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Intervención de Máxima Acuña ante directivos del Banco Mundial en el Centro de Exposiciones de Lima. Video: Servindi

– Delegación de cajamarquinos denunció abusos de Minera Yanacocha ante directivos de la institución financiera internacional, propietaria del 5 por ciento de la empresa. La mayor accionista es la estadounidense Newmont Mining.

Servindi, 13 de octubre, 2015.- Máxima Acuña de Chaupe y Elmer Campos, defensores de las lagunas de Cajamarca y líderes comunitarios de la lucha contra el proyecto Conga, intervinieron en el espacio dedicado a la sociedad civil de las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI.

La asamblea, que contó con la participación de organizaciones sociales de diversos países, se desarrolló el jueves 9 de octubre a las 18 hs. en el Centro de Exposiciones de Lima.

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Máxima Acuña y Milton Sánchez ingresan a las reuniones anuales del Banco Mundial en el en el Centro de Exposiciones de Lima. Foto: Servindi

“Vengo de Tragadero Grande”

“Soy Máxima Acuña, vengo del paraje Tragadero Grande-Las Posadas, provincia de Celendín, departamento de Cajamarca. Soy víctima de la violación de mis derechos por parte de la empresa Minera Yanacocha que me quiere quitar mi tierra”, denunció Máxima ante el auditorio de unas 500 personas entre representantes del Banco Mundial, organizaciones de la sociedad civil, funcionarios y medios de comunicación de diversos países.

“Me desalojaron, destruyeron mi casa, mataron a mis animales. Soy torturada por la empresa minera con apoyo de la policía. Pido al Banco Mundial, porque sé que han financiado a las transnacionales para cometer estas violaciones”, señaló la defensora de las lagunas.

“En Bambamarca vivimos amenazados, a nuestros hermanos los han matado, estamos procesados. Quiero que por favor retengan a esta empresa para poder vivir en paz y hacer nuestro desarrollo en nuestras propias tierras”, concluyó Máxima.

En agosto de 2015 Máxima Acuña fue objeto de amenazas de muerte. En mayo, un grupo de trabajadores de la empresa minera derribó una construcción levantada por la campesina y su familia.

En enero, unos quince efectivos de la Policía Nacional del Perú en compañía de varios agentes de la empresa Securitas, que brinda servicios de seguridad privada a Minera Yanacocha, irrumpieron en el domicilio de Máxima.

Intervención de Elmer Campos ante directivos del Banco Mundial en el Centro de Exposiciones de Lima. Video: Servindi

“Siguen engañando a nuestro país”

“Mi nombre es Elmer Campos Álvarez, del departamento de Cajamarca. Fui baleado por la policía durante la represión de las protestas contra el proyecto minero Conga. Me destrozaron el bazo, el riñón y la columna vertebral. Me dejaron así, en una silla de ruedas, para toda la vida”, dijo Elmer con voz firme ante la asamblea.

“Nos siguen baleado, dejando muertos, dejando huérfanos, derramando mucha sangre. ¿Qué es lo que hace la minera Yanacocha? Sin tener una licencia social, sigue operando y engañando a nuestro país con que el proyecto está suspendido”, señaló el representante de Bambamarca.

“Siguen engañando a nuestro país diciendo que hay progreso económico, sin embargo Cajamarca es el departamento más pobre. Queremos que este proyecto sea declarado inviable. Están contaminando nuestras lagunas. Queremos que este proyecto sea paralizado y que no haya más derramamiento de sangre ni más muertos”, concluyó Elmer.

En marzo de 2015 un tribunal federal estadounidense ordenó a la empresa minera con sede en Colorado, Newmont Mining Corporation, entregar información relacionada a la represión policial de las protestas contra el proyecto minero Conga en 2011, durante las cuales Elmer Campos resultó baleado.

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Espacio de la sociedad civil durante las reuniones anuales del Banco Mundial y el FMI en Lima. Foto: Servindi

Respuestas oficiales

La sesión fue moderada por Daniel Kaufmann, presidente del Natural Resource Governance Institute (NRGI) y ex director del Banco Mundial.

El director ejecutivo del banco por Estados Unidos, Matthew McGuire, respondió a los reclamos de Máxima y Elmer:

“Qué podemos hacer ante los hechos que han ocurrido, en términos de la discusión de las salvaguardas, contamos con un proceso establecido para ello que es inclusivo. El reto es cómo hacerlos operativos en nuestros equipos de trabajo”, señaló McGuire.

“En términos de instancias particulares, creo que es más difícil en países con menos fe en la sociedad civil. No estaba familiarizado con los asuntos comentados previamente, me aseguraré de atenderlos y de que los mecanismos específicos para ellos funcionen”.

Por su parte Jörg Frieden, director ejecutivo del banco por Suiza, ensayó diversas respuestas y justificaciones ante los reclamos formulados.

“La señora preguntó qué podemos hacer cuando estamos en situación de conflicto social, donde tal vez hay violencia policial, y estuvimos confrontando estas situaciones”.

“Podemos hacer dos cosas: estar lejos de estos problemas, y por lo tanto no intervenir, no trabajar en países que no respetan los derechos humanos, donde no es posible manejar un conflicto social de manera abierta y sin violencia”.

“Alejarse sería la solución fácil y tengo la impresión de que muchas veces eso se espera de nosotros, pero yo pienso que eso no es posible y no es correcto, nosotros tenemos que estar en todos los países incluyendo aquellos en los que por historia, por sistema, por dictadores, no respetan los derechos humanos o pasan momentos difíciles”.

“El asunto es nuestro empeño para mejorar las cosas y encarar los conflictos y la violencia de manera responsable y encontrar soluciones. Y tenemos responsabilidad por los problemas que generamos nosotros”, concluyó el funcionario.

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Máxima Chaupe reclamó a funcionaria del Banco Mundial que retengan a la empresa Minera Yanacocha. Foto: Servindi

Conga no va

Al finalizar la asamblea, Fionna Douglas, responsable de Comunicación de la Red de Sostenibilidad del Banco Mundial, se acercó a Máxima y Elmer para intercambiar unas palabras.

Se entregaron copias del informe “Conga no va” publicado recientemente por un grupo de organizaciones sociales de Celendín con el apoyo de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Columbia.

El informe reúne las objeciones contra proyecto y demuestra que los riesgos sociales y ambientales lo hacen inviable según los propios estándares de la IFC.

“La IFC cuenta con diversos estándares sociales y medioambientales para asegurar que sus inversiones promuevan el desarrollo sostenible. El proyecto Conga amenaza violar casi todos”, agregó el abogado de derechos humanos Benjamín Hoffman, de la Clínica de Derechos Humanos de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia, quien realizó tareas de investigación y apoyo técnico.

“La IFC y el Banco Mundial deberían unirse al pueblo de Cajamarca y declarar inviable el proyecto Conga” concluye el informe.

A pesar de los riesgos ambientales y sociales implicados, la IFC no ha publicado ninguna evaluación del proyecto, no ha manifestado una posición pública al respecto ni ha intervenido para hacer cumplir sus propias Normas de Desempeño.

La PIC se formó a finales de 2009 con el objetivo de proteger los ecosistemas hídricos amenazados por el desarrollo de la megaminería y proyectos de construcción de represas hidroeléctricas en la región Cajamarca.

La Clínica de Derechos Humanos es un curso intensivo dirigido por la profesora Sarah Knuckey de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia que combina el trabajo en derechos humanos, la educación de los estudiantes, la reflexión crítica y la investigación académica.


Una breve historia con Elmer Campos (Guardián del Perol).
Por Franz Sánchez.

Es el último paradero. El bus de “los chinos” sube desgastado, casi resistiéndose a hacerlo, como todo lo que existe por aquí: las casas resistiéndose a ser desiertos, las gentes resistiéndose a morir, o a vivir.

Bajamos los tres: Ramón (dirigente), un comunero del 29 de noviembre (así se denomina a los que sobrevivieron al asalto cobarde, hace casi un año, en las inmediaciones de las lagunas, baleados a larga distancia, por la espalda), y yo.

Vamos a ver a Elmer, un joven al que, desde hace un tiempo he sentido necesidad de conocer, y poder leer de sus propios labios, la historia de ese infausto día en el que perdió la mitad de su vida.

Su hermana nos recibe y guía hasta su modesta vivienda, está en un pasaje estrecho, los verdes no existen, los tonos de colores no dan ninguna bienvenida, todo es gris, como en un exangüe desgaste de la vida.

“Habrías tenido que estar allí para sentirlo”, me dijo hablándome en tercera persona (como si no entendiera que soy yo, el que ve con estos ojos, lo que nadie quiere ver, o que le molesta mirar).

“Estos días son los peores, a veces no quiere ni hablar” dice la hermana de Élmer. “Por qué, todos se han olvidado que mi hermano está aquí, amarrado a una cama, sin poder mover las piernas, todo por defender unas lagunas que ya no sabemos si serán de nosotros…” (se oye un silencio, que obliga a contener la respiración, y es allí cuando, una lágrima surca las grietas del cansancio que se marcaron en el rostro de ella).

La impotencia circula junto con mi sangre; y es como si ambas, impotencia y sangre (no sé en qué proporción) le hicieran un nudo a mi cuello como queriéndome estrangular, y me siento explotar, con ganas de echarle la culpa a todos, incluso a mí mismo (por ser tan joven, y no poder cambiar el rumbo “normal” de las cosas). Y en este punto, ya estoy harto, cansado, jodidamente iracundo de que, en cada lugar, en cada espacio de mi entorno, de mi propia vida, se meta el podrido poder fáctico de una transnacional con la que, de colisionar, deriva, solamente injerencias en la vida de uno. Y esta es MÍ VIDA, la vida de Elmer, la de los comuneros… No está en alquiler ni en oferta, por eso se las defiende.
-“Pasen a verlo” -invita la señora.

El cuarto tiene las paredes blancas y limpias (salvo una inscripción en una de ellas, que llama mi atención). Elmer, desgastado, pero nunca vencido, tiene dificultades para hablar porque ha perdido la práctica habitual. Lo primero que pregunta es:

“¿Cuánta gente hay en las lagunas?” (Y yo me sorprendo de su pregunta. Y casi me alegro de que no exista una respuesta clara…)

“Hay gente todavía por allí… siguen cuidando las lagunas…” (Improvisa uno de nuestros paisanos)
¿Cuántos? (vuelve a preguntar Elmer).

¡Trescientos! dice el celendino que estuvo con él, cuidando nuestras lagunas, el día en que Elmer Campos Álvarez fue baleado por la espalda, perdiendo un riñón, el bazo, la movilidad en las piernas, pero poniendo a buen recaudo la decencia, porque su dignidad está intacta (la puedo ver).

“Yo digo por qué no me mataron, y me dejan inservible aquí en mi cama…” dice Elmer, y luego al mover un poco el tronco, dibuja un gesto de dolor inenarrable, que le hace morder la almohada…

El suyo es un dolor que se siente como propio, como si aquel balazo traidor, hubiera entrado por nuestras espaldas.
“Le pudo tocar a cualquiera, compañero” (intenta consolar nuestro paisano).

Reviso alrededor con la mirada, hay decenas de cajas con envolturas vacías de medicamentos (la mayoría para mitigar el dolor).

Elmer no levanta la cabeza, le sigue doliendo, como no lo imaginan… todo. Y creo, que no es solo un dolor físico, es el dolor del exilio obligado , el dolor de ver la vida pasar frente a sus ojos, día a día, y no poderse parar para hacerle frente. Es el dolor de saber que la empresa a la que llama abiertamente “mi enemiga”, moviliza a cientos de comuneros hasta Lima, y les cierra la puerta en la cara, la bronca (es dolor).

No saben como crujen sus dientes, apretados, (mordiéndose uno mismo para ver si se siente), cuando se habla de Conga.

No sabemos si tocarle la espalda, para transmitirle una poca de fuerzas… Elmer, levanta sin ayuda de nadie la cabeza, y dice: “¿Ganaremos?”

Y aunque no lo sabemos con certeza, le decimos. Sí, Conga no va más.

Elmer no abandonó la lucha, ahora está en dos: Contra la parálisis, y contra la minera. La primera le intenta robar la memoria, la expresión, las ganas de vivir, e intenta postrarle en el abandono de “resistir” (que de eso se trata, de vivir). La segunda… también.

Mientras Elmer, se alista en su silla de ruedas, me aproximo a la pared donde noté una inscripción. Y pude leer: “Piensa que la vida es un espejo, sonríele y te sonreirá”
¿Quièn escribió la frase? -pregunto.
Yo. (Me contesta).

Vine pensando en aquello, y ahora veo que la propias personas son espejos, algunas al observarlas (más allá del simple hecho de mirar) son cristalinas y otras opacadas por algún tono oscuro (como los espejos polarizados, o los que brillan mucho y tampoco dejan ver). Elmer, logró que al intentar ver, a través de él, me viera a mi mismo.

Y hoy sé, que por más contradicciones familiares o laborales tenga, por más recriminaciones o llamados de atención y amenazas simplonas coleccione, voy por el camino correcto. Elmer ahora es un espejo, al que cotidianamente deberían recurrir los jóvenes, que mueven las piernas pero para no ir a ninguna parte, para permanecer plantados, esperando el látigo represor, sirviendo, obedeciendo. Muertos, sin haber luchado.

Heroicos guardianes de las lagunas, heridos cobardemenbte por los mercenarios de Newmont.
 

Referirse a Elmer Campos, el agricultor de Bambamarca que a sus 32 años quedó parapléjico tras recibir impactos de bala en noviembre del 2011, por el sólo hecho de hacer lo que todo ser humano, racional y consciente haría : defender la naturaleza, defender las lagunas de las que pretenden extraer el tan codiciado oro; es sentir una profunda admiración por la lucha que afronta día a día ante la imposibilidad de movilizar sus piernas y a la vez un nudo en la garganta al ver que es mínimo por no decir casi nu

lo el apoyo que recibe .Además de no sentir ni las piernas ni la parte inferior de la columna a él le han extirpado el bazo y el riñón derecho.

Sin duda él lleva en su sangre la misma valentía de todos aquellos que continúan enfrentando la represión y oídos sordos de las llamadas autoridades quienes desconocen el significado del respeto.

Elmer está actualmente en la casa de sus familiares,en la Ensenada, a 10 minutos de la primera entrada de Pro-San Martín de Porres, en Lima. Su hermana Rosa Campos, se encarga de todos sus cuidados a diario pese a que ella también presenta algunas dolencias físicas producto de sus emociones y estrés . Realmente Elmer necesita apoyo, su familia no cuenta actualmente con los medios para adquirir los implementos con los cuales él podría realizar las terapias en su propia casa.

Los intensos dolores en la parte superior de las piernas y una sensación de ardor en la espalda no le permiten dormir en las noches ,tiene insomnio y falta de apetito.Pese a esto, con firmeza me dice “No me arrepiento de nada”….. su fuerza es inquebrantable pienso al verlo esbozar una sonrisa al contarle que para todo el pueblo él es un héroe , se ve fuerte y a la vez frágil, fuerte de espíritu y frágil físicamente. Sus piernas han disminuido en contextura…lo veo en la silla de ruedas y albergo la fe de que algún día pueda volver a caminar, es justo que así sea, es justo que pueda volver a caminar por el campo donde labraba la tierra, que pueda caminar junto a sus dos pequeños hijos de 8 y 5 años quienes actualmente están junto a su mamá en Bambamarca .De todos los heridos que han habido por las manifestaciones en Cajamarca , éste es el caso más delicado , el que aún está esperando manos amigas capaces de ayudarle con lo que requiere.

Elmer evita comer carnes, no le agrada el sabor de ellas, su hermana le prepara caldo de verduras casi todos los días, es lo que más acepta ya que no tiene muchas ganas comer.Rosa además está interesada en aprender recetas de comida vegetariana pero me dice “será caro señorita”, le respondo que no es así, que se pueden hacer muchísimas preparaciones a base de vegetales, cereales, hortalizas , hojas verdes, frutos y mucho más. Anhela cambiar las recetas tradicionales pero necesita que se le enseñe a prepararlas , si algún veg(etari)ano desea apoyar bienvenido.

Una visita aunque sea para expresarle a Elmer una palabra de ánimo, le haría mucho bien y le dará más ánimos para continuar adelante .Es por eso que un grupo de amigos , ciudadanos como tú ,deseamos empezar una cadena de ayuda para éste caso .Toda sugerencia es bienvenida , pueden crear eventos o invitar a más amigos a poner un granito de arena.Seamos conscientes de que en mérito por defender la tierra y el agua Elmer se merece más que un viva en las plazas Limeñas, que no digo que esté mal pero no es suficiente .Él estará muy contento de ver que no somos indiferentes ante sus dolores físicos, es suficiente lo que ya está pasando como para sentir también la frialdad de sus hermanos en ésta lucha.

Su hermana me proporcionó la lista de materiales que necesita :

1.-Un andador sin ruedas con soporte acolchado de mano( lo venden en ortopedias).
2.-Cuatro tarinas
3.- Barras paralelas de la altura de la empuñadura del andador(89 a 95 cm)
4.-Pesas teraband de 4,5,6,7 y 8 kilos
5.- Cuadriláteros de esponja
6.- Semilunas chicas y medianas
7.- Cuñas de diferentes tamaños
8.-Barras de maderas
9.- Bancos largos de madera
10.- Escaleras de dos escalones individuales
11.-Espejos grandes para gimnasios

Los anteriores se adquieren en ortopedias y son necesarios para las terapias en su casa.Los siguientes son materiales que utiliza a diario para drenar la orina, de limpieza y aseo personal:

1.- Pañal para adultos.
2.-Sondas para drenaje de orina (número 10).
3.- Algodón grande.
4.-Guantes hidrófilo quirúrgicos descartables de látex(tamaño 7 y ½).
5.-Jabón antibacterial líquido o alguno natural en forma líquida.
6.-Gasa quirúrgica aséptica.

Tambien usa “Lidocom 2% jalea” como anestesia local antes de cada sondeo y para el dolor estaba consumiendo Tramadol lo cual no le alivió por el contrario le produjo amargura en la boca.

Hay una cuenta en Interbank 2013045456969 , está a su nombre: Elmer Eduardo Campos Alvarez.

Apoyemos a Elmer , organicémonos , sé que lo lograremos .

Cualquier sugerencia ,ayuda o duda llamar al : 997121750 o escribir a : cecilia_21_08@hotmail.com
o tambien a Norka Avila Núñez celular 998061569 – movistar
escribir a : norkiavila52@yahoo.com.pe


¿Habrá formado parte del Monólogo, reparar y rehabilitar a este peruano llamado Elmer Campos, cajamarquino, con esposa y dos hijos menores de 8 años ?. Y que lo dejaron parapléjico.  Y también perplejo de cómo el Estado, que se supone lo protege y defiende, como dice ese papel llamado Constitución Política del Perú, ahora le han dado una lección práctica de abuso y temeridad con la vida de un ciudadano común.

Antes por lo menos te miraban el rostro, ahora nó!, estás corriendo, escapando de los gases lacrimógenos y cual francotirador, cual enemigo criminal, … plomo por la espalda ! … abajo bazo, abajo riñon, pobre pulmón … a punto de morir, te salvan … pero inmovilizado, ya no puedes caminar, estás joven todavía. Y tienes familia que mantener. ¡ ERES PERUANO !, NO TE DISPARÓ UN ENEMIGO EXTERNO, te disparó un hermano peruano.

¡ CARAJO!,  ¿por qué y para qué?.
.
Lo mínimo que tiene que suceder, es que se reconozca este delito y se cumpla con las reparaciones y rehabilitaciones a que hubiere lugar, obviamente por parte de el Estado.

… Si alguno de Uds. se siente solidario y no solamente lo escribe, sino que lo practica, hé aquí la información para que lo puedan ayudar, mientras venga la solución completa.

Se encuentra en la cama 14, pabellón Santo Toribio, Hospital 2 de Mayo (visitas de 2 a 4 p.m.) Telf.celular familiar: 976-951940 Rosa Campos Alvarez

(Me reservo el audio-entrevista, porque la foto nos dice mucho más).

Que el 2012, sea de esperanza y recuperación para este humilde hombre, porque simplemente es,   UNO DE LOS NUESTROS.


Milagro: el agua transformada en sangre

Milagro: el agua transformada en sangre

Fundado el 1 de mayo de 1868 por el General Pedro Diez Canseco, entonces Presidente de la República, luego de una epidemia de fiebre amarilla que produjo cerca de 6,000 muertos en Lima, el Hospital Dos de Mayo culminó su construcción hace 136 años, en 1875, con el Presidente Pardo. Pocos años después lo ocuparían las fuerzas invasoras chilenas, entre 1881 y 1883, quitándoselo a la ciudad. En sus viejos edificios se siente el espíritu y la inspiración del mártir de la medicina nacional, Daniel A. Carrión, quien murió allí, en 1885, sacrificándose por investigar y curar la verruga peruana. Sus paredes guardan los secretos del memorable trabajo de laboratorio de Oswaldo Hercelles, que aisló la Bartonella bacilifornis; del destacado cirujano Guillermo Gastañeta y de médicos de la talla de Hermilio Valdizán, Aurelio Alarco, Augusto Dammert, Juan Botto, Juan José Mostajo, Max Olaechea, Carlos Lanfranco y Víctor Alzamora, entre otros.

El Hospital Dos de mayo, sede de la primera escuela de medicina nacional, la Facultad de Medicina de San Fernando, y que hace más de un siglo inició el tratamiento a la TBC y el trabajo de laboratorio e importantes cambios en la atención de salud, ha sido también testigo de múltiples convulsiones sociales, cuyos heridos y muertos fueron conducidos a sus Pabellones y servicios de emergencia. Ha vivido dramas tremendos, entre los que se cuenta alguna ejecución extrajudicial.

El viejo Pabellón Santo Toribio del Hospital Dos de Mayo alberga una nueva historia de dolor e injusticia: la de Elmer Campos. Unas 12 horas antes de la “Nochebuena” lo encontré tendido en la cama 14 de la enorme sala del pabellón. Tenía un polo verde, con el nuevo símbolo de Perú) inspirado en las líneas de Nasca), y su madre y hermano le masajeaban las extremidades paralizadas. Sobre el pañal para adultos que oculta la entrada de la sonda urinaria que le arde, una inmensa cicatriz da cuenta de la operación que, en Chota, le extirpó un riñón y el bazo como resultado de los balazos recibidos. Una bala se alojó en su columna y le cortó la médula, dejándolo paralítico de por vida y sin capacidad de controlar los esfínteres. Casi bajo el brazo, otras cicatrices dan cuenta de una bala que pasó por el pulmón.

Campos es un campesino delgado. Vive en el campo, en Bambamarca. Su mujer y dos pequeños hijos están en su terruño. Su madre está alojada en un hogar de monjas para acompañarlo, y su hermano ha llegado a hacer la posta y vive con algún pariente de un barrio de las afueras de Lima. Él no deja de repetir que quiere volver a caminar, a sentir las piernas, que le saquen la sonda que le arde, la bolsa que cuelga de la vieja cama de mediados del siglo pasado.

Sus ojos se humedecen, mientras los médicos que nos acompañan me explican el cuadro y la lesión que trajo la operación de Chota y Chiclayo. Le combaten una infección para ver la posibilidad de trasladarlo al Instituto Nacional de Rehabilitación del Callao y que pueda aprender a sobrevivir en este violento vuelco que le dio la vida.

Para Elmer es como una caverna que no tiene luz al final del túnel. Todo le parece oscuro. Dice que un neurocirujano le ha hablado de las células madre como capacidad de recuperar la médula, que ha funcionado con la niña Romina, que ya siente y puede mover una pierna, que hay países que tendrían la tecnología… Los médicos se miran entre sí, lo ven llorar y quebrarse, recomponerse y respirar con dificultad. Entran al tema de su SIS y las medicinas, porque su SIS se agotó y debe ser visto como caso especial. Se cubren algunas necesidades inmediatas.

Yo le digo que hace 62 años que cojeo y pude abrirme paso. Que el tendrá que ser fuerte y aprender algo nuevo, porque en la chacra le será difícil. En su cabeza pensará, de qué me habla este señor, qué tiene que ver una secuela de polio con lo que me está pasando. Le digo que somos 3 millones de peruanos con alguna discapacidad. Y me cuenta que tiene secundaria completa y que quiso estudiar algo en educación superior, pero no lo hizo. Le refuerzo esa idea y que muchos lo han acompañado y lo acompañarán, que no está sólo.

No hicimos nada, dice. Allí esta colgado un video en la Web, mírelo, me repite. Estábamos defendiendo el agua, nuestras chacras, nuestra vida. La empresa ha mentido y abusado tantos años (más de 20, pienso para mis adentros, recordando a Montesinos conversar con el representante de Yanacocha en el SIN, en un vladivideo).

Le cuento que me he visto con Marco Arana, hace poco. Me pregunta, ¿quién es Arana? El cura de Grufides, le digo. La respuesta es directa: no lo conozco. Hablamos de la responsabilidad del Estado, de su derecho a un juicio, a una indemnización, a un punto de partida nuevo. Le digo que requerimos informes médicos con su historia clínica y quedamos en vernos el lunes para comenzar a preparar las solicitudes y tramitarlos, desde Chota y Chiclayo, hasta Lima. Pienso, para mis adentros, en los que conducen políticas como la de Yanacocha, en el resentimiento que han acumulado en la gente. En lo torpe de su manejo y o que cuesta en la vida real de la gente. Me callo.

Elmer me regresa al momento: vuelve a las células madre. Le explico que es un procedimiento experimental, y que no conozco experiencias exitosas en la médula, para reconstruirla una vez rota de un balazo. Mira a los médicos. Silencio. “¿Pero, averiguará usted?” Claro, le contesto, no lo dudes.

“¿Y volverá?” No lo dudes. El lunes comenzamos a trabajar con tu familia, pero tú tienes que ser fuerte por tu mujer y tus hijos. Por ti mismo. La pregunto si le gusta leer. La respuesta es afirmativa. Le llevaré unos libros. Me despido y quedo en volver.

Al salir, lo cuento en twitter y alguna de esas bestias que llevamos dentro, y que siempre se expresa a través de aquellos para quien los otros no existen, contesta “”quién lo manda a ser un revoltoso”… Entonces, siento que las brechas del país son enormes, que la violencia está a flor de piel, que –para muchos- el otro no existe, más aún si afecta “mis intereses, mi manera de vivir”. Pienso en cómo se ganó el puesto el Premier Valdez, en la ira contenida de los que votaron por el agua, primero por el agua… Ysiento necesario contar lo vivido y cómo el agua se transformó, no en vino sino en sangre.

JAVIER DIEZ CANSECO: (24 de diciembre de 2011)