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Campesinos andinos protestan contra el proyecto Conga minería, Perú, 17 de junio de 2013 (Enrique Castro-Mendivil/Reuters)

De acuerdo con un informe publicado por la ONG Global Witness, los conflictos relacionados con el medio ambiente y los derechos de la tierra son cada vez más violentos. Entre 2002 y 2013, 908 milicianos murieron en 35 países diferentes. Las comunidades indígenas de América Latina se ven particularmente afectados.

No es bueno para defender el medio ambiente. De acuerdo con un informe publicado el 15 de abril la ONG Global Witness, con sede en Londres, a diez años el número de personas asesinadas por defender sus derechos territoriales y ambientales casi se ha triplicado, pasando de 51 en 2002 a 147 en 2012 haciendo un total de 908 personas que pagaron con sus vidas por defender su tierra, su bosque, su medioambiente en contra de la extracción productivista.

Las causas de muerte son múltiples. Desde 2002, 46 personas fueron asesinadas por la policía cuando protestaban contra la minería en el Perú. En mayo de 2011 los ecologistas brasileño José Cláudio Ribeiro da Silva y Maria do Espírito Santo, que se opuso a la deforestación de la Amazonía, fueron asesinado a balazos en una emboscada. En Honduras, 93 campesinos que luchan contra las plantaciones de palma en la región altamente militarizada del Bajo Aguán fueron asesinados impunemente por mercenarios empleados por las industrias de aceite de palma, militares y por la policía desde 2010.

Nativos americanos se enfrentan a las excavadoras

En América Latina, el número de víctimas de este tipo de conflictos es particularmente elevado: más del 80% de los delitos registrados en el informe de la ONG (que no es exhaustiva) se han perpetrado. Brasil tiene el récord de 448 muertes fatales dentro de diez años, seguido por Honduras (109 muertos), Perú (58 muertes) y británicos (52 muertes).

Informe de Global Witness (Captura de pantalla)

La violencia de estos conflictos es alarmante. No son extremistas ecologistas al “Unabomber”, o incluso activistas de Greenpeace los que muerenEs, en realidad, muy a menudo los miembros de comunidades indígenas que defienden su territorio, como destaca la ONG en un comunicado :

“En muchos casos, sus derechos territoriales no son reconocidos por la ley o en la práctica, dejando sus tierras a merced de las operaciones realizadas por poderosos intereses económicos, acusándolos de ‘opositores al desarrollo’. A menudo, se enteran que se firmaron acuerdos en contra de sus intereses cuando llegan las excavadoras a sus fincas y sus bosques”.

Dos terceras partes de las muertes enumeradas por Global Witness han tenido lugar precisamente en el contexto de los conflictos relacionados con la propiedad, el control y el uso de la tierra.

Hay varios factores que explican el aumento de la violencia en contra de estas personas. En primer lugar, las empresas que explotan los recursos naturales invaden cada vez más en sus tierras.

“Cuanto más lejos en el interior de la amazonía, más se construyen presas, hay un enfrentamiento con los nativos: es este choque que es fuente de violencia, dice Jean-Baptiste Mouttet, co-autor de La Gran Venganza. Los amerindios en la reconquista del destino  (eds. otro). Corporaciones tienden a penetrar cada vez más en el corazón de los territorios habitados por los pueblos que se encontraban lejos de la civilización tal como la conocemos “.

Según la periodista Anna Bednik, encargada del colectivo ALDEAH (Alternatives au Développement Extractiviste et Anthropocentré) la expansión de las zonas afectadas por la explotación de los recursos naturales ha alcanzado un umbral crítico: “el 84% de la Amazonía peruana y el 75% de la Amazonía ecuatoriana se ven afectado por la explotación petrolera, y 15% de las tierras de Perú son propiedad de las empresas mineras”.

“Las principales compañías internacionales se han utilizado para hacer sus leyes”

Los pueblos indígenas intentan no dejarse privar de su medio ambiente sin reaccionar. “Hay más enfrentamientos porque los nativos son más conscientes de sus derechos, y con mas facilidad que antes reclaman su territorio. Sin embargo, los grandes terratenientes y las grandes empresas internacionales se las arreglaron para hacer leyes a su favor en estos lugares remotos, donde está el conflicto” , explica Jean-Baptiste Mouttet. El Movimiento social que se levantó en el Perú, en la región de Cajamarca contra el proyecto minero Conga es emblemática entre los nuevos conflictos territoriales y nativos. Los agricultores de las tierras altoandinas se oponen desde el 2011 a un  proyecto de explotación de una mina de cobre y oro por la multinacional Yanacocha, que pondría en peligro los recursos hídricos y la agricultura en toda la región. En julio de 2012, cinco personas han muerto en este conflicto.

“Es una respuesta social al extractivismo, es decir, a la explotación masiva de los recursos naturales, que ha experimentado una significativa aceleración en los últimos años, dice Anna Bednik. El precio de las materias primas producidas en América Latina ha aumentado de manera espectacular, lo que llevó a los gobiernos de estas regiones, tanto de derecha como de izquierda, para explotarlos. Hay un aumento en la exploración de petróleo, gas, carbón, metales, soya y palma africana. Todos estos centros de extracción son conectados por proyectos de carreteras y presas hidroeléctricas que dañan el medio ambiente natural, y compiten con las personas por los recursos que se encuentran en los territorios ancestrales de los pueblos indígenas “.

La relación especial de los pueblos indígenas con la naturaleza también se hace más vulnerable, explica Jean-Baptiste Mouttet:

“En Colombia, la creencia de los indios Kogi, Kankuamos y Arhuacos que viven en las montañas, la Sierra Nevada y el mar deben estar conectados por la naturaleza, por el bosque. Por esta razón están tratando de recuperar sus tierras para permitir la reanudación de la naturaleza de sus derechos a estos territorios. De esta manera, entran en conflicto con las Farc, con los paramilitares y con los grandes propietarios. Estas son personas en situación de víctimas, ya que no pueden depender de ninguna ayuda externa. Estas no toma partido entre las FARC y los paramilitares: están presos por estos dos grupos existentes “.

En algunos países, los pueblos indígenas son aún considerados terroristas y entran dentro del ámbito de aplicación de leyes represivas como la Mapuche en ChileEn comparación, la impunidad de los autores de delitos en estos conflictos es impresionante: el 1% de ellos sólo han sido condenados según el informe de Global Witness. En el comunicado emitido por el representante de la ONG, Andrew Simms concluye: “La protección del medio ambiente se ha convertido en un campo de batalla estratégico de los derechos humanos . “

par 

Publicado en: http://www.lesinrocks.com/2014/04/17/


Hace unas pocas semanas, el presidente del Ecuador anuncia “tristemente” de que el petroleo subyacente en los bloques Ishpingo, Tambococha et Tiputini (ITT) del Yasuni serán explotados a falta de reacción de la comunidad internacional para preservar el parque natural. Como sabemos, el presidente Correa fue de la iniciativa de reunir fondos mundiales a cambio de preservar esta zona. Pocos paises junto a la PNUD aportaron económicamente a este fondo. Esto sirve ahora de argumento para abrir los lotes a la explotación, sabiendo que el Yasuní es una de las zonas en el mundo con mayor biodiversidad, limítrofe con el Perú, y dentro de ella habitan 11000 quichuas y huaronis…. Lo que no nos dice el sr. Correa es de que hace años firmó un contrato con China para la construcción de un enorme puerto desde el cual se deben exportar minerales e hidrocarburos hacia ese pais principalemente. En los cálculos de capacidad del puerto ya estaban previstos 90,000 barriles de petroleo diarios de proveniencia del Yasuní….. Olvido del Sr. Correa?
Recientemente, el 19 de setiembre, la  Corte Internacional de Justicia de la Haya en apelación ha declarado improcedente la multa por 19 millones de dólares impuesta por el gobierno ecuatoriano a la empresa Chevron.  La multa fue presentada por el gobierno ecuatoriano como una gran victoria de su pais sobre los designios de las empresas extranjeras. Pero otra vez se olvidó de algo… el Ecuador firmó en 1995 un acuerdo aún vigente que eximía de toda persecución judicial  a Texaco al haberse comprometido a limpiar los pasivos ambientales de esa época. Chevron adquirió a la empresa Texaco y con ella sus contratos….Otro olvido del sr. Correa?


Según el exministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, las recientes medidas dadas por el gobierno para reducir los plazos, a menos de 100 días, para la evaluación y aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), no garantiza que se cumpla los controles ambientales, por el contrario generaría nuevos conflictos sociales. Por ello, consideró que el Ministerio del Ambiente es un archivador de EIA y que el sector “está pintado en la pared”. Y lamentó que el actual titular de la cartera de Ambiente “hace lo que el gobierno lo deja hacer y no lo que tiene que hacer”. En conversación con LA PRIMERA aseguró que los EIA no son transparentes.

—El gobierno lanzó medidas para impulsar proyectos de inversión, entre ellas se busca acortar el tiempo de evaluación en los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), ¿considera que esta medida va a garantizar una buena evaluación del EIA de los grandes proyectos mineros?
—Es muy importante tomar acciones para el crecimiento económico, pero no veo por qué el gobierno tiene que seguir insistiendo en cosas que han generado una conflictividad enorme en el país, por ejemplo las inversiones de Yanacocha. Es imposible hacer una buena evaluación del Estudio de Impacto Ambiental, de gran minería, en menos de 100 días. No se puede confundir rapidez con apuro, porque las evaluaciones del EIA se van hacer para que salga y después habrá consecuencias, nuevos conflictos. Con estas medidas, queda claro que el gobierno está escuchando, con un volumen alto, a los inversionistas mineros.

—¿En promedio cuánto dura la evaluación del Estudio de Impacto Ambiental para un proyecto minero?
—La revisión del EIA de proyectos mineros demora por lo menos seis meses, ahora se quiere acortar a más de la mitad del tiempo que se requiere. La demora no es porque los especialistas que observan el EIA son ociosos, sino es porque la evaluación toma tiempo. La revisión es todo un proceso, porque se tiene que hacer un trabajo de campo, recoger información física, climatológica, geológica y química, para reconocer el impacto ambiental que generará el proyecto, y así planear la mitigación de los efectos y la compensación. En otros casos el EIA puede demorar de 2 a 3 años en ser analizados.

—¿Considera apropiado que la empresa se encargue del EIA, teniendo en cuenta los intereses de por medio?
—En el país le falta transparencia a los EIA. Por la metodología que se sigue no le da confianza al ciudadano de a pie. Lo que está pasando es que una empresa se encarga de hacer el EIA, luego viene y te lo propone al gobierno. Allí la empresa se asegura que el EIA sea factible para la ejecución del proyecto. Entonces los EIA no deberían ser realizados por la parte interesada en el proyecto.

—¿Entonces cómo debería ser?
—Se debe crear un fideicomiso entre la empresa que invierte y el Ministerio del Ambiente, para no generar gasto a la institución pública. Con ese dinero, el encargado de contratar a los especialistas para la realización del EIA debe ser el Ministerio del Ambiente. Al término del estudio se debe contratar a un grupo de técnicos para que certifiquen el EIA. Además, debe haber un EIA que incluya a la población para certificar la aceptación del proyecto.

—Según las recientes reformas dadas por el gobierno, el EIA luego de ser aprobado por el Ministerio de Energía y Minas y otras entidades relacionadas, recién llega al Ministerio del Ambiente para su aprobación u observación, ¿parece que el EIA solo llega a la cartera de Ambiente para su reconocimiento?
—El Ministerio del Ambiente vuelve hacer un archivador de EIA y a estar pintado en la pared. Aquí solo lo que cuenta es la inversión y para eso no necesitamos un presidente, un Congreso de la República, sino se necesita un buen gerente. No debe prevalecer solo la inversión.

—Las observaciones del EIA en el proyecto de Conga generó una crisis en el gobierno, ¿qué lecciones se deben rescatar ante las medidas de acortar el tiempo en la evaluación del EIA?
—Por ejemplo, el EIA del proyecto Conga tiene 25 mil páginas y la evaluación se hizo en seis meses. El proceso del análisis tuvo poco tiempo y la evaluación no lo hizo directamente el Ministerio de Energía y Minas con sus profesionales, sino se contrató gente adicional que pagó la empresa minera. Las recomendaciones que hizo el Ministerio del Ambiente, cuando estuve en la gestión, coincidió con las conclusiones de los peritos.

—El Estudio de Impacto Ambiental define si un proyecto es factible, ¿considera que los inversionistas ven al EIA como un arma que atenta sus intereses?
—Solo a los malos inversionistas les pasa eso y piensan que los controles ambientales son un freno para la inversión. Aquí se tiene que hacer las cosas bien, y estoy seguro que Yanacocha no habría podido avanzar sin tener a personas que le ayuden a crecer cerrándoles un ojo.

—El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) tiene cerca de 20 años en el país, algunos señalan que es obsoleto, ¿usted lo considera así?

—Hay muchos términos de referencia que es copia y pega. No existe una normativa común para los EIA en los diferentes sectores, Agricultura, Energía y Minería, Pesquería, cada uno hace lo que se le da la gana. Tanto es así que en la industria las herramientas de control ambientales no están desarrolladas. Entonces se debe modernizar el EIA y el Ministerio del Ambiente debe estar a cargo.

—La Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), ambos organismos dependen de la Presidencia del Consejo de Ministros, ¿considera que el gobierno quita facultades del Ministerio del Ambiente?
—Los Ministerios del Ambiente de otros países se hacen cargo del ordenamiento territorial, de la Autoridad del Agua, eso pasa en Chile, Bolivia, Ecuador y otros países de Latinoamérica. En el Perú no sucede eso, porque el empresario y el agroexportador tienen mucho poder en el país.

— ¿El Ministerio del Ambiente es el enemigo de los inversionistas en Minería?

—El Medio Ambiente es el “cuco” que los inversionistas han creado. El Ministerio es como el semáforo y los inversionistas quieren pasar por encima, sin respetar.

— ¿El EIA es una traba para las inversiones?

—El EIA y el cuidado del medio ambiente es un factor de excelencia de las inversiones.

—Usted fue ministro de Ambiente en el gobierno de Ollanta Humala, ¿qué le parece la gestión de su actual predecesor?
—El Ministro del Ambiente está haciendo lo que le dejan hacer y no lo que tiene que hacer.

— ¿Y usted hizo lo mismo cuando estaba al frente de dicha cartera?
—Siempre fue así.

—¿De qué depende el cambio?
—Cambiará cuando el gobierno entienda que realmente el tema ambiental es parte de la excelencia del país, las inversiones tienen que hacerse bien.


SEGÚN JOSÉ DE ECHAVE
Medidas relajan filtro ambiental
El ambientalista José de Echave señala que las medidas del gobierno para impulsar las inversiones relajan aún más el filtro ambiental que representa los Estudios de Impacto Ambiental.

“El paquete que más preocupa tiene que ver con el decreto supremo 060-2013-PCM, que busca agilizar la aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) detallados y semidetallados. Desde ahora estos estudios deberán ser aprobados en menos de 100 días. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que una decisión de este tipo aportará a relajar aún más el filtro ambiental que representan los EIA, en la medida que ni la institucionalidad ambiental que está en los ministerios está preparada para realizar evaluaciones ambientales rigurosas en esos plazos y el nuevo sistema nacional de certificación ambiental (SENACE) recién comenzará a operar desde abril del próximo año”, indicó.

Asimismo, resaltó que estamos frente a una gestión que perdió los necesarios equilibrios sociales y ambientales.

“Cada vez son más evidentes los retrocesos, mensajes contradictorios y la debilidad que muestra el gobierno frente a las presiones de los principales grupos económicos. Pasó con el tema de Repsol y la posible compra de sus activos, luego con el entrampamiento de la consulta previa a los pueblos indígenas y ahora con este paquete de promoción de las inversiones. Con mucha razón los que perdieron las elecciones deben sentir que al final ganaron”, explicó.

EN CORTO

1 Es imposible hacer una buena evaluación del Estudio de Impacto Ambiental, de gran minería, en menos de 100 días. No se puede confundir rapidez con apuro, porque las evaluaciones del EIA se van hacer para que salga y después habrá consecuencias, nuevos conflictos. Con estas medidas, queda claro que el gobierno está escuchando, con un volumen alto, a los inversionistas mineros.

2 La revisión del EIA de proyectos mineros demora por lo menos seis meses, ahora se quiere acortar a más de la mitad del tiempo que se requiere. La revisión es todo un proceso, porque se tiene que hacer un trabajo de campo, recoger información física, climatológica, geológica y química, para reconocer el impacto ambiental que generará el proyecto, y así planear la mitigación de los efectos y la compensación. En otros casos el EIA puede demorar de 2 a 3 años en ser analizados.

3 El EIA del proyecto Conga tiene 25 mil páginas y la evaluación se hizo en seis meses. El proceso del análisis tuvo poco tiempo y la evaluación no lo hizo directamente el Ministerio de Energía y Minas con sus profesionales, sino se contrató gente adicional que pagó la empresa minera. Las recomendaciones que hizo el Ministerio del Ambiente, cuando estuve en la gestión, coincidió con las conclusiones de los peritos

4 El Medio Ambiente es el “cuco” que los inversionistas han creado. El Ministerio es como el semáforo y los inversionistas quieren pasar por encima, sin respetar.

Gina Carbajal
Redacción

Fuente: La Primera – http://www.laprimeraperu.pe/online/entrevista/ministerio-del-ambiente-es-un-archivador-de-eia_140360.html

Ecuador: la izquierda extractivista

Publicado: 1 abril, 2013 en NOTICIAS
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Carlos Monge Salgado

Carlos Monge Salgado

Por: Carlos Monge Salgado

Publicado por La Primera el Publicado el martes 26 de marzo del 2013

El Ministro de Recursos Naturales Renovables del Ecuador, Wilson Pastor, está en China interesando a compañías públicas y privadas chinas en invertir en nuevos bloques petroleros en la Amazonia Sur del Ecuador. Días antes estuvo en Singapur promoviendo inversiones similares por compañías de Corea del Sur, Vietnam, Tailandia, Malasia y otros países de la región. 

Así, a pocos días de su aplastante triunfo electoral, el Presidente Correa reafirma su apuesta estratégica por el petróleo como eje central de la economía ecuatoriana, y también el rol de la China como aliado principal del Ecuador en esta estrategia. En efecto, ya hay una importante inversión china en petróleo en Ecuador y el Ecuador se ha endeudado de manera importante con la China a cambio de pagos en petróleo.

De esta manera, la famosa iniciativa Yasuni queda como una isla rodeada de un mar de concesiones petroleras. La iniciativa Yasuni consistía en dejar bajo tierra el petróleo que ahí se ha encontrado a cambio de una compensación financiera internacional. Sus objetivos: la biodiversidad más rica del mundo y el hábitat de los pueblos indígenas que ahí viven en aislamiento voluntario, y contribuir menos tanto al calentamiento global causado por la quema del petróleo. Pero ahora, habiéndose concesionado todo el resto de la Amazonía para exploración y extracción petrolera, Yasuni queda como un símbolo aislado que ya no expresa la política general del gobierno.

Y no se trata solo del petróleo. El Presidente Correa también ha anunciado el inicio de 5 mega proyectos mineros, y los dos primeros en la lista son de las empresas Ecuacorrientes (también china) y Kinross (canadiense).

Los argumentos del Presidente Correa no son muy diferentes de los argumentos del gobierno peruano y las empresas petroleras y mineras que acá operan: no hay otra opción, esa es nuestra ventaja comparativa, esto es lo que atrae inversión y provee renta pública para crecer, aumentar el gasto social, y salir de la pobreza.

Desde la izquierda peruana tenemos que mirarnos en el espejo ecuatoriano. Y responder sin medias tintas a preguntas de fondo. ¿Este es nuestro camino? ¿Esto es inevitable? ¿Lo más que podemos hacer es sacarles más plata? NO pienso así. Pienso que el camino es la diversificación económica para depender lo menos posible de la extracción y exportación de anergias fósiles y minerales. ¿Una fantasía? ¡¡Claro!! Tan to como reformar el transporte público, derrotar a las mafias del comercio de alimentos y hacer una gestión honesta en la Municipalidad de Lima Metropolitana. Para eso estamos
.


Rafael Correa, presidente de Ecuador, se ha convertido en uno de los promotores del extractivismo en su país, además de alentarlo en la región. Correa hizo un llamado a los presidentes de Perú y Colombia, para terminar con los extremistas que se oponen a la minería, además planteó algunas interrogantes a los “izquierdistas extremistas” sobre si Marx fue antiminero. A Correa le han llovido las respuestas, vamos a presentar las respuesta de dos reconocidos intelectuales: Eduardo Gudynas y Joan Martinez Alier, quienes a mi parecer, casi sin quererlo, llegan a ridiculizarlo y desenmascararlo. Presentamos también un artículo de una activista ecuatoriana, Karla Calapaqui de cómo ven a correa desde adentro.

CORREA, MINERÍA Y MARX: HOY, EN AMERICA LATINA, MARX ¿SERIA EXTRACTIVISTA?

* por Eduardo Gudynas (08.02.13)

En América Latina siguen avanzando las estrategias enfocadas en minería, hidrocarburos y monocultivos, a pesar que esto significa repetir el papel de proveedores de materias primas y de las resistencias ciudadanas. Este modo de ser extractivista se expresa tanto en gobiernos conservadores como progresistas. Pero como entre estos últimos se esperaba otro tipo de desarrollo, esa insistencia se ha convertido en un nudo político de enorme complejidad.

 Para sostener el empuje extractivista se está apelando a nuevas justificaciones políticas. Una de las más llamativas es invocar a los viejos pensadores del socialismo, afirmando que no sólo no se opondrían al extractivismo del siglo XXI, sino que, además, lo promoverían.

 Seguramente el ejemplo más destacado ha sido el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien para defender al extractivismo lanzó dos preguntas desafiantes: “¿Dónde está en el Manifiesto Comunista el no a la minería? ¿Qué teoría socialista dijo no a la minería?” (entrevista de mayo de 2012).

 Correa redobla su apuesta, ya que además de citar a Marx y Engels, le suma un agregado propio que no puede pasar desapercibido: “tradicionalmente los países socialistas fueron mineros”. El mensaje que se despliega es que la base teórica del socialismo es funcional al extractivismo, y que en la práctica, los países del socialismo real lo aplicaron con éxito. Si su postura fuese correcta, hoy en día, y en América Latina, Marx y Engels deberían estar alentando las explotaciones mineras, petroleras o los monocultivos de exportación. Adicionalmente, se siembra la idea que cualquier crítica al extractivismo sería un rechazo al socialismo o provendría de voces conservadoras.

 

Soñando con un Marx extractivista

 Comencemos por sopesar hasta dónde puede llegar la validez de la pregunta de Correa. Es que no puede esperarse que el Manifiesto Comunista, escrito a mediados del siglo XIX, contenga todas las respuestas para todos los problemas del siglo XXI.

 Como señalan dos de los más reconocidos marxistas del siglo XX, Leo Huberman y Paul Sweezy, tanto Marx como Engels, aún en vida, consideraban que los principios del Manifiesto seguían siendo correctos, pero que el texto había envejecido. “En particular, reconocieron implícitamente que a medida que el capitalismo se extendiera e introdujera nuevos países y regiones en la corriente de la historia moderna, surgirían necesariamente problemas y formas de desarrollo no consideradas por el Manifiesto”, agregan Hunerman y Sweezy. Sin duda esa es la situación de las naciones latinoamericanas, de donde sería indispensable contextualizar tanto las preguntas como las respuestas.

 Seguidamente es necesario verificar si realmente todos los países socialistas fueron mineros. Eso no es del todo cierto, y en aquellos sitios donde la minería escaló en importancia, ahora sabemos que el balance ambiental, social y económico, fue muy negativo. Uno de los ejemplos más impactante ocurrió en zonas mineras y siderúrgicas de la Polonia bajo la sombra soviética. Hoy se viven situaciones igualmente terribles con la minería en China.

 No puede olvidarse que muchos de esos emprendimientos, dado su altísimo costo social y ambiental, se concretan solamente si no existen controles ambientales adecuados o se silencian autoritariamente las demandas ciudadanas. Tampoco puede pasar desapercibido que aquel extractivismo, al estilo soviético, fue incapaz de generar el salto económico y productivo que esos mismos planes predecían.

 Actualmente, desde el progresismo se defiende el extractivismo aspirando aprovechar al máximo sus réditos económicos para así financiar, por un lado distintos planes sociales, y por el otro, cambios en la base productiva para crear otra economía. De manera muy resumida la idea es aprovechar la riqueza de los recursos naturales para seguir financiando planeas como los bonos mensuales a los sectores más pobres o la construcción de infraestructura, y en paralelo, promover la diversificación económica (en unos países esa promesa tiene un enfoque más industrialista, como hace el gobierno brasileño, y en otros se vuelca servicios y conocimiento, como en Ecuador).

 Pero esa marcha extractivista padece de varios problemas. Uno de ellos es que se genera una dependencia entre el extractivismo y los planes sociales. Sin los impuestos y regalías a las exportaciones de materias primas se reducirían las posibilidades para financiar, por ejemplo, los programas de asistencia social. Claro, también se reduce el financiamiento del propio aparato del Estado. Esto hace que los propios gobiernos se vuelvan extractivistas, convirtiéndose en socios de los más variados proyectos, cortejando inversores de todo tipo, y brindando diversas facilidades. Sin dudas que existen cambios bajo el progresismo, y muchos de ellos muy importantes, pero el problema es que se repiten los impactos sociales y ambientales y se refuerza el papel de las economías nacionales como proveedores subordinados de materias primas.

 La pretensión de salir de esa dependencia por medio de más extractivismo no tiene posibilidades de concretarse. Se genera una situación donde la transición prometida se vuelve imposible, por las consecuencias  del extractivismo en varios planos, desde las económicas a las políticas (como el desplazamiento de la industria local o la sobrevaloración de las monedas nacionales, a combatir la resistencia ciudadana). El uso de instrumentos de redistribuciones económicas esperando lograr adhesión y apaciguamiento tiene alcances limitados, ya que a pesar de esos pagos de todos modos persisten las movilizaciones ciudadanas. Pero además es financieramente muy costoso, y vuelve a los gobiernos todavía más necesitados de nuevos proyectos extractivistas.

 Es justamente todas esas relaciones perversas la que deberían ser analizadas mirando a Marx. El mensaje de Correa, si bien es desafiante, muestra que más allá de las citas, en realidad, no toma aquellos principios de Marx que todavía siguen vigentes para el siglo XXI.

 

Escuchando la advertencia de Marx

 Marx no rechazó la minería. La mayor parte de los movimientos sociales tampoco la rechazan, y si se escuchara con atención sus reclamos se encontrará que están enfocados en un tipo particular de emprendimientos: a gran escala, con remoción de enormes volúmenes, a cielo abierto e intensiva. En otras palabras, no debe confundirse minería con extractivismo.

 Marx no rechazó la minería, pero tenía muy claro donde debían operar los cambios. Desde su perspectiva surgen las respuestas para la pregunta de Correa: Marx distinguía al “socialismo vulgar” de un socialismo sustantivo, y esa diferenciación debe ser considerada con toda atención en la actualidad.

 En su “Crítica al programa de Gotha”, Marx recuerda que la distribución de los medios de consumo es, en realidad, una consecuencia de los modos de producción. Intervenir en el consumo no implica transformar los modos de producción, pero es en este último nivel donde deberán ocurrir las verdaderas transformaciones. Agrega Marx: “el socialismo vulgar (…) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución”.

Aquí está la respuesta a la pregunta de Correa: Marx, en la América Latina de hoy, no sería extractivista, porque con ello abandonaría la meta de transformar los modos de producción, volviéndose un economista burgués. Al contrario, estaría promoviendo alternativas a la producción, y eso significa, en nuestro contexto presente, transitar hacia el post-extractivismo.

Saldada la cuestión no está demás agregar que con esta respuesta queda también en evidencia que la búsqueda de esas alternativas no está reñida con la tradición socialista, y que burlarse de quienes lo intenta parecería que sólo sirve para encubrir la ausencia de mejores argumentos.

Volviendo a Marx, no olvidemos que muchos han explorado su faceta “ecológica”, tal como ha hecho con mucha energía John Bellmay Foster. Desde sus posiciones se podría sumar otros argumentos para afirmar que Marx nunca sería extractivista. Pero es también apropiado admitir que la mirada de Marx seguramente no es suficiente para organizar esa salida postextractivista, ya que era un hombre inmerso en las ideas del progreso propio de la modernidad del siglo XIX. Pero sí es muy necesario en identificar el sentido que deberían tener esas alternativas.

En efecto, queda en claro que los ajustes instrumentales o mejoras redistributivas, pueden representar avances, pero sigue siendo imperioso trascender la dependencia del extractivismo como elemento clave de los actuales modos de producción. Esta cuestión es tan clara que el propio Marx concluye “Una vez que está dilucidada, desde ya mucho tiempo, la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver a marchar hacia atrás? Entonces, ¿porqué se sigue insistiendo con el extractivismo?


Referencias

 Bellamy Foster, John. 2000. La ecología de Marx. El Viejo Topo, Madrid.

 Huberman, L. y P. Sweezy. 1964. El Manifiesto Comunista: 116 años después. Monthly Review 14 (2): 42-63.

Marx, K. 1977. Crítica del Programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú.

 * una versión reducida de este articulo fue publicado por ALAI <www.alainet.org>

Eduardo Gudynas es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social), su blog www.accionyreaccion.com Una adelanto abreviado del presente artículo fue publicado por ALAI.

 

 Marx y el extractivismo del presidente Correa

24/02/13 Por * Joan Martínez Alier

 Algunos han dicho con mucha razón que en época de Marx no había la brutal minería a cielo abierto que hay hoy en día en Perú, en Colombia, Argentina o Chile y que Correa quiere introducir en Ecuador. Ni tampoco había la brutal extracción de petróleo en la Amazonía que hay ahora. Ecuador no exportaba en vida de Marx 15 millones de toneladas de petróleo al año como hace ahora (¿en qué barcos las hubiera puesto?) ni Colombia podía exportar, como ahora, 90 millones de toneladas de carbón al año. Nunca hubo tanta depredación como ahora, nunca las metrópolis han dependido tanto del comercio de materias primas mal pagadas que vienen del Sur.

El presidente Correa se pregunta dónde y cuándo Marx criticó la megaminería. En varias entrevistas, Correa, portavoz de la megaminería y de la expansión de la explotación petrolera, ha preguntado, “a ver, señores marxistas, dónde Marx se mostró contrario a la explotación de recursos no renovables?” La respuesta es fácil. Marx y Engels criticaron el capitalismo depredador aunque (en mi opinión) no hicieran de esta crítica proto-ecologista un pilar fundamental de su obra que estaba más bien enfocada al análisis de la explotación de los trabajadores asalariados y a sus consecuencias en la dinámica del capitalismo.

¿Pero qué hubiera dicho Marx de la megaminería y de las ideas del presidente Correa? No sé bastante alemán para adivinarlo, me imagino que algo así como Pfui Teufel. Al respecto, los conceptos más pertinentes del marxismo que Correa desconoce o ha olvidado son por lo menos dos: 1) Acumulación Primitiva u Originaria de Capital (un concepto renovado por David Harvey en 2003 con el nombre de Acumulación por Desposesión, tan apropiado para las realidades y los proyectos extractivistas petroleros y mineros del presidente Correa en la Amazonía de Ecuador y otras regiones); 2) La interpretación de la economía como Metabolismo Social (para lo que Marx se inspiró en Moleschott y Liebig). Marx le escribió a Engels en 1866 que la química agraria de Liebig era más importante que todos los escritos de los economistas juntos para entender cómo funcionaba la agricultura. Debía impedirse la “ruptura metabólica” típica del capitalismo depredador. Hay mucha información al respecto en el libro de John Bellamy Foster, La Ecología de Marx: Materialismo y Naturaleza, publicado hace ya diez años.

Engels, en conocidas cartas a Marx de diciembre de 1882, a propósito de la contabilidad energética de la agricultura que había publicado Podolinsky, le decía: “tú sabes mejor que yo como malgastamos reservas de energía, carbón, minerales, bosques, etc”. Desde luego, se puede criticar a Marx y Engels, como yo mismo lo he hecho en La ecología y la economía (1991), por su excesivo entusiasmo por lo que ellos llamaban el desarrollo de las fuerzas productivas. Incluso (economistas al fin) no analizaron el Metabolismo de la sociedad en unidades de energía y de materiales. Estas contabilidades se han hecho mucho después y revelan que América latina se ha convertido como nunca antes en una zona de exportación de materiales y energía. Los presidentes extractivistas latinoamericanos (tanto los neo-libs como los nac-pops) se colocan a la derecha de Raúl Prebisch y la CEPAL que él presidió.

Algunos han dicho con mucha razón que en época de Marx no había la brutal minería a cielo abierto que hay hoy en día en Perú, en Colombia, Argentina o Chile y que Correa quiere introducir en Ecuador. Ni tampoco había la brutal extracción de petróleo en la Amazonía que hay ahora. Ecuador no exportaba en vida de Marx 15 millones de toneladas de petróleo al año como hace ahora (¿en qué barcos las hubiera puesto?) ni Colombia podía exportar, como ahora, 90 millones de toneladas de carbón al año. Nunca hubo tanta depredación como ahora, nunca las metrópolis han dependido tanto del comercio de materias primas mal pagadas que vienen del Sur.
Pero sí hay en Marx conceptos que la arrogancia mezclada con la ignorancia del presidente Correa le han hecho olvidar si los supo alguna vez. Uno es el de Acumulación de Capital Originaria o Primitiva, aplicada por Marx a la megaminería de entonces que se había robado la plata de Potosí, de Zacatecas, con amalgamas con azogue (mercurio) más que tóxicas. El concepto se aplicaba también a las plantaciones con esclavos de caña de azúcar o algodón, y era aplicable también al guano del Perú (de 1840 a 1880), no más de 11 millones de toneladas exportados en 40 años extraídos con trabajadores chinos endeudados. Crecen ahora las ganancias capitalistas por esa Acumulación por Desposesión o por Despojo, como la llama David Harvey. Y también hay Acumulación de ganancias capitalistas mediante Contaminación, no se suele pagar nada por los daños ambientales.

En Argentina, con la expropiación de la Repsol (bien merecida) se ha hablado durante unos meses de sus pasivos ambientales, para ver si se le paga menos, cuando el gobierno argentino se niega a ver los daños de Xstrata en la megaminería de La Alumbrera y tantos otros pasivos ambientales en todo el país.

Se puede criticar a Marx y a los marxistas que no insistieron lo bastante que el capitalismo era un sistema de transformación de energía y materiales en constante crecimiento, no hicieron las cuentas en términos de energía. Pero los cierto es que Marx (estudiando las ideas de Liebig sobre el guano y la necesidad de reponer los nutrientes de la agricultura) introdujo, sin desarrollarlo mucho, el concepto de Metabolismo Social. El capitalismo lleva a una “ruptura metabólica”. El capitalismo no es capaz de renovar sus condiciones de producción, no reemplaza los nutrientes, erosiona los suelos, agota o destruye los recursos renovables (como la pesca y los bosques) y los no renovables (como los combustibles fósiles y otros minerales). Eso es lo que Marx pensaba y escribió. Y además destruye biodiversidad, lo que Marx no mencionó todavía. A ver señores marxistas, ¿qué dijo Marx del cambio climático causado por la excesiva quema de carbón, petróleo y gas? Pues no dijo nada porque murió en 1883, y los primeros artículos científicos definitivos sobre el tema son de Svante Arrhenius en 1896. Pero le hubiera sulfurado.
Correa tampoco reconoce la teoría de la Segunda Contradicción del Capitalismo, presentada por el economista marxista James O’Connor ya en 1988, en el primer número de la revista Capitalism, Nature, Socialism. O el libro de Enrique Leff de 1986, Ecología y Capital. Tanto Leff como O’Connor explicaron que los crecientes costos sociales y ambientales que causa el (mal contado) crecimiento de la economía, son la causa de la explosión de protestas ecologistas. La resistencia contra la expoliación de la naturaleza es lo que ha dado lugar al creciente ecologismo de los pobres e indígenas, a los movimientos de justicia ambiental en todo el mundo, a las protestas contra las injusticias climáticas e injusticias hídricas, a la defensa de los bienes comunes. A Marx le hubieran encantado esos movimientos. El joven Marx se indignaba porque los nuevos propietarios burgueses de los bosques no dejaban a los pobres recoger leña. El parlamento renano defendía esos cercamientos privados, las enclosures que Marx analizaría en El Capital. Actualmente hay un proceso en el mundo, como nunca antes, de desposesión de tierras indígenas y campesinas, de acaparamiento de tierras para plantaciones de árboles o para agro-combustibles, para megaminería y represas, para extracción de gas y petróleo, a cargo de empresas privadas o estatales, procesos neocoloniales de apropiación de recursos naturales y territorios donde aparecen actores nuevos como las empresas chinas.Ecoportal.net
Joan Martínez Alier
ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona
08193 Spain
http://www.ecologiapolitica.info

ECUADOR: 17F, Correa y la Unidad Plurinacional

sábado, 23 de febrero de 2013

Una cosa es el ruido de un gobierno manipulador y
 otra cosa el sonido de un pueblo en resistencia y lucha!*
 
Los resultados electorales reflejan que un importante sector de la población aún se encuentra atrapada en las fauces del correismo.  El efecto mediático que se propuso el gobierno al posicionar el “no regresar al pasado” para en efecto, regresar al pasado, funcionó. Breves reflexiones sobre los  factores que dan cuenta de esta victoria transitoria a favor de Rafael Correa.

La concentración de poderes por el Ejecutivo.  La Asamblea Nacional con mayoría oficialista ha boicoteado procesos de  fiscalización y ha impuesto leyes a través del Ministerio de la Ley y el poder del Veto, un ejemplo de ello, las reformas al código de la Democracia aprobadas al apuro, de forma inconstitucional, que puso en vigencia el método DHondt lo que le ha permitido al correismo duplicar asambleístas en estas elecciones; la Corte Nacional de Justicia con jueces elegidos a dedo que irrespetan el debido proceso, que ágilmente instauran juicios cuando Rafael Correa lo ordena, un Consejo de la Judicatura recién posesionado dirigido por Gustavo Jalk ex Ministro y ex secretario particular del presidente Correa; la Corte Constitucional con todos sus miembros al servicio del régimen, el Consejo de Participación Ciudadana donde no existe participación y el Consejo Nacional Electoral árbitro de la “democracia” pero que en los hechos se dedicó a censurar propaganda política a la Unidad Plurinacional y otros actores, e hizo venía a las violaciones a la Constitución y la ley de parte del candidato presidente.  ¿La independencia y autonomía de funciones que establece la Carta Magna donde quedó?

La maquinaria propagandística estuvo activada 6 años y los últimos 45 días de campaña  derrochó todos los recursos públicos habidos y por haber, ministerios y entidades gubernamentales saturaron con publicidad los medios de comunicación tanto “públicos” (el mayor monopolio de medios de comunicación están bajo la tutela del gobierno y responden a èl) como privados, miles de spots y vallas publicitarias y lo infaltable: insultos, descalificaciones y tal avalancha de información casi imposible de contrarrestar.  Se impuso a las masas a través de los medios, una falsa impresión de unanimidad, “más del 80% de la población está con la revolución ciudadana”, además las “encuestas” jugaron su rol promocional en el imaginario de los ecuatorianos. La imposición ideológica permitió la reelección de un gobierno que reduce libertades y derechos.
El doble discurso de un gobernante que sabe comunicar, que convence a la población y habla con vehemencia, como queriéndose convencer así mismo, de promover el socialismo y ser de izquierda, de estar contra el capitalismo, la partidocracia, los neoliberales, la prensa corrupta, la banca.  Lo que sí es natural en él es su odio y ataque permanente a la “izquierda radical”.
En la mente de un importante sector está posicionado que por fin llegó un mesías, este falso profeta que ofrece el cambio con un discurso de “izquierda” pero que en los hechos se encuentran al fondo a la derecha.
La política asistencialista y populista no se quedó atrás, duplicó el bono de la pobreza (iniciado con el ex presidente democristiano Mahuad) a 50 dólares en enero para beneficiar a cerca de 2 millones de almas, se anunció el incremento en 5% en el salario a los miembros de las Fuerzas Armadas, entregó urea, dádivas, un rampante clientelismo político con recursos gubernamentales inyectados en la campaña. Cerca de 180 municipios, 17 prefecturas de 24 provincias, muchos de ellos ex socialcristianos, roldosistas, feudos de la derecha tradicional que hicieron campaña a favor de Correa.
La amenaza y el chantaje, “si no estás conmigo estas contra mi” fue la consigna, otro factor de presión contra servidores públicos, más de 50 mil maestros contratados con miedo de perder su puesto de trabajo, los mismos beneficiarios del bono con ser eliminados del registro, la obligatoriedad de movilizarse a funcionarios públicos en mítines y marchas de Correa, entre otros hechos marcaron la tónica de estas elecciones.
Divide y vencerás, recurso utilizado desde inicios del gobierno de Rafael Correa, las organizaciones sociales y populares unas han resistido, otras han sufrido la división, el desconocimiento, la anulación, la cooptación y la represión contra quienes no están alineadas. Ágilmente ha creado organizaciones paralelas que defiendan su proyecto político y que enfrenten a las otras organizaciones críticas; además la división en el tejido social de comunidades y pueblos que resisten la extracción minera, petrolera y en proyectos hidroeléctricos. En Ecuador paulatinamente se violenta los derechos humanos, se criminaliza la protesta social, más de 200 dirigentes sociales, 11 presos políticos acusados de sabotaje y terrorismo.
El camuflaje político con partidos satélites como Avanza, inscrito por Ramiro González presidente de Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), designado por Rafael Correa a este cargo, significó otra maquinaria que estaría financiada con el dinero de todos los afiliados al seguro social; el partido Socialista con sus directivos ocupando cargos públicos, su principal Rafael Quintero fue ex Viceministro de Relaciones Exteriores antes de candidatizarse y su esposa Ericka Silva Ministra de Cultura.  Estos dos partidos Avanza y el PSE presentaron solo candidaturas a la legislatura apoyando al candidato presidente, para confundir a la población, a la izquierda en un claro afán chimbador.
A nivel internacional, varios sectores políticos de la tendencia se han tragado el cuento que en Ecuador existe un gobierno de “izquierda” con Correa a la cabeza.  El discurso de Rafael Correa con condimento revolucionario ha mareado y confundido a algunos intelectuales y organizaciones políticas de izquierda, democráticas y progresistas. ¿Dónde queda el ir más allá del ruido que nos presentan? La izquierda debe ser confrontativa e incómoda con el poder económico y político; debe ser contestataria, participativa, democrática en el discurso y la práctica.
¿Esto es ser de izquierda? Un poco de ironía: como no  agradecer al gobierno de Rafael Correa por traer a Carabineros de Chile para capacitar a policías ecuatorianos en “prácticas de respeto a los derechos humanos” eso, que ellos saben bastante.  Como no agradecer la presencia de la DEA en Ecuador gracias a los convenios firmados entre nuestro país y los EEUU; y la presencia de la Usaid y otros organismos que siguen haciendo su “trabajo” en nuestro paisito.
La relación con los gringos ha sido de lo mejor, lo saben, aunque aquí y en el exterior Rafael vocifere contra ellos, así es la diplomacia. La lucha de las izquierdas por desenmascarar al gobierno disfrazado de ovejita es interna y externa!
Proyecto capitalista
Evidentemente, la población está viviendo los cambios de la modernización capitalista y eso quizá le ha encandilado: puentes, carreteras, aeropuertos.  “Que robe pero que haga obras” aunque sea a costa de los derechos.
Los cambios producidos en el país se resumen así: “celular viejo con carcasa nueva”, continúan las viejas estructura del estado capitalista obsoleto, inequitativo, corrupto, bien maquilladas.
En Ecuador tenemos un régimen que no respeta la Constitución y violenta permanentemente los derechos humanos, un gobierno que seguirá beneficiando a los más ricos: 62 grupos económicos concentran el 41% del PIB; el sector financiero duplicó sus ganancias gracias a las políticas del régimen, y evidente el candidato de la banca Guillermo Lasso informó que él aportó a la campaña electoral de Correa en 2006. Se ha pagado el favor!  “Considero a Guillermo Lasso un tipo inteligente” manifestó Rafael luego de conocer los resultados el pasado 17F.
El nuevo binomio continuará y profundizará la política extractivista, el despojo de la tierra a comunidades y pueblos indígenas en beneficio de las transnacionales chinas y gringas. Para efectivizar este modelo está su vicepresidente Jorge Glass en reemplazo de Lenin Moreno y su política humanitaria. Se viene la décima primera ronda petrolera, las comunidades indígenas ya han declarado su resistencia, la mega minería en la Cordillera del Cóndor, en el municipio de Cotacachi ahí con mayoría de Alianza País (partido de gobierno) se aprobó el “acto administrativo que autoriza a la Empresa Nacional Minera ENAMI EP a realizar labores de exploración minera avanzada en el territorio de Intag”, zona en permanente lucha contra la minería.
Ya anunció Rafael Correa las reformas a la Constitución “la más avanzada de América Latina, la que iba a durar 300 años”, evidentemente es un texto no perfecto que requiere reformas, pero las que seguramente planteará el régimen significan un paso atrás en derechos: el derecho a la resistencia, a la consulta previa, a la acción de protección, el respeto a los territorios ancestrales, el derecho a la huelga, a la gratuidad de la educación superior, etc.
Con mayoría en la Asamblea se anunció la aprobación de leyes que tuvieron resistencia social y que hoy están en agenda: la ley de comunicación para coartar la libertad de expresión y perseguir a periodistas que denuncian la corrupción; código penal para legalizar la criminalización de la protesta social; se viene la ley de aguas en vías de la privatización de este recurso, etc.
Con Rafael Correa continuarán los despidos de trabajadores,  la persecución a organizaciones sociales CONAIE, UNE; con Rafael Correa continúa la elitización de la educación, miles de jóvenes más se quedarán sin libre ingreso a la Universidad. Correa seguirá cantando al Che e instaurando juicios por sabotaje y terrorismo a luchadores sociales, ya manifestó su posición contra los 10 jóvenes de Luluncoto y será orden para la justicia; con Rafael Correa no habrá transformación estructural del país.
Se creen aplanadora, pero encontrarán la resistencia de las organizaciones sociales y populares de los trabajadores y pueblos del Ecuador, que en estos años de gobierno han frenado los apetitos de las transnacionales y han resistido la ofensiva del régimen para acallar las voces disidentes. Correa no es invencible, no puede seguir engañando a la población todo el tiempo, asumir que los resultados se traducen en apoyo irrestricto, es el límite de la arrogancia y prepotencia.
Que pasó con la Unidad de las Izquierdas
Lo expuesto no exime de responsabilidad a las izquierdas, cometimos errores, perdimos en campaña, no supimos sintonizarnos con las masas y transmitir el mensaje.  Realizamos una campaña dispersa, adolecemos todavía esquemas en nuestra forma de enfrentar una campaña electoral.  La derecha hábilmente se apropió de nuestros mensajes, se posicionó como principal contradictor y pudo captar el voto “útil”, Correa en cambio supo barnizarse de izquierda.
Enfrentamos las chequeras millonarias del candidato presidente, del candidato banquero, del empresario, de los ñaños Gutiérrez. Recorrimos el país con el respaldo de organizaciones sociales y populares, intentamos otra forma de hacer política, fuimos a escuchar a la gente porque creemos que la gente sabe de los problemas y de las soluciones, porque creemos que la gente debe ser protagonista en la toma de decisiones y opinar ante lo que pasa en el país.
Construimos un programa de gobierno alternativo en el curso de nuestros recorridos, recogimos las propuestas de campesinos olvidados en 6 años de gobierno, de maestros que piden el retorno a la jornada pedagógica y que son explotados laboralmente con la imposición de 8 horas reloj, de los maestros jubilados que reclaman por jubilarse; de estudiantes sin educación y otros sometidos a un tecnócrata que le asigna la carrera le guste o no; de comerciantes que gracias al veto Ejecutivo de la ley de defensa del comerciante minorista no tienen seguridad social y son perseguidos e incautados sus mercaderías por los policías municipales; de pescadores artesanales que pretenden ser desaparecidos para beneficiar a los grandes barcos pesqueros; acogimos las propuestas de trabajadores, choferes, amas de casa, mineros artesanales, artesanos, etc.,  profundizamos la realidad que nuestra gente vive, de la mano la crítica y la propuesta, pero no fue suficiente.
La Unidad Plurinacional es fruto de un proceso que debe consolidarse, que aún requiere ajustes, alineamiento de nuestro engranaje para superar dificultades en el camino.
Se requiere un balance profundo y autocritico, inclusive con números, hacer una geografía electoral, brevemente, crecimos en varios territorios pero no nos alcanzó. Hay que indagar sobre el proceso político-electoral que hemos vivido. ¿Cómo estamos en lo urbano y rural?, determinar hasta qué punto la votación fue resultado de la acción populista y demagógica de la derecha del gobierno y la tradicional. Cuáles son las dificultades que las izquierdas tenemos para penetrar en zonas que han sido históricamente bastiones del populismo. En fin son preguntas que colectivamente las vamos a ir resolviendo.
La UNIDAD PLURINACIONAL DE LAS IZQUIERDAS, perdió esta batalla en la lucha por la victoria, pero continúa.  La oposición popular se afirma porque nuestra presencia no es meramente electoral, hemos estado a la cabeza de la lucha social en el Ecuador.  Esta unidad logró 6 representantes que lucharan en el legislativo y afuera el pueblo organizado seguirá dando batalla!
Tenemos la ligazón con nuestro pueblo, seguiremos luchando por la vigencia de la Constitución, por los derechos a la libertad de expresión, de pensamiento, por la educación y salud, por el derecho al trabajo, en defensa del agua, contra la megamineria, por el derecho a la resistencia, en defensa de los trabajadores y pueblos del Ecuador, los jamás escuchados seguimos en RESISTENCIA **la unidad y lucha CONTINÚAN!
PD.
Al elegido: “si está entregando el país y habla de soberanía quien va a dudar que usted es soberana porquería” Mario Benedetti
*Karla Calapaqui Tapia
@karlacrisc

16/01/13 Por Gustavo Castro Soto

El concepto del Modelo Extractivo Minero va ganando terreno en el análisis de los movimientos sociales que luchan contra la minería. Pero en ocasiones no hay mucha claridad sobre su caracterización o poco nos detenemos en ello. Aquí presentamos una propuesta. Este documento es una síntesis del Manual Popular “La Mina nos Extermina” que será editado en el primer semestre de 2013 por Otros Mundos, A.C.

¿Qué es la minería? Pa’ estar claros…

La minería es el conjunto de actividades y labores para descubrir y extraer físicamente los minerales de la corteza terrestre en forma de rocas, de metales o no metales.
La corteza terrestre es la capa rocosa externa de la Tierra que se encuentra desde 7 km en el fondo oceánico hasta 70 km en las zonas montañosas de los continentes. Por tanto, la minería puede extraer los recursos no renovables en montañas, desiertos, ríos, lagos, bosques, océanos, altiplanos y, en resumen, en cualquier parte de la corteza terrestre. El método para explotar el recurso mineral depende del tipo, tamaño y profundidad del yacimiento mineral; de la geografía, de la tecnología disponible y de aspectos económico-financieros del proyecto minero.

¿Importa el tamaño? ¿O todas son iguales?…

Existen varios criterios para clasificar el tamaño o la escala de laminería y tienen diversos niveles de impacto. Por lo pronto proponemos estos 4 tamaños de minería:
1) Minería artesanal: producción particular, familiar o comunitaria con tecnología sencilla, trabajo intensivo y poca inversión. Extrae metales preciosos, en muchos países es 1) considerada una actividad ilegal y la gente pobre la usa para sobrevivir.
2) Pequeña minería: con capital pequeño y extrae principalmente canteras o minerales metálicos en menos de 350 toneladas al día.
3) Mediana minería: principalmente la extracción de minerales entre 351 y 5000 toneladas al día.
4) Gran minería: con mucho capital y extracción a gran escala de hasta 5000 toneladas de material al día; procesan y exportan minerales. Aporta un porcentaje considerable del PIB de un país y son las grandes trasnacionales mineras las que dirigen las directrices de Estado en materia minera. Aunque todas contaminan, esta es la más depredadora.

Todo depende de cómo se hace…

En el Sistema Capitalista y bajo su Modelo Extractivo Minero, la minería se convierte en la actividad humana más insustentable y depredadora, de mayor impacto ambiental, territorial, social, político, económico, cultural y sobre los bienes comunes naturales. La actividad extractiva minera convierte los bienes comunes naturales en “recursos naturales” de manera industrial otorgándoles dueño, precio y convirtiéndoles en mercancía; en objetos de acumulación de riqueza, ganancia, capital y especulación.

La extracción minera se convirtió en una actividad que concentra grandes extensiones de tierra y despoja de sus territorios a muchos pueblos originarios. Esta actividad también se convirtió en un Modelo Extractivo y a su vez en una parte de la Industria Extractiva. Pero, ¿qué es eso? Para entender mejor el Modelo Extractivo Minero, veamos paso por paso.

Existen 3 Sectores Económicos, y ¿dónde está la minería?

La minería es una actividad económica primaria, pues los minerales se toman directamente de la naturaleza. Veamos:

1) Sector Primario: obtiene productos directamente de la naturaleza. Se clasifica en Minería; Agricultura (todo lo que se cultiva en la tierra); Ganadería (manejo de animales domésticos para producción y aprovechamiento); Pesca (captura yextracción de toda especie acuática de su medio natural) y; Silvicultura (aprovechamiento de las masas forestales).
2) Secundario: transformación de productos naturales (o materia prima), industrializándolos en productos elaborados o semielaborados con valor agregado que varía según su demanda y su uso. Se puede clasificar en electricidad, industrias básicas, construcción, industrias de bienes y consumo.
3) Terciario: son los servicios a la sociedad y obtiene las mayores ganancias. Se puede clasificar en transporte, servicios bancarios, comercio, educación, sanidad, ocio y turismo, medios de información y comunicación.

En cada uno de estos tres sectores existen Industrias. Pero…

¿Qué es la Industria?…

La Industria son todas las actividades humanas, operaciones o procesos que transforman las materias primas, producen riqueza y productos elaborados o semielaborados…)

¿Qué es el Modelo Extractivo Minero?…

El Modelo Extractivo Minero no genera cadenas ni procesos económicos locales importantes para la gente. Transfiere enormes recursos y ganancias a las grandes corporaciones sin dejar casi nada, solo pobreza y grandes consecuencias sociales y ambientales. A esto se le llama economía de enclave.

La Industria Extractiva Minera gira en torno a la lógica y la estrategia del capital financiero trasnacional, pero también a las condiciones y actores político-económicos internacionales de cada país.

La Industria Extractiva Minera se puede clasificar de muchas maneras. Por ejemplo en estos tres subsectores: minerales metálicos (hierro, cobre, cinc, etc.); minerales de construcción (piedra natural, arena, piedra caliza, tiza, etc.); minerales industriales (talco, feldespato, sal, potasa, azufre, etc.). Pero existen muchos modos de clasificar las Industrias donde se encuentra la minería. Se pueden clasificar según su sector económico, su tamaño, el origen de su capital, sus propietarios, su tecnología, su uso, etc.

Y así, la minería está en todo. Pero el problema no son los minerales, ni las rocas, los metales, los no metales y otros bienes comunes naturales de la corteza terrestre, sino el Sistema Capitalista y su Modelo Extractivo que depreda la naturaleza, la tierra, los bienes comunes naturales por la acumulación incesante de capital generando economías de enclave. Esta carrera, es insustentable.

El Modelo Extractivo Minero en las últimas décadas se ha expandido y se ha ido concentrando la riqueza de las corporaciones mineras. Entre 1990 y 1997, a nivel mundial las inversiones en exploración minera crecieron en 90%. Y en América Latina fue de 400% equivalente a una inversión acumulada de 17,300 millones de dólares, convirtiéndose en la principal región receptora de capitales mineros en todo el mundo; y representando el 30% del total de las inversiones mundiales.

Rumbo a la transición del Modelo Extractivo al Alter-Natos…

La explotación de la naturaleza es de tal impacto que es urgente modificar el Sistema que lo sustenta. Y por ello no solo se refiere a la explotación sino al consumo que acelera la depredación de los bienes comunes naturales finitos. Sin embargo, esto no se puede hace de la noche a la mañana. Y menos para los gobiernos que se ostentan de izquierda y que desean distribuir algo de los ingresos que generan la destrucción extractivista. Pero esto debe tener un límite. El reto de los movimientos sociales es diseñar procesos de transición no sólo del Modelo Extractivo Minero, sino del Modelo Extractivista como tal. Y esto no será más que eso, no por ello un reto inmenso, una transición. Debemos apuntalar al diseño y experienciación de vidas distintas basadas en principios de otro Sistema que no el capitalista, sino en aquellas experiencias que vayan generando nuevas formas de vida, con cero petróleo. No otro sistema hegemónico como alternativa al capitalista, sino un mundo donde quepan otros mundos. A esto es a lo que ya hemos llamado en otros escritos como Alter-Natos.

Ecoportal.net 

DESCARGAR COMPLETO: EL ESCARAMUJO 31: ¿QUÉ ES EL MODELO EXTRACTIVO MINERO? (7 págs.PDF – 145Kb)

Otros Mundos, A.C./Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA)/M4
http://www.otrosmundoschiapas.org


No, la minería no nos ha transformado. Más bien, nos ha forjado bajo una ideología única y depredadora. No nos ha transformado dado que hemos nacido con la idea de que ser un país minero -mejor dicho extractivista- es bueno para el desarrollo y va a generar bienestar, sin objeción alguna.

	Solía, y suelo cuando puedo, conversar amigos, de la infancia, del colegio, la universidad, alumnos, economistas, administradores, ingenieros, artistas, contadores, jefes, gerentes, profesores e infinidad de personas acerca de su perspectiva frente al fuerte desarrollo de las industrias extractivas. Ya no me sorprende tener que entablar una pequeña discusión y llegar, en alguno de los casos, a fuertes discrepancias dado que muchos de ellos sostiene una posición inequívoca sobre los grandes beneficios que las industrias extractivas pueden traer al país. Yo siempre trato de entender su posición preguntándoles por algunos fundamentos sólidos sobre sus argumentos. Ahí es donde surge el conflicto, dado que los únicos fundamentos que recibo son, sin menospreciar la profesionalidad de algunos, datos vagos sobre recaudación tributaria del país que no me dicen nada, aumento de las exportaciones tradicionales sin ningún valor agregado, oportunidades de mejora tecnológica en ciertas áreas y hasta noticias de El Comercio u otro diario que anuncia la llegada de miles de millones de dolares al país. La gente suele sentir una gran alegría cuando anuncian inversiones en el país, pero ¿nos hemos puesto a pensar que impacto puede tener esas inversiones en el desarrollo sostenible y si realmente va a beneficiar al país en conjunto?

Ha quedado demostrado en varios estudios -destacando el estudio hecho por Javier Arellano, Minería sin Fronteras- que las Nuevas Estrategias de las Industrias Extractivas (canon minero, regalías, etc) más que haber generado desarrollo en las regiones mineras han generado conflictos, malversación de fondos, y hasta menor desarrollo que en regiones no mineras. Pueden consultar, por ejemplo, el libro Anthropologica, donde se hace un estudio de campo de las principales regiones mineras y el impacto económico, social y cultural. Aquí destaco el caso de Cerro de Pasco y el caso de Antamina, donde la influencia económica y social ha transformado no solo el escenario territorial y ambiental, sino las costumbres y actividades económicas básicas.

Hace poco leí a Eduardo Gudynas, su estudio se centra en la determinación del problema principal del modelo extractivista que afrontan las economías latinoamericanas y la identificación de un camino que genere un cambio hacia la era post extractivista. Gudynas aborda este tema de forma tanto global y política, como de forma individual, exponiendo la gran dificultad que significa transformar el modelo actual dado el nivel de arraigo que tiene en el pensamiento de la clase política, económica y social. Este último punto, sumamente importante y que no le hemos prestado tanta atención, tiene una raíz, como menciona Ernesto Ráez, en la educación.

El pobre entendimiento de la ideología capitalista y materialización del ambiente nos ha llevado a la visión extractivista contemporánea que plantea la subordinación o cosificación de la naturaleza concebida como algo ajeno a nosotros. Así, los objetivos sociales, la ética incluso, quedan divorciados de las dinámicas naturales. Es de esta única manera como se puede ser ultra extractivista con poca angustia por las consecuencias. Es imposible alcanzar la sostenibilidad ambiental desde un concepto de desarrollo que requiere una oferta natural ilimitada e intercambios permanentemente desiguales, en un planeta finito, pero sí encaja perfectamente con el concepto de naturaleza divorciada del ser humana y subordinada. Es en este punto donde la actual educación carece de la estrategia para devolver la conciencia a los peruanos sobre la importancia de mantener y cuidar los diversos ecosistemas que el Perú alberga. Asimismo, esto se hace cada vez más difícil mientras más y más personas habiten en las ciudades costeñas y Lima, que hoy constituye casi el 30% de la población peruana, debido al alejamiento a la realidad nacional que los alumnos puedan sentir.

Una de las máximas de la Ley de la Termodinámica afirma que es imposible extraer o transformar sin provocar desorden y desperdicio. Por lo que a mayor extracción, mayores serán los efectos del daño y el riesgo de daño. La tragedia extractivista consiste en que la intensificación y ampliación de estas industrias solamente puede aumentar los impactos negativos sobre la biósfera. Aquí también yace la base del raciocinio ambientalista a favor del post extractivismo: que una sociedad que transforme más y extraiga menos debería también contaminar y destruir menos.

Hoy en día, prácticamente todos los ecosistemas, especialmente aquellos de los que obtenemos servicios ambientales imprescindibles como agua dulce, aire respirable y alimentos básicos, se encuentran en procesos de degradación acelerada o sujetos a amenazas crecientes e inminentes. Hoy más que nunca necesitamos que todos nos interesemos por este tema, indiferentemente si hemos estudiado artes, moda, administración o somos deportistas, médicos, cirujano; es imposible que nos libremos de los efectos que la indiscriminada extracción va a traer al país y las grandes pérdidas de recursos de necesidad básica. Es importante que todos estemos enterados y seamos conscientes de lo que en realidad significa este modelo de ultra extractivismo.


Urgencias climáticas

El cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable. Nuestro planeta no dispone de recursos naturales ni energéticos suficientes para que toda la población mundial los use sin freno.

La grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas están haciendo olvidar que –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable.

Hace unas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el nacimiento del ser humano número siete mil millones, una niña filipina llamada Dánica. En poco más de cincuenta años, el número de habitantes de la Tierra se ha multiplicado por 3,5. Y la mayoría de ellos vive ahora en ciudades. Por primera vez los campesinos son menos numerosos que los urbanos. Entre tanto, los recursos del planeta no aumentan. Y surge una nueva preocupación geopolítica: ¿qué pasará cuando se agrave la penuria de algunos recursos naturales? Estamos descubriendo con estupefacción que nuestro “ancho mundo” es finito…

En el curso de la última década, gracias al crecimiento experimentado por varios países emergentes, el número de personas salidas de la pobreza e incorporadas al consumo sobrepasa los ciento cincuenta millones…(1) ¿Cómo no alegrarse de ello? No hay causa más justa en el mundo que el combate contra la pobreza. Pero esto conlleva una gran responsabilidad para todos. Porque esa perspectiva no es compatible con el modelo consumista dominante.

Es obvio que nuestro planeta no dispone de recursos naturales ni energéticos suficientes para que toda la población mundial los use sin freno. Para que siete mil millones de personas consuman tanto como un europeo medio se necesitarían los recursos de dos planetas Tierra. Y para que consumieran como un estadounidense medio, los de tres planetas.

Desde el principio del siglo XX, por ejemplo, la población mundial se ha multiplicado por cuatro. En ese mismo lapso de tiempo, el consumo de carbón lo ha hecho por seis… El de cobre por veinticinco… De 1950 hasta hoy, el consumo de metales en general se ha multiplicado por siete… El de plásticos por dieciocho… El de aluminio por veinte… La ONU lleva tiempo avisándonos de que estamos gastando “más del 30% de la capacidad de reposición” de la biosfera terrestre. Moraleja: debemos ir pensando en adoptar y generalizar estilos de vida mucho más frugales y menos derrochadores.

Este consejo parece de sentido común pero es evidente que no se aplica a los mil millones de hambrientos crónicos en el mundo, ni a las tres mil millones de personas que viven en la pobreza. La bomba de la miseria amenaza a la humanidad. La enorme brecha que separa a los ricos de los pobres sigue siendo, a pesar de los progresos recientes, una de las características principales del mundo actual (2).

Esto no es una afirmación abstracta. Tiene traducciones muy concretas. Por ejemplo, en el tiempo de lectura de este artículo (diez minutos), 10 mujeres en el mundo van a fallecer durante el parto; y 210 niños de menos de cinco años van a morir de dolencias fácilmente curables (de ellos, 100 por haber bebido agua de mala calidad). Estas personas no fallecen por enfermedad. Mueren por ser pobres. La pobreza las mata. Mientras tanto, la ayuda de los Estados ricos a los países en desarrollo ha disminuido, en los últimos quince años, un 25%… Y en el mundo se siguen gastando unos 500.000 millones de euros al año en armamento…

Si en las próximas décadas tuviésemos que aumentar en un 70% la producción de alimentos para responder a la legítima demanda de una población más numerosa, el impacto ecológico sería demoledor. Además, ese crecimiento ni siquiera sería sostenible porque supondría mayor degradación de los suelos, mayor desertificación, mayor escasez de agua dulce, mayor destrucción de la biodiversidad… Sin hablar de la producción de gases de efecto invernadero y sus graves consecuencias para el cambio climático.

A este respecto, conviene recordar que unos 1.500 millones de seres humanos siguen usando energía fósil contaminante procedente de la combustión de leña, carbón, gas o petróleo, principalmente en África, China y la India. Apenas el 13% de la energía producida en el mundo es renovable y limpia (hidráulica, eólica, solar, etc.). El resto es de origen nuclear y sobre todo fósil, la más nefasta para el medio ambiente.

En este contexto, preocupa que los grandes países emergentes adopten métodos de desarrollo depredadores, industrialistas y extractivistas, imitando lo peor que hicieron y siguen haciendo los actuales Estados desarrollados. Todo lo cual está produciendo una gravísima erosión de la biodiversidad.

¿Qué es la biodiversidad? La totalidad de todas las variedades de todo lo viviente. Estamos constatando una extinción masiva de especies vegetales y animales. Una de las más brutales y rápidas que la Tierra haya conocido. Cada año, desaparecen entre 17.000 y 100.000 especies vivas. Un estudio reciente ha revelado que el 30% de las especies marinas está a punto de extinguirse a causa de la sobrepesca y del cambio climático. Asimismo, una de cada ocho especies de plantas se halla amenazada. Una quinta parte de todas las especies vivas podría desaparecer de aquí a 2050.

Cuando se extingue una especie se modifica la cadena de lo viviente y se cambia el curso de la historia natural. Lo cual constituye un atentado contra la libertad de la naturaleza. Defender la biodiversidad es, por consiguiente, defender la solidaridad objetiva entre todos los seres vivos.

El ser humano y su modelo depredador de producción son las principales causas de esta destrucción de la biodiversidad. En las últimas tres décadas, los excesos de la globalización neoliberal han acelerado el fenómeno.

La globalización ha favorecido el surgimiento de un mundo dominado por el horror económico, en el que los mercados financieros y las grandes corporaciones privadas han restablecido la ley de la jungla, la ley del más fuerte. Un mundo en el que la búsqueda de beneficios lo justifica todo. Cualquiera que sea el coste para los seres humanos o para el medio ambiente. A este respecto, la globalización favorece el saqueo del planeta. Muchas grandes empresas toman por asalto la naturaleza con medios de destrucción desmesurados. Y obtienen enormes ganancias contaminando, de modo totalmente irresponsable, el agua, el aire, los bosques, los ríos, el subsuelo, los océanos… Que son bienes comunes de la humanidad.

¿Cómo ponerle freno a este saqueo de la Tierra? Las soluciones existen. He aquí cuatro decisiones urgentes que se podrían tomar:

— cambiar de modelo inspirándose en la “economía solidaria”. Ésta crea cohesión social porque los beneficios no van sólo a unos cuantos sino a todos. Es una economía que produce riqueza sin destruir el planeta, sin explotar a los trabajadores, sin discriminar a las mujeres, sin ignorar las leyes sociales;

— ponerle freno a la globalización mediante un retorno a la reglamentación que corrija la concepción perversa y nociva del libre comercio. Hay que atreverse a restablecer una dosis de proteccionismo selectivo (ecológico y social) para avanzar hacia la desglobalización;

— frenar el delirio de la especulación financiera que está imponiendo sacrificios inaceptables a sociedades enteras, como lo vemos hoy en Europa donde los mercados han tomado el poder. Es más urgente que nunca imponer una tasa sobre las transacciones financieras para acabar con los excesos de la especulación bursátil;

— si queremos salvar el planeta, evitar el cambio climático y defender a la humanidad, es urgente salir de la lógica del crecimiento permanente que es inviable, y adoptar por fin la vía de un decrecimiento razonable.

Con estas simples cuatro medidas, una luz de esperanza aparecería por fin en el horizonte, y las sociedades empezarían a recobrar confianza en el progreso. Pero ¿quién tendrá la voluntad política de imponerlas?

Ignacio Ramonet – Enero 2.012 – http://www.monde-diplomatique.es

Notas:

(1) Sólo en América Latina, como consecuencia de las políticas de inclusión social implementadas por gobiernos progresistas en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Uruguay, cerca de ochenta millones de personas salieron de la pobreza.

(2) En el mundo, unos 100 millones de niños (sobre todo niñas) no están escolarizados; 650 millones de personas no disponen de agua potable; 850 millones son analfabetas; más de 2.000 millones no disponen de alcantarillas, ni de retretes…; unos 3.000 millones viven (o sea se alimentan, se alojan, se visten, se transportan, se cuidan, etc.) con menos de dos euros diarios.


Por Hugo Blanco

En nuestras raíces está la economía que tenga como objetivo cubrir las necesidades de nuestra población, fundamentalmente que todos tengamos las posibilidades de ingerir la comida sana suficiente y de beber agua pura. Esa debe ser nuestra primera meta económica junto con asegurar la vivienda digna para todos los habitantes del país. Naturalmente que para lograr eso tenemos que expulsar a las empresas que depredan febrilmente nuestra naturaleza. Por lo tanto la base de nuestro desarrollo (en el verdadero sentido de esta palabra), debe ser la agricultura, campo en el cual nuestros antepasados avanzaron tanto.

Diálogo Público en la Sala Carpa del Hotel Riviera

Felicito al “Programa Democracia y Transformación Global” por haber convocado a esta importante reunión con ocasión de la amenaza del oro contra el agua por el proyecto Conga. En vista de que no podré estar presente, pues estoy en el Cusco y no en Lima, contribuyo con mi opinión por escrito.

En la primera parte repito lo expresado en otras ocasiones, en el editorial del número de agosto de “Lucha Indígena” titulado “El modelo de desarrollo del nuevo gobierno” ya señalábamos su carácter extractivista colonial opuesto a nuestra cultura y nuestras necesidades.

Nuestra cultura agrícola

El Tawantinsuyo no fue más que la última etapa de una larga, milenaria y fructífera historia de cultura agrícola. Fuimos uno de los 8 centros mundiales de domesticación de plantas silvestres en plantas útiles, fundamentalmente alimenticias. Esto no fue casual, ni porque nuestros antepasados hayan sido más inteligentes que otros.

De las 104 zonas de vida del planeta, en nuestro territorio tenemos 84, solo nos faltan las zonas polares.

Compartimos la selva tropical más grande del mundo. Nuestro territorio está atravesado por la Cordillera Andina, la que para mayor fortuna nuestra está en dirección norte-sur y no este-oeste, lo que hace que el clima a 1,500 metros de altura cerca al ecuador sea más cálido que a la misma altura en el sur.

En la parte oriental de la cordillera llueve mucho, mientras la parte occidental es árida.

La costa árida contribuye con más microclimas.

Nuestro océano está en el trópico, sin embargo hay una corriente fría que viene de la región polar, lo que además de producir el movimiento horizontal del agua provoca un movimiento vertical, pues el agua caliente de abajo tiende a subir. Esto provoca gran circulación del fitoplankton y zooplankton (plantas y animales microscópicos) que alimentan a una nutrida variedad de peces.

Nuestros antepasados descubrieron y utilizaron el mejor fertilizante del mundo: el guano (del quechua wano) de isla, excremento de aves marinas acumulado en las islas.

Viviendo en esta geografía privilegiada no tenía nada de extraño que nuestras culturas fueran fundamentalmente agrícolas y también pescadoras.

Domesticaron 182 especies vegetales, entre ellas 3,000 variedades de papa.

La tierra no tenía dueños, era la gente la que pertenecía a la tierra.

Había planificación de la agricultura a nivel tawantinsuyano, se señalaba en qué terrenos debía cultivarse cada especie y cada variedad.

Cuando había buen terreno y faltaba gente, se la enviaba de otros lugares. Se construyeron terrazas para cultivar en las laderas y evitar la erosión. En el altiplano se construyó “waru-warus”, que eran terrazas alternadas con zanjas; cuando llovía mucho las terrazas no sufrían inundación, cuando llovía poco se usaba el agua depositada en las zanjas, además, el calor del sol acumulado por el agua durante el día, al emanar en la noche, contrarrestaba el frío de la helada.

Se construían largos canales en zigzag, para evitar la erosión.

Las comunidades de media altura enviaban rotativamente parte de su población a las alturas a criar alpacas y a la ceja de selva a cultivar coca.

Herencia arqueológica de nuestra cultura agrícola.- Todavía quedan en Moray, Cusco, los restos de un campo experimental agrícola. Quedan en Raqchi, Cusco, restos de abundantes almacenes para los años de escasez. Quedan en Cusco y Cajamarca, restos del culto al agua.

Invasión europea

Cuando vinieron los españoles arrasaron nuestra cultura agrícola: Destrozaron canales, andenes y waru-warus.

Calificaron de malditos a los alimentos de debajo de la tierra (papas, ocas, años, maca, yacón) por estar cerca del demonio. La más maldita fue la papa, pues el demonio había hecho que llevara el nombre del Santo Padre (Papa), por eso cambiaron el nombre al tubérculo que en España llaman patata, con cuya denominación ha pasado al inglés y otros idiomas. Años después, cuando los europeos tuvieron que recurrir a la papa para salvar a Europa de la hambruna, la reina de Inglaterra tuvo que ir al baile con una flor de papa en la solapa.

La coca fue maldita porque era adorada por los nativos, lo mismo pasó con la kiwicha acá y en México (amaranto).

La principal actividad pasó a ser la minería, para enviar oro y plata a España. De entonces data lo de “Perú – país minero”.

La agricultura fue necesaria para mantener a la minería. La tierra pasó a tener dueños. Se implantó el latifundio, los españoles se hicieron dueños de grandes extensiones, pero la población nativa era quien tenía que trabajar como siervos, en las encomiendas y repartimientos.

“Independencia”

Luego de la llamada “Revolución de la independencia” continuó la servidumbre de tipo feudal, los latifundios republicanos pasaron a llamarse haciendas. Este sistema comenzó a derrumbarse ya en el año de 1962 con el levantamiento del campesinado indígena de La Convención que liquidó los latifundios, luego, ante la extensión de la rebelión indígena, los militares tomaron el poder con Velasco Alvarado y extendieron la liquidación del latifundio a todo el país a partir 1969.

Con la “Revolución de la Independencia” el Perú no dejó de ser colonia, tuvo himno nacional, bandera y escudo, pero pasó a ser colonia inglesa. El guano de isla descubierto y utilizado por nuestros antepasados fue saqueado por los consignatarios para fertilizar los suelos de Inglaterra, por disposición de Ramón Castilla. Tanto saquearon que con el poco dinero que dejaban al gobierno, Castilla pudo hacer muchas obras, es calificado como “El mejor presidente”, por haber dispuesto que el guano no fertilizara los suelos del Perú sino de Inglaterra.

En la época del caucho, desde 1879, hubo depredación de la Amazonía y esclavización de los nativos. El Perú continuó produciendo lo que nuestros amos de turno necesitaban, no lo que necesitaba la población peruana.

Luego vino una época agrícola, pero no para el consumo peruano, sino para nuestros amos: Azúcar y algodón, junto con el caucho, el petróleo y la minería.

Con el debilitamiento del imperialismo inglés por las dos guerras mundiales pasamos a ser colonia de Estados Unidos y ahora lo somos de las empresas transnacionales. Seguimos produciendo lo que nuestros amos necesitan.

Pero como el nombre de país colonial o país neocolonial es muy feo, el 20 de enero de 1949 el presidente norteamericano Truman nos puso el nombre de país “subdesarrollado”. Los países imperialistas del norte son los “países desarrollados”, nosotros tenemos que correr para ser igual que ellos, para alcanzar ese “desarrollo”, pero corremos y corremos y nunca les alcanzamos, por eso, para desacomplejarnos ahora nos llaman “países en desarrollo”. Esas nuevas denominaciones no cambian nuestra situación, continuamos produciendo lo que nuestros amos de turno necesitan, depredando nuestra naturaleza y sumidos en la miseria.

Continuamos siendo colonia.

Ahora

Como parte del impetuoso avance del capitalismo depredador en el mundo, nuestro territorio y nuestra población son notables víctimas:

El principal ataque son las minas a cielo abierto, que con explosivos derrumban montañas para extraer metales usando cianuro y otras sustancias químicas venenosas, envenenan el agua matando personas, animales y vegetales. Son mucho más destructoras del medio ambiente que las antiguas minas de socavón.

En Costa Rica y 5 provincias argentinas están prohibidas por ley las minas a cielo abierto. Europa acaba de prohibir el uso del cianuro. En el Perú son práctica diaria impune las minas a cielo abierto y el uso del cianuro.

Al robar el agua de los pequeños campesinos mata la pequeña agricultura que nos alimenta en forma sana y expulsa a las poblaciones a los márgenes de las ciudades aumentando la miseria urbana.

Otro ataque es la agroindustria y en general la industria alimentaria.

Usan el monocultivo, que es cultivar la misma especie en grandes extensiones año tras año, esta práctica antinatural es enemiga de la naturaleza.

Usan agroquímicos en abundancia: fertilizantes, insecticidas, herbicidas. Este es otro ataque a la naturaleza, mata el suelo, envenena los productos, al matar los insectos mata las aves.

Usan transgénicos y químicos como colorantes y conservantes que son nocivos a la salud.

Hay una hormona que hace que la vaca produzca más leche, esa leche produce cáncer, pero eso no interesa, lo único que importa es que le da más dinero al empresario.

Las hidroeléctricas para la minería también roban agua a la pequeña agricultura.

Las grandes vías de comunicación, como la carretera interoceánica construida para dar salida al Océano Pacífico a las empresas transnacionales con base en Brasil, sirven para depredar grandes extensiones de selva amazónica para el saqueo de madera y la implantación del monocultivo de agrocombustibles para alimentar a los carros y para ganadería.

En estas y otras formas el gran capital transnacional ataca fuerte y velozmente a la naturaleza peruana mientras hunde en la miseria a nuestra población.

La liquidación del pequeño campesino al robarle el agua que usa para el cultivo, también es un ataque a la población urbana, pues al no contar con los alimentos sanos con que la provee la pequeña agricultura campesina, ha de verse obligada a alimentarse con los transgénicos y químicos producidos por la moderna industria alimentaria en manos de grandes capitales.

Hay bellas palabras que nos trae Ollanta: “Inclusión social”. ¿Dónde nos van a incluir? ¿Vamos a ser socios de Newmont? Por supuesto que no, nuestros amos nos roban el agua, depredan nuestro suelo, se llevan millones, dejan algo a sus sirvientes, las autoridades peruanas y a nosotros nos llegan limosnas.

Dicen que la minería nos va a dar trabajo; es falso, por cada puesto de trabajo en la minería hay 48 puestos de trabajo en la actividad agropecuaria.

La promesa que sí ha cumplido Ollanta es la del “Gran Cambio”. El cambio del Ollanta candidato que prometió a los cajamarquinos defender el agua contra el oro al Ollanta presidente que defiende el oro contra el agua.

El TLC con Estados Unidos nos perjudica en ambos sentidos:

Facilita el ingreso de trigo transgénico yanqui que llena el mercado peruano con harina blanca Alicorp, que ya no tiene la vitamina b que se encuentra en la cubierta morena del trigo. Las grandes empresas norteamericanas productoras de trigo son premiadas con subsidios por producir y exportar. Como el pequeño productor peruano de trigo no recibe ningún subsidio es aplastado por la competencia de las grandes compañías norteamericanas. Pero no es sólo él, también los productores de otras harinas, pues nuestra población pobre ya no compra los alimentos por su valor nutritivo ni por su sabor, sino por su precio.

Una base fundamental de su alimentación han pasado a ser los fideos elaborados con harina blanca transgénica Alicorp. Gracias al TLC ha bajado el nivel de nutrición de nuestro pueblo.

Dicen que el TLC también favorece a la exportación peruana. Sucede que la exportación “peruana” también está en manos de grandes compañías transnacionales. Cultivan espárragos y alcachofas para Estados Unidos. Ambas plantas absorben mucha agua que roban de los productos con que nos alimentamos los peruanos en beneficio de la exportación. Además la sociedad de exportadores ADEX ha pedido que se mantenga la legislación especial que hay contra los trabajadores agrícolas que se encuentran mucho más oprimidos que los trabajadores urbanos, en beneficio de los grandes capitalistas de las grandes empresas transnacionales dueños de la industria alimentaria.

Los diferentes gobiernos: Fujimori, Toledo, García, Humala, no son más que sirvientes de las grandes empresas transnacionales que son las actuales dueñas del Perú.

Esa es nuestra actual situación de país colonial.

El Poder Ejecutivo (incluidos la policía y las Fuerzas Armadas), la gran mayoría del Poder Legislativo, el Poder Judicial, los grandes medios de prensa, tienen como tarea principal el mantenimiento de esta situación colonial.

Volver a nuestras raíces

¿Vamos a seguir corriendo como “subdesarrollados” para alcanzara a los “desarrollados”?

Ayer recibimos esta noticia del gran país “desarrollado”, Estados Unidos:

“Casi la mitad de los estadounidenses viven en la pobreza o con bajos ingresos”

“Nuevas cifras muestran que el hambre, la pobreza y el declive económico aumentan a niveles récord en Estados Unidos. La Oficina del Censo informa que casi la mitad de los estadounidenses se encuentra bajo la línea de pobreza o en la categoría de “bajos ingresos”. La cifra de habitantes con bajos ingresos es de 97.3 millones de personas, junto a 49.1 millones de personas bajo la línea de pobreza, lo que hace un total de 146.4 millones de personas. La cifra marca un aumento de cuatro millones con respecto al año 2009.”

Lo que tenemos que hacer es defender nuestra naturaleza y hacer que el Perú sea gobernado por todos los peruanos, no por los sirvientes que le mueven la cola al gran capital transnacional.

Y para eso lo mejor es volver a nuestras raíces.

Agricultura

En nuestras raíces está la economía que tenga como objetivo cubrir las necesidades de nuestra población, fundamentalmente que todos tengamos las posibilidades de ingerir la comida sana suficiente y de beber agua pura.

Esa debe ser nuestra primera meta económica junto con asegurar la vivienda digna para todos los habitantes del país. Naturalmente que para lograr eso tenemos que expulsar a las empresas que depredan febrilmente nuestra naturaleza.

Por lo tanto la base de nuestro desarrollo (en el verdadero sentido de esta palabra), debe ser la agricultura, campo en el cual nuestros antepasados avanzaron tanto.

Naturalmente no tenemos que quedarnos donde ellos llegaron, tenemos que continuar avanzando. Los genetistas indígenas nos dan el ejemplo, pues han creado muchas variedades de habas (que no son peruanas sino originarias de la cuenca mediterránea o del Asia central). Hay una corriente de agrónomos que nadando contra la corriente continúa trabajando para mejorar nuestros cultivos no en función de la ganancia sino del consumo.

No debemos maravillarnos ante la palabra “exportación”, primero preocupémonos de cubrir nuestras necesidades.

En segundo lugar pensaremos en la exportación. Para eso tenemos maravillas: Nuestros productos nativos tienen gran aceptación en Europa: La quinua de diferentes colores, la quiwicha que es alimento de astronautas que requieren de muchos nutrientes en poco volumen, la qañiwa, la maca, el aceite de sacha inches que ha ganado en concursos en París al aceite de oliva, pues contiene grasas omega 3, 6, 9.

La gran biodiversidad de la Amazonía tiene infinidad de medicinas sanas que proveer al mundo, la quinina que salvó la vida al futuro Rey Sol de Francia y la uña de gato son sólo dos ejemplos.

No tenemos que correr detrás del “desarrollo” de potencias imperialistas que hoy están en crisis, busquemos nuestro propio DESARROLLO.

Además atenderemos el turismo, por supuesto no manejado como ahora, que está al servicio de grandes compañías turísticas, de transporte, de hoteles, etc., sino manejado por los de abajo.

La industria y otras actividades, cuidando de no dañar el medio ambiente, pensando siempre en las generaciones futuras.

Actualmente, como un paso adelante y a la vez defensivo, debemos procurar que las comunidades y municipios elaboren planes de desarrollo agropecuario. Cuando venga la mina la mostraremos como agresión al plan de desarrollo.

Ayllu

En cuanto a la organización social, al gobierno, tampoco tenemos que andar a la cola de las “democracias occidentales”, que como ha sido denunciado por los propios habitantes de Nueva York: “Son el gobierno del 1% contra el 99% de la humanidad”.

Como dijimos arriba: El Poder Ejecutivo (incluidos la policía y las Fuerzas Armadas), la gran mayoría del Poder Legislativo, el Poder Judicial, los grandes medios de prensa, tienen como tarea principal el mantenimiento de esta situación colonial.

Las instituciones que tienen como tarea el mantenimiento de nuestra situación colonial no pueden servirnos para liberar el país. Esto no quiere decir que ahora no debamos aprovechar que hay gente de nuestro lado en el aparato colonial: en el parlamento, en los gobiernos regionales y los municipios.

En esto también debemos volver a nuestras raíces, y en ellas encontramos el ayllu, palabra que en quechua y en aymara es la denominación de la comunidad democrática indígena en la que el dirigente no gana sueldo, pues su función no es servirse del cargo en beneficio propio, sino usar el cargo al servicio de la comunidad.

Es cierto que en el mar de corrupción que inunda el país hay algunos dirigentes corruptos, pero en general el ayllu es una organización política democrática.

Se dirá que está bien para una comunidad pequeña, pero que no es funcional para grandes territorios. Hoy día existen comunidades de comunidades indígenas democráticas en el Cauca y otros lugares de Colombia y en las islas Kuna de Panamá, en ambos países tuvo que reconocerlas la constitución. Además también existe en un lugar de Chiapas, México. Ahí no está reconocido por la constitución, el Estado no da ni un centavo para educación ni salud, pero están protegidas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional quien las protege del acoso del “mal gobierno”.

Se dirá que está bien para las poblaciones indígenas pero no para el ambiente urbano. Sin embargo en varias fábricas recuperadas por sus trabajadores en Argentina tenemos el ejemplo de gestión democrática, horizontal, donde los nuevos obreros tienen los mismos derechos que los antiguos.

Ninguno de los casos mencionados es el de un gobierno nacional, sin embargo son sólidos cimientos de democracia horizontal que también hemos visto en el movimiento urbano de España “15 M” y en “Ocupa Wall Street” en Nueva York.

En el Perú, además de las comunidades indígenas tenemos el ejemplo de los Frentes de Defensa, muchos de los cuales están jugando un activo rol en defensa del agua.

Precisamente la guerra por el agua contra el oro en Cajamarca está dirigida por esos frentes, que son organizaciones democráticas que luchan defendiendo el derecho fundamental de la población cajamarquina sin que sus dirigentes ganen un solo centavo. Compárese esta actitud con la de los parlamentarios de Gana Perú que ganan buenos sueldos, y que yo sepa, ninguno de ellos protestó cuando el vocero de su bancada dijo que estaba de acuerdo con el decreto de emergencia en provincias de Cajamarca.

Así, paulatinamente, vamos forjando el Poder Popular desde abajo, a través de organismos propios que no tienen nada que ver con los organismos del estado colonial servil. No sabemos qué nuevas formas adoptará, lo que buscamos es que destroce el actual aparato del estado colonial que actualmente nos gobierna.

El proyecto Conga

Cuatro lagunas en la cabecera de cuenca. De debajo de dos de ellas la empresa extraerá oro. Las otras dos las usará como depósitos de desechos. Para compensar fabricará enormes tinas que según ella proveerán de más agua que la actual. Los cajamarquinos no creen el cuento.

El impulso oficial del proyecto Conga no fue dirigido sólo contra Cajamarca, el gobierno lo lanzó como un ataque a los defensores del agua y de la naturaleza en general de todo el país. Aplastando la resistencia a Conga nadie más osaría luchar en defensa del agua.

La traición de Ollanta no es su política extractivista, pues ésta había sido manifestada en su campaña electoral. La traición es a la campaña electoral en defensa del agua realizada en Cajamarca. El envío de tropa y policía a Cajamarca para reprimir el paro, el “Conga va sí o sí”, la interrupción de las conversaciones en Cajamarca, la declaración de estado de emergencia, el bloqueo de la cuenta bancaria de la región, la detención de dirigentes, el cacareo de la prensa defensora del sistema colonial, el cambio de gabinete, etc., no fueron dirigidos sólo a aplastar la resistencia de Cajamarca, fueron dirigidos contra todos los pueblos afectados por el robo del agua agrícola y de consumo humano por la minería a cielo abierto, por la agroindustria, por las hidroeléctricas, etc.

Por lo tanto la valiente resistencia del pueblo cajamarquino ha defendido el agua de todo el país. No sólo los cajamarquinos entendieron eso, la organización de defensa contra la minería Macrosur denunció la traición de Ollanta y el Frente de Defensa de Espinar, Cusco, amenazado del robo del agua del pequeño campesino por la agroindustria, hizo lo mismo. Hubo gritos de “¡Agua sí Mina no!” en el Congreso de la CCP donde los ollantistas de izquierda llevaron a su líder.

La organización amazónica AIDESEP, en su congreso, ha declarado: “¡El gobierno de Ollanta Humala, traiciona el voto de los pueblos por el cambio y la Gran Transformación y se pone al servicio de las transnacionales y militariza el país!”

Se realizaron manifestaciones urbanas en Lima y Arequipa.

Hubo muchas manifestaciones de solidaridad del exterior (La República sólo publicó el comunicado de los académicos norteamericanos).

El grupo de hacker Anonymous atacó la página web del Ministerio de Energía y Minas.

Se hizo una manifestación frente a la embajada peruana en Montevideo.

Todo esto provocó el retroceso del gobierno, levantó el estado de sitio y el congelamiento de los fondos de la región.

Pero la lucha continúa. El ollantismo de izquierda pretende desviar el debate hacia otros temas o plantear otros objetivos, como un nuevo estudio de impacto ambiental.

Nosotros debemos concentrarnos en la exigencia de Cajamarca: CONGA NO VA, no es un planteamiento “extremista” como lo llaman, es lo mínimo que puede pedir Cajamarca antigua víctima de la minería.

Hay diversas luchas en el Perú actual, entendemos que hay que atender todas, pero, sin ninguna duda del triunfo o derrota de Cajamarca dependerá mucho de las luchas futuras.

Comprendiendo esto debemos tejer y afianzar lazos para la continuación de la lucha por el agua y la vida de Cajamarca.

¡Viva la Marcha Nacional por el Agua y por la Vida! www.ecoportal.net