Posts etiquetados ‘China’


(Cajamarca, 8 de mayo).-En el marco del convenio de cooperación interinstitucional entre la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el instituto Chang Jiang Institute of Survey, Planning, Design & Research de la República Popular China, llegó a Cajamarca una delegación de profesionales del país asiático para recabar información sobre el potencial hídrico de los ríos de la cuenca del Marañón a fin de estudiar la posibilidad de futuros proyectos con fines multisectoriales.
La delegación compuesta por seis profesionales inició su recorrido por la cuenca del río Marañón, en la estación hidrometeorológica Las Balsas, ubicada en el límite entre las provincias de Celendín y Chachapoyas cuyo caudal en época de estiaje es de 500 m3 y de 2,500 m3 aproximadamente en épocas de crecidas en periodo de lluvias.
Igualmente, visitaron la central hidroeléctrica Caclic del distrito de Luya – Amazonas, donde el río Utcubamba genera energía para la región Amazonas; en la provincia de Bagua conocieron el caudal y la unión de los ríos Chinchipe y Utcubamba que son tributarios del río Marañón; además, observaron la confluencia del río Chotano con el Huancabamba, a partir de cuyo punto el río toma el nombre de río Chamaya.
En el recorrido fueron acompañados y guiados por el Ing. Vicente Eduardo Gonzáles-Otoya Orbegoso – asesor de la Alta Dirección, Econ. Eduardo Ciurliza Garnique – de la Dirección de Administración de Recursos Hídricos y el director de la Autoridad Administrativa del Agua Marañón – Ing. Fernando Biffi Martin; quien en coordinación con los Administradores Locales de Agua Las Yangas Suite, Utcubamba, Bagua Santiago y Chinchipe Chamaya brindaron información sobre el comportamiento de los ríos en las visitas de campo.
Con los datos obtenidos, esta delegación en el mes de junio estará enviando desde su país la propuesta técnica de un posible megaproyecto, que podría ser la construcción de un túnel de derivación de aguas de la vertiente del atlántico a la vertiente del Pacífico (de sierra a costa) y evitar que se pierda el recurso hídrico en el mar, lo que significaría oportunidades en el país como en energía, infraestructura, turismo y otros.

Fuente: Autoridad Nacional del Agua – http://www.ana.gob.pe/sala-de-prensa/noticias/noticias-2014/para-analizar-futuros-proyectos,-especialistas-en-recursos-h%C3%ADdricos-de-la-rep%C3%BAblica-popular-china-visitaron-la-cuenca-del-r%C3%ADo-mara%C3%B1%C3%B3n.aspx


Por Carlos Monge*

30 de mayo, 2013.- Como si estuviésemos en primaveral temporada de toros, el otoño del 2013 pasará a la historia como el de un faenón del lobby minero. Frente a un muy débil toro gubernamental, el lobby minero se ha dado un paseo, cortando ambas orejas y rabo, y –ay!!- quien sabe si algo más.

Todo comenzó con una pequeña baja en el precio de metales como el oro y el cobre y anuncios de una baja igualmente leve en el crecimiento esperado de la China, gran compradora de estos commodities. A ello siguió el anuncio de que empresas como Newmont y Angloamerican abandonarían proyectos (Conga, Michiquillay, Quellaveco) al no tener garantizada la rentabilidad esperada por los accionistas e inversionistas. Lo siguiente fue la histérica campaña de medios y líderes políticos lobistas de las empresas: ¡Se paraliza la inversión minera! ¡Se paraliza el país! ¡Es el fin de mundo! ¡Hay que hacer algo!

Las respuestas del gobierno pudieron haber sido varias. Podría haber dicho, por ejemplo, “felizmente, en realidad no hay problema” pues con Alan García tuvimos 10 mil millones de dólares de inversión y ahora con Toromocho, Las Bambas, Antapaccay y las ampliaciones de Cerro Verde, Shougang y Southern, tendremos algo más o menos igual. O podría haber dicho, “caramba, hay que diversificar las fuentes de renta pública”, volviendo los ojos a otras actividades socialmente más inclusivas y ambientalmente más sostenibles, dinamizando la agricultura, el turismo, algunos servicios, etc.

Pero no. Lo que ha hecho es arrodillarse ante el matador y ofrecer el morro para la estocada final. Así, entre abril y mayo del 2013, se sucedieron las medidas exigidas por los mineros, sus medios y sus presidenciables: la Ley de Consulta no va en la sierra (donde están la mayoría de los proyectos mineros) pues los quechuas y aymaras ya no son indígenas sino campesinos; se flexibiliza el mecanismo para conseguir los Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos; y ahora se anuncia lo mismo para la aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental.

¡No se vayan! ¡Quédense por favor! ¡Pidan lo que quieran! Estos son los mensajes que el Presidente Ollanta Humala da. Una lástima, pues la coyuntura se presenta favorable más bien para hacer un conjunto de reformas indispensables en la gestión del sector minero: terminar de armar el SENACE eliminando las trampas que hay en su ley; fortalecer aún más la OEFA y su capacidad de evaluar, fiscalizar y sancionar; reformar la ley y el reglamento de consulta y publicar y debatir abiertamente la base de datos sobre pueblos indígenas; reformar el sistema de concesiones mineras. Esa es la agenda, y las condiciones están dadas para abordarla. Pero con un toro echado desde el saque ante el torero, poco se puede esperar.

Como si estuviésemos en primaveral temporada de toros, el otoño del 2013 pasará a la historia como el de un faenón del lobby minero. Frente a un muy débil toro gubernamental, el lobby minero se ha dado un paseo, cortando ambas orejas y rabo, y –ay!!- quien sabe si algo más.

Todo comenzó con una pequeña baja en el precio de metales como el oro y el cobre y anuncios de una baja igualmente leve en el crecimiento esperado de la China, gran compradora de estos commodities. A ello siguió el anuncio de que empresas como Newmont y Angloamerican abandonarían proyectos (Conga, Michiquillay, Quellaveco) al no tener garantizada la rentabilidad esperada por los accionistas e inversionistas. Lo siguiente fue la histérica campaña de medios y líderes políticos lobistas de las empresas: ¡Se paraliza la inversión minera! ¡Se paraliza el país! ¡Es el fin de mundo! ¡Hay que hacer algo!

Las respuestas del gobierno pudieron haber sido varias. Podría haber dicho, por ejemplo, “felizmente, en realidad no hay problema” pues con Alan García tuvimos 10 mil millones de dólares de inversión y ahora con Toromocho, Las Bambas, Antapaccay y las ampliaciones de Cerro Verde, Shougang y Southern, tendremos algo más o menos igual. O podría haber dicho, “caramba, hay que diversificar las fuentes de renta pública”, volviendo los ojos a otras actividades socialmente más inclusivas y ambientalmente más sostenibles, dinamizando la agricultura, el turismo, algunos servicios, etc.

Pero no. Lo que ha hecho es arrodillarse ante el matador y ofrecer el morro para la estocada final. Así, entre abril y mayo del 2013, se sucedieron las medidas exigidas por los mineros, sus medios y sus presidenciables: la Ley de Consulta no va en la sierra (donde están la mayoría de los proyectos mineros) pues los quechuas y aymaras ya no son indígenas sino campesinos; se flexibiliza el mecanismo para conseguir los Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos; y ahora se anuncia lo mismo para la aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental.

¡No se vayan! ¡Quédense por favor! ¡Pidan lo que quieran! Estos son los mensajes que el Presidente Ollanta Humala da. Una lástima, pues la coyuntura se presenta favorable más bien para hacer un conjunto de reformas indispensables en la gestión del sector minero: terminar de armar el SENACE eliminando las trampas que hay en su ley; fortalecer aún más la OEFA y su capacidad de evaluar, fiscalizar y sancionar; reformar la ley y el reglamento de consulta y publicar y debatir abiertamente la base de datos sobre pueblos indígenas; reformar el sistema de concesiones mineras. Esa es la agenda, y las condiciones están dadas para abordarla. Pero con un toro echado desde el saque ante el torero, poco se puede esperar.

* Carlos Monge es antropólogo por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y doctor en Historia por la Universidad de Miami. Posee experiencia en trabajo de promoción rural y desarrollo sostenible, asesoría y de consultoría a gremios campesinos locales y nacionales, organizaciones privadas de promoción del desarrollo e instituciones públicas. Es autor de varias publicaciones sobre temas vinculados al desarrollo rural, los movimientos sociales, la descentralización, la participación ciudadana y las industrias extractivas.
—-
Fuente: Publicado en el diario La Primera el 28 de mayo de 2013:http://www.laprimeraperu.pe/online/columnistas-y-colaboradores/faenon-minero-en-otono_139984.html


Los indígenas afirman que no han dado su consentimiento a proyectos petroleros, como políticos visitar Beijing para dar a conocer el proceso de licitación
Por:  en Pekín
Amazonas ecuatoriano

Los grupos indígenas de Ecuador dicen que los proyectos petroleros previstos sería devastadora para el medio ambiente y poner en peligro su modo de vida tradicional. Foto: Alamy

Ecuador planea subastar más de tres millones de hectáreas de selva virgen amazónica a China del petróleo las empresas, lo que enfureció grupos indígenas y subrayando la carga mundial del medio ambiente deChina, sed ‘s insaciable de energía.

En la mañana del lunes, un grupo de políticos ecuatorianos lanzó una oferta a los representantes de los contratos de las empresas petroleras chinas en un hotel Hilton en el centro de Beijing, en la cuarta etapa de una gira promocional para dar a conocer el proceso de licitación. En anteriores reuniones en la capital de Ecuador, Quito, y en Houston y París se enfrentan a cada protestas de grupos indígenas.

Asistieron a la gira fueron vestidos de negro representantes de las empresas petroleras, incluyendo China Petrochemical y China National Offshore Oil. “Ecuador está dispuesto a establecer una relación de beneficio mutuo – una relación ganar-ganar”, dijo el embajador de Ecuador en China, en las palabras de apertura.

De acuerdo con la sede en California, ONG Human Amazonas, siete grupos indígenas que habitan en la demanda de la tierra que no han dado su consentimiento a proyectos de petróleo, lo que sería devastadora para el medio ambiente de la zona y poner en peligro su modo de vida tradicional.

Ecuador mapa

“Exigimos que las empresas no petroleras públicas y privadas de todo el mundo participan en el proceso de licitación que viola sistemáticamente los derechos de los siete nacionalidades indígenas mediante la imposición de proyectos de petróleo en sus territorios ancestrales”, escribió un grupo de indígenas ecuatorianos asociaciones organizadas en una carta abierta última otoño.

En una entrevista, el secretario de Ecuador de Hidrocarburos, Andrés Donoso Fabara, acusó a los líderes indígenas de tergiversar sus comunidades para alcanzar objetivos políticos. “Estos chicos con una agenda política, no está pensando en el desarrollo o sobre la lucha contra la pobreza”, dijo.

Fabara dijo que el gobierno había decidido no abrir ciertos bloques de tierra para hacer una oferta por carecer de apoyo de las comunidades locales. “Estamos autorizados por la ley, si queríamos, para entrar por la fuerza y ​​hacer algunas actividades, incluso si están en contra de ellos”, dijo. “Pero esa no es nuestra política”.

Amazon Watch dijo que el acuerdo viola la propia China nuevas directrices de inversión, emitidos conjuntamente por los ministerios de comercio y protección del medio ambiente el mes pasado. La cláusula tercera de las directrices, dice Las empresas chinas deben “promover el desarrollo armonioso de la economía local, el medio ambiente y la comunidad”, mientras que operan en el extranjero.

Fabara dijo que no estaba al tanto de las directrices. “Estamos buscando a los inversionistas globales, no sólo los inversores procedentes de China”, dijo. “Pero, por supuesto, las empresas chinas son muy agresivos. En un proceso de licitación, podrían presentar las ofertas ganadoras”.

Los críticos dicen que la deuda nacional puede ser una gran parte de los cálculos del gobierno ecuatoriano. Ecuador le debe a China más de £ 4.6bn ($ 7 mil millones) a partir del verano pasado, más de una décima parte de su PIB. China comenzó a prestar miles de millones de dólares a Ecuador en 2009 a cambio de envíos de petróleo. Más recientemente, China ayudó a financiar a dos de sus más grandes proyectos de infraestructuras hidráulicas. Ecuador pronto podría construir una refinería de petróleo de $ 12.5bn con financiamiento chino.

“Mi opinión es que esto es más de una emisión de deuda – es porque los ecuatorianos son tan dependientes de los chinos para financiar su desarrollo, que están dispuestos a comprometerse en otras áreas tales como regulaciones sociales y ambientales”, dijo Adam Zuckerman, ambiental y defensor de los derechos humanos en Amazon Watch. “El mensaje que estamos tratando de enviar a los inversores internacionales no se ajusta a la realidad”.

En julio pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió prohibir la explotación del petróleo en el Sarayaku, un territorio de selva tropical en el sur de Ecuador, que sólo se puede acceder por vía aérea y en canoa, a fin de preservar su rico patrimonio cultural y la biodiversidad. El tribunal también ordenó que los gobiernos obtener el “consentimiento libre, previo e informado” de los grupos indígenas antes de aprobar las actividades petroleras en sus tierras indígenas.

Un informe de noticias de televisión transmitido por los EE.UU. Telemundo canal en idioma español mostró miembros de grupos indígenas ecuatorianos – algunos Facepaint llevaba tradicionales y tocados – agitaban pancartas de protesta y forcejeos con los guardias de seguridad fuera de la parada del gobierno ecuatoriano roadshow en Houston.

“Lo que el gobierno ha estado diciendo, ya que han estado ofreciendo nuestro territorio no es cierto, no nos han consultado, y estamos aquí para decir a los grandes inversores que no tienen nuestro permiso para explotar nuestra tierra”, Narcisa Mashienta , líder de una mujer de pueblo Shuar de Ecuador, dijo en el informe .


Titular del MEM expuso ante representantes de corporaciones y gobierno de ese país asiático
 

Shanghai, China.- El Perú es actualmente un país seguro para las inversiones y ofrece grandes oportunidades en minería y energía a nivel mundial, aseguró en esta ciudad el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino Tafur, al destacar el marco legal amigable al inversionista que da hoy el Estado peruano, dentro del respeto al medio ambiente y la inclusión social.

El titular del MEM expuso en esta ciudad durante un roadshow de inversiones ante empresarios y representantes del gobierno chino, como parte de la visita de la delegación oficial peruana que encabeza el Presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, y que, previamente, fue recibida en Beijing por el presidente de esa nación Xi Jinping.

Durante su exposición, Merino destacó que para los próximos 5 años se tiene una cartera estimada en 12,500 millones de dólares de inversiones chinas en proyectos mineros en nuestro país, entre los que destacan Toromocho, Pampa de Pongo, Galeno, Río Blanco, Marcona y otros.

Esta cifra, señaló, representa el 23.12% del total de inversiones en proyectos mineros en el Perú, en las que las operaciones chinas se concentran principalmente en la extracción de cobre, oro y hierro.

En ese contexto, el ministro puso de relieve que la minería continúa siendo el motor de la economía nacional y subrayó que el Perú es líder en minerales metálicos y no metálicos. Asimismo, puso énfasis en el crecimiento de la explotación del cobre que, aseguró, en pocos años nos pondría a nivel de Chile, primer productor mundial de este mineral.

Este crecimiento, apuntó, tiene su base en una nueva política y relación con la minería, que prioriza el agua a través del trinomio Inversionista-Comunidad-Estado, en el que este último acompaña el proceso de inversión desde el inicio del proyecto, con el fin de lograr el desarrollo sustentable.

El titular del MEM incidió, de igual manera, en las oportunidades de inversión en materia de gas natural y en la futura industria petroquímica, así como en la generación eléctrica hidráulica, en la que el Perú destaca en Latinoamérica con un potencial de 70 mil MW.

De acuerdo a cifras oficiales, el comercio bilateral entre Perú y China supera actualmente los 13,000 millones de dólares, cifra que puede incrementarse en los próximos meses.

Ambos países poseen un acuerdo comercial, vigente desde el 1 de marzo del 2010, instrumento que ha contribuido a afianzar el intercambio comercial, al punto que actualmente el país asiático es el principal socio comercial de Perú.

Las exportaciones peruanas a China se incrementaron en 46% en comparación al año 2010; las tradicionales 47%, y las no tradicionales 29%.

San Borja, 08 de abril 2013

NP. 122 -13

Fuente: Ministerio de Energia y Minas – http://www.minem.gob.pe/descripcion.php?idSector=9&idTitular=5387


Eduardo Gudynas

Eduardo Gudynas

 

Por: Eduardo Gudinas

Publicado en Diario La Primera el lunes 25 de marzo del 2013

 

 

La llegada de préstamos chinos hacia América Latina ha crecido espectacularmente. Entre 2005 y 2012 sumaron por lo menos 85 mil millones de dólares, superando a la asistencia sumada del Banco mundial y el BID.

Sus brazos financieros son los llamados “bancos políticos” (Banco de Desarrollo de China y Ex-Im Bank), que funcionan como instrumentos directos del gobierno, y los “bancos comerciales” dedicados a las empresas (Banco de China, Banco de Construcción, Banco Agrícola y Banco Industrial y Comercial).

El mayor volumen de préstamos se concentra en Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela. La mirada política es evidente, y por ello no puede sorprender que Perú recibiera su primer préstamo chino con Humala presidente. Incluso llegaron a ser prestamistas de última instancia cuando Argentina, Venezuela y Ecuador no lograban colocar deuda externa.

Pero hay unos cuantos mitos sobre esa asistencia que deben ser despejados. No es cierto que los préstamos chinos sean más baratos que los de otros bancos internacionales, como el BID o Banco mundial. En realidad cobran intereses más altos. Por ejemplo, la tasa aplicada a los argentinos estuvo 600 puntos por encima de la referencia de la Libor.

Muchos préstamos están atados a exigencias de compra de productos o servicios de la propia China, como pueden ser sus trenes o equipos petroleros. Más recientemente, los préstamos son a cambio de un flujo de materias primas a mediano plazo. Se otorgaron préstamos por petróleo, por 44 mil millones con Venezuela, al menos 10 mil millones con Brasil, y 5 mil millones con Ecuador.

Los estándares sociales, ambientales y de información pública son bajos o inexistentes, por detrás del Banco mundial o el BID. Esa opacidad no es criticada por los gobiernos del sur, sino que la aprovechan.

Estos ejemplos muestran que si bien la diversificación de la financiación puede ser una buena cosa, se debe estar alerta para no volver a caer en los viejos vicios de los bancos internacionales.

Ecuador: la izquierda extractivista

Publicado: 1 abril, 2013 en NOTICIAS
Etiquetas:, ,

Carlos Monge Salgado

Carlos Monge Salgado

Por: Carlos Monge Salgado

Publicado por La Primera el Publicado el martes 26 de marzo del 2013

El Ministro de Recursos Naturales Renovables del Ecuador, Wilson Pastor, está en China interesando a compañías públicas y privadas chinas en invertir en nuevos bloques petroleros en la Amazonia Sur del Ecuador. Días antes estuvo en Singapur promoviendo inversiones similares por compañías de Corea del Sur, Vietnam, Tailandia, Malasia y otros países de la región. 

Así, a pocos días de su aplastante triunfo electoral, el Presidente Correa reafirma su apuesta estratégica por el petróleo como eje central de la economía ecuatoriana, y también el rol de la China como aliado principal del Ecuador en esta estrategia. En efecto, ya hay una importante inversión china en petróleo en Ecuador y el Ecuador se ha endeudado de manera importante con la China a cambio de pagos en petróleo.

De esta manera, la famosa iniciativa Yasuni queda como una isla rodeada de un mar de concesiones petroleras. La iniciativa Yasuni consistía en dejar bajo tierra el petróleo que ahí se ha encontrado a cambio de una compensación financiera internacional. Sus objetivos: la biodiversidad más rica del mundo y el hábitat de los pueblos indígenas que ahí viven en aislamiento voluntario, y contribuir menos tanto al calentamiento global causado por la quema del petróleo. Pero ahora, habiéndose concesionado todo el resto de la Amazonía para exploración y extracción petrolera, Yasuni queda como un símbolo aislado que ya no expresa la política general del gobierno.

Y no se trata solo del petróleo. El Presidente Correa también ha anunciado el inicio de 5 mega proyectos mineros, y los dos primeros en la lista son de las empresas Ecuacorrientes (también china) y Kinross (canadiense).

Los argumentos del Presidente Correa no son muy diferentes de los argumentos del gobierno peruano y las empresas petroleras y mineras que acá operan: no hay otra opción, esa es nuestra ventaja comparativa, esto es lo que atrae inversión y provee renta pública para crecer, aumentar el gasto social, y salir de la pobreza.

Desde la izquierda peruana tenemos que mirarnos en el espejo ecuatoriano. Y responder sin medias tintas a preguntas de fondo. ¿Este es nuestro camino? ¿Esto es inevitable? ¿Lo más que podemos hacer es sacarles más plata? NO pienso así. Pienso que el camino es la diversificación económica para depender lo menos posible de la extracción y exportación de anergias fósiles y minerales. ¿Una fantasía? ¡¡Claro!! Tan to como reformar el transporte público, derrotar a las mafias del comercio de alimentos y hacer una gestión honesta en la Municipalidad de Lima Metropolitana. Para eso estamos
.





Tomado de Página 12

La minería atraviesa un período de auge mundial que se explica por varias razones. La primera son las innovaciones tecnológicas, que hoy permiten explotar minerales dispersos en áreas relativamente amplias, superando así el agotamiento de la tradicional explotación de veta. La segunda es la escalada de precios resultante de la voracidad de algunos países emergentes en procesos de intensa industrialización, en particular China, que hoy consume el 46 por ciento del acero, el 40 por ciento del cobre y el 50 por ciento del carbón que se produce en el mundo, lo que la ha convertido en lo que los economistas, esos virtuosos del lenguaje, definen como un monopsonio (un actor económico que logra controlar el mercado por su capacidad de consumo, algo así como un monopolio de la demanda). Además, la debacle de los mercados financieros convencionales disparada por la crisis mundial de 2008-2011 llevó a muchos especuladores a refugiarse en las materias primas, lo que también contribuyó a aumentar sus precios.

Junto con Africa y algunas zonas de Asia, América del Sur es una de las regiones más ricas en minerales del planeta. En los últimos años, casi todos los países han visto una expansión acelerada de la actividad. En Brasil, por ejemplo, la producción de bauxita pasó de 19,3 millones de toneladas en 2003 a 29 millones en 2010, mientras que la de hierro creció de 263,7 a 370 millones de toneladas. En Perú, que hoy lidera el ranking minero de la región, las exportaciones totales registraron en 2011 el record de 45.726 millones de dólares, lo que representó un incremento de 28 por ciento en comparación al año anterior: de ellas, el 58 por ciento son minerales. Las exportaciones mineras provenientes del Mercosur ampliado pasaron de 13 mil millones de dólares en 2003 a 42 mil millones en 2009 (todos datos de la Cepal).

El investigador uruguayo Eduardo Gudynas, muy crítico con el auge de la minería y las condiciones sociales y ambientales en las que se desarrolla, distingue sin embargo diferentes realidades (“Estado compensador y nuevos extractivismos”, revista Nueva Sociedad Nº 237).

Para Gudynas, países como Perú y Colombia practican un extractivismo clásico, en el cual las empresas trasnacionales de-sempeñan un rol centralísimo, con escasos o nulos controles estatales, mientras que otros países han intentado esquemas más o menos articulados, más o menos efectivos, que tienden a incrementar el papel regulador al Estado y aumentar los porcentajes de apropiación de la renta minera, ya sea mediante la creación de joint ventures (contratos de riesgo compartido) entre empresas nacionales y extranjeras, como en Bolivia, donde la Korea Resource se asoció con la Corporación Minera, sea a través de la creación de empresas estatales, como en Catamarca o Santa Cruz, o vía la imposición de nuevos tributos, como las retenciones argentinas o ecuatorianas.

Gudynas aclara que nada de esto modifica la inserción subordinada en la economía mundial de los países sudamericanos, que siguen siendo “tomadores de precios” y que se han mostrado incapaces de coordinar entre sí estrategias conjuntas al estilo de las potencias petroleras reunidas en la OPEP. Al final, las pulsiones del boom minero resultan tan irresistibles como las de la soja y condenan a los países de la región a su rol de exportadores de productos con escaso valor agregado, un problema no por conocido menos real y que ha sido retratado infinidad de veces, por ejemplo, por el padre del cine boliviano, Jorge Ruiz, en un documental cuyo título lo dice todo: Un poquito de diversificación económica.

En este contexto, decir que los gobernadores cordilleranos argentinos son “gobernadores mineros” es tan correcto como afirmar que Evo Morales u Ollanta Humala son “presidentes mineros”. Todos ellos enfrentan la resistencia de las comunidades locales al desarrollo de algunos de estos proyectos, como sucedió con el plan de la empresa australiana Republic Gold Limited para invertir 59 millones de dólares en la mina de oro Amayapampa, en el suroeste de Bolivia, o con el proyecto aurífero Conga, en Perú. En Bolivia, el intento de construir una carretera para unir las regiones de Cochabamba y Beni a través del Parque del Territorio Indígena Isiboro Sécure generó el rechazo de las comunidades que lo habitan, quienes fueron ferozmente reprimidas por la policía, a punto tal que Evo Morales tuvo que cambiar medio gabinete y anunciar la suspensión del proyecto.

La significación económica que ha adquirido la minería ayuda a entender por qué líderes como Lula o Evo, que difícilmente puedan ser calificados como conservadores, insisten con ella. No tanto por la capacidad de los emprendimientos mineros de crear trabajo o articularse virtuosamente con otras actividades económicas, pues en general funcionan como enclaves bastante cerrados, pero sí por su impacto en las exportaciones, con sus cruciales efectos en la balanza comercial de economías siempre sedientas de divisas, y como vía para incrementar los recursos fiscales, a través de la apropiación de un porcentaje variable de la renta minera.

Si se mira bien, esto es lo que está sucediendo en Argentina, donde la minería contribuye a fortalecer las cuentas fiscales de provincias con entramados productivos muy frágiles, como Catamarca o La Rioja o San Juan, y a mejorar la balanza comercial: se calculan unos 4 mil millones de dólares de exportaciones mineras en 2011 y, lo que es todavía más importante, con tendencia creciente (aunque, claro, debido a cargas tributarias comparativamente más bajas que las que pesan sobre, por ejemplo, la soja). En todo caso, la minería alimenta las exportaciones en un momento en el que ha reaparecido, aunque moderada, la temible “restricción externa”, que tantos problemas ocasionó a la economía argentina en el pasado. Y no sólo aquí. En Brasil, donde el gobierno acaba de anunciar un fabuloso ajuste fiscal, la minería constituye un rubro importante de exportación (la compañía brasileña Vale Do Rio Doce es de hecho la segunda minera más importante ¡del mundo!).

Como tantas otras cosas, el debate un poco exasperante que se vive hoy en Argentina es la versión local de una tendencia más amplia. Sin meterme en la cuestión de fondo (¿contamina la minería?, ¿crea progreso o es una garantía de expoliación y atraso?), creo que vale la pena revisarlo desde un punto de vista más político.

Puede ser hasta obvio decirlo, pero en medio de una discusión estridente, en la que algunos medios insospechados de sensibilidad ambiental se han vuelto ecologistas furiosos, quizá sea necesario: los gobernadores cordilleranos que apuestan a los emprendimientos mineros acaban de ser revalidados popularmente con porcentajes en algunos casos altísimos de votos. Con todo su cianuro, José Luis Gioja se impuso, hace apenas dos meses, con casi el 70 por ciento de los sufragios. ¿Quiere decir esto que Gioja tiene razón, o que los sanjuaninos no se equivocaron al votarlo? Ciertamente no: la idea de que el pueblo siempre tiene la razón es una pavada galáctica, desmentida por la historia cientos de veces. Aparte del hecho de que “razón” significa poco en política, no prueba nada, salvo tal vez una cosa: los sanjuaninos creen que es el hombre más adecuado para manejar su provincia, lo que al menos podría invitar a los analistas porteños a preguntarnos por los motivos de esta adhesión, y a explorar con cuidado temas fundamentales pero olímpicamente obviados en el debate actual, como la relación entre minas y votos, que es la relación entre ecología y democracia.

Una pista interesante en este sentido es la sugerida por Mario Wainfeld: “la licencia social”, es decir, la aprobación de las poblaciones involucradas a través de mecanismos como plebiscitos o referéndums, como condición para la realización de los proyectos mineros. Este tipo de consultas ayudarían a generar un debate amplio acerca de las ventajas y desventajas de los emprendimientos y permitirían definir situaciones trabadas de manera democrática. El problema, me parece, surge cuando se hila más fino y se avanza en cuestiones de implementación, la primera de las cuales es el alcance. ¿Quiénes deberían votar? ¿Los habitantes de la ciudad de Famatina? ¿Los del departamento? ¿O todos los riojanos, que tras la reforma constitucional del ’94 se convirtieron en los únicos propietarios de su subsuelo? No hace falta ser Artemio López para adivinar que el resultado variaría sustancialmente.

En Argentina hay unos pocos ejemplos de consultas populares: el plebiscito por el Beagle en 1984 y, más acá en el tiempo, el rechazo cerrado (81 por ciento) de los habitantes de Esquel a un proyecto minero y la negativa de los misioneros (89 por ciento) a la construcción de la represa de Corpus Cristi. En los últimos tiempos, América latina ha construido una breve pero intensa experiencia en este sentido, aunque en general relacionada con reformas constitucionales y revocatorias presidenciales, como en Venezuela, Bolivia y Ecuador. El método, en todo caso, ha sido probado, y de hecho Evo Morales sugirió una consulta popular para zanjar el diferendo de la carretera y Pepe Mujica mencionó la posibilidad de realizar un plebiscito en la disputa por la minera de Aratirí. Curiosamente, en el caso de Gualeguaychú, que la socióloga Maristella Svampa ha definido como el “símbolo de la resistencia socioambiental asamblearia”, la Asamblea de vecinos se negó siempre a aceptar la resolución vía plebiscito, como propuso en su momento el gobernador Jorge Busti. Es el problema de los métodos de la democracia institucional, por más directa que sea: quienes se someten a ellos están obligados a acatar el resultado, sea cual fuere.

*Director de Le Monde diplomatique, Edición Cono Sur.
www.eldiplo.org