde estén, se han puesto en marcha y están organizando la red consciente, y subconsciente, de la resistencia, usando a fondo las redes sociales, los blogs, twitter y el correo electrónico.
Mis queridos amigos de la asociación Celendín Pueblo Mágico y de Celendín PMpueden estar contentos y orgullosos, pues, su trabajo precursor, ha sido bueno y productivo, han sembrado en la buena tierra y con la buena semilla. Los jóvenes se suman a su batalla para garantizar los resultados, o, por lo menos, para que los depredadores y los corruptos no se la lleven tan fácil. La minera y sus artimañas, las autoridades corruptas, los cómplices y los indiferentes, que los tengan en cuenta, un movimiento cada vez más amplio y proliferante les hará frente.
Algunos de los jóvenes que me han escrito, tienen la duda con respecto a lo que deben hacer. La minera les habla de inversiones fabulosas, de miles puestos de trabajo, de desarrollo. A la vez saben que el agua de la comarca depende de la lluvia pero sobre todo de fuentes, lagunas y humedales de altura que si son tocados se destruye o envenena sistemas absolutamente frágiles de alimentación hídrica en los valles y bajeras.
Estos jóvenes, que son estudiantes y leen saben lo que ha ocurrido en la provincia de Cajamarca y en la misma ciudad capital del departamento, cuya población hoy está tomado agua del cerro Quilish, que creían pura y preservada y que está llena de contenidos químicos, pues antes que llegue a sus casas ha sido usada por la minera.

La laguna Perol, y otras veinte como ella, desaparecerán por acción de la minera, que necesita su agua para lavar el mineral y los químicos que usará masivamente para extraer el oro.
Cajamarca, a mediados de los años 90, en los días del gobierno autoritario y corrupto de Fujimori también creyó que la bonanza estaba tocando a su puerta con la llegada de Yanacocha y con la exhibición, brazo en alto, del primer lingote de oro por el dictador nipo-peruano. Es cierto, en los años siguientes creció la población, se activo el comercio, se activó una cierta vida nocturna y aumentó el números de mendigos, delincuentes y de prostitutas. Y eso fue todo
Los jóvenes de Celendín sienten que hay trampa en las promesas, que no les dicen todo, que detrás de las promesas doradas algo los amenaza. A ellos les digo que no le crean a la minera, a las autoridades corruptas ni a sus agentes solapados. Hay que buscar y hallar vías de desarrollo que no impliquen la destrucción de la tierra.
A ellos les repito lo que ya he dicho en otro sitio: si nos ponen en la disyuntiva de escoger entre el agua que alimenta la vida de nuestros valles y poblaciones, y el oro que las transnacionales sacan para sí, la opción es fácil, votemos por el agua, por la vida nuestra y la vida futura. Los accionistas de las mineras no toman agua de relaves, de ninguna manera.
Por:


Alfredo Pita, narrador, poeta y periodista, nació en Celendín, en octubre de 1948, actualmente radica en París. Nuestro escritor es laureado en el Perú y en el extranjero, y sin duda uno de los principales de su generación.



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