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El día de hoy 31 de mayo, se celebró una audiencia más del proceso judicial que la empresa minera Yanacocha ha interpuesto a la humilde familia Chaupe Acuña para hacerse de sus tierras que ellos se niegan a venderlas.

Se hicieron presente los abogados de la empresa minera, el fiscal, que en este caso ha asumido la posición de la todo poderosa Yanacocha, y la Abogada Mirtha Vásquez con la familia Chaupe. Yanacocha presentó sus argumentos y la defensa de la familia presentó una serie de argumentos que destruye y pone en evidencia a los de la empresa. Se describe a continuación por parte de nuestro compañero Geral Lebrum, que  conjuntamente con nuestro paisano Alfredo Pita, reconocido escritor peruano y representante de la PIC en Francia; forman parte de la delegación de observadores internacionales del caso Chaupe contra Minera Yanacocha.

  1. Minera Yanacocha no presenta ningún documento, elemento catastral o prueba que pudiera demostrar que es realmente propietaria del predio, objeto del proceso.
  2. Minera Yanacocha afirma que la familia Chaupe irrumpió en el predio en el 2011 y no habitaba ahí antes. Los vecinos no quisieron atestiguar de la presencia de la familia Chaupe antes del 2011, por temor a las represalias de la minera, sin embargo, los títulos de propiedad de la familia son del 1994.
  3. Minera Yanacocha afirma que la familia Chaupe irrumpió de manera violenta, usando palos, piedras y hasta machete. Sin embargo, la minera no presenta ningún certificado medico, ninguna constatación de heridas comprobadas entre sus empleados.
  4. Minera Yanacocha afirma vigilar su concesión con 3 niveles de seguridad, incluyendo patrullas de agentes y de la empresa y de efectivos de la policía. Entonces ¿cómo explicar que la familia Chaupe hubiese podido instalarse y construir su casa?
  5. Minera Yanacocha asegura que la casa construida por la familia Chaupe es reciente, pero sin demostrarlo. Afirmación que va con la idea que la familia irrumpió en el 2011 siempre sin traer prueba.
  6. Minera Yanacocha desacredita el título de propiedad del 1994 otorgada por la comunidad campesina e indígena de Sorochuco, aseverando que este título no es válido puesto que la familia Chaupe no habitaba en el terreno. Argumento burdo, aunque la familia no habite en el predio (no es el caso aquí), el titulo sigue siendo válido.

La sentencia sobre este proceso se realizará el 5 de agosto próximo. Niguno de los argumentos de la todopoderosa Yanacocha tiene argumentos, así que esperamos ahora la decisión imparcial del juez que tiene a cargo el proceso.


PARA LOS QUE NOS ENSEÑAN A RESISTIR

 
GUARDIANES DE LAS LAGUNAS

Nos hemos levantado con la lluvia,
Tras haber dormido sin cerrar los ojos,
Para contemplar el mundo, la heredad.

Nos hemos levantado en la montaña,
Donde duermen Dios, su dolor y el nuestro,
Para llenar nuestros ojos de fuerza y de luz.

Nos hemos levantado para ver el cerco,
Los sicarios enviados por nuestros enemigos
Para arrancarnos la piel y roernos los huesos.

Nos hemos levantado en la mañana final,
Para vivir este largo día en que lo dejaremos todo
En defensa de la vida y de nuestros hijos.

Nos hemos levantado en la montaña,
Bendecidos por la sangre de nuestros hermanos,
Para enfrentar a los cuervos que nos matan.

Alfredo Pita
Viernes Santo, 18 de abril de 2014

 
Blog: http://lacazasutil.blogspot.fr/
Lluvia al amanecer, alturas de Conga, primeros días de abril de 2014. Los heroicos guardianes de las lagunas cajamarquinos resisten en condiciones inhumanas la imposición de la megaminería en la zona.

Lluvia al amanecer, alturas de Conga, primeros días de abril de 2014. Los heroicos guardianes de las lagunas cajamarquinos resisten en condiciones inhumanas la imposición de la megaminería en la zona.

Imagen

Lluvia al amanecer, alturas de Conga, primeros días de abril de 2014. Los heroicos guardianes de las lagunas cajamarquinos resisten en condiciones inhumanas la imposición de la megaminería en la zona.

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Reunión para defender el Agua. Comunidad de la Quinua, Oxamarca.

 
 
 

Un deber moral

El escritor y periodista Alfredo Pita publicó una misiva, “Una carta impostergable al presidente del Perú”, que circula profusamente en las redes sociales. Puede leerse en su blog CazaSutil (lacazasutil.blogspot.fr). Publicado antes de la suspensión del proyecto Conga, el autor celendino ve como necesaria la cancelación de la obra y no solo la suspensión.

“Alfredo Pita, escritor celendino, publica una carta impostergable al presidente de la República. “

En ella dice, por ejemplo, “…debo confesarle que abrigaba la esperanza de que en su reciente Mensaje a la Nación no solo nos explicara las equívocas, erráticas y continuistas políticas que su gobierno aplica desde que llegó al poder, sino también, y sobre todo, que diera una explicación coherente y pidiera perdón a Cajamarca —anunciando sanciones— por los crímenes de Celendín y Bambamarca, hechos bárbaros e inimaginables en cualquier sociedad civilizada”.

—¿Por qué califica su pronunciamiento como una “obligación moral”?
—Es lo que es. Lo que está ocurriendo en el Perú, en el plano político, y en particular en lo que se refiere a Cajamarca, es muy grave y es, además, definitorio del futuro. Es un deber moral para todo ciudadano consciente pronunciarse al respecto.

—¿Usted lo hace cómo escritor, como periodista o como peruano?
—Como escritor, apoyé al candidato Humala y refrendé, junto con un centenar de escritores e intelectuales, su programa. Considero que no tiene derecho a defraudar al pueblo ni a los que lo apoyamos. Por otro lado, como periodista, siempre he vinculado mi actividad con la verdad y la crítica del poder, sobre todo el mal ejercido. En cuanto a Conga, por ejemplo, Humala juega abiertamente la baza de la minera. La suspensión anunciada es una trampa. Cajamarca quiere la cancelación definitiva de ese proyecto sangriento y nefasto para el medio ambiente. Como ciudadano, finalmente, porque el futuro de mi país me importa y tengo la impresión de está siendo festinado por una derecha que sigue en el poder tras haber capturado al candidato que la derrotó.

—En julio publicó un poema de combate, “Canto a Celendín”. Ahora, una carta abierta al presidente. ¿Cree que su voz tendrá alguna respuesta?
—No sé si la tendrá de parte del poder. Es normal que los gobernantes ignoren al escriba que los censura. Lo que me importa es que llegue a los lectores, a los ciudadanos, a mis paisanos de Cajamarca y Celendín, para darles fuerza y razones para seguir resistiendo. Que el gobernante escuche tiene que ver con que se suelte las amarras y es cosa suya.

Fuente<http://www.diariolaprimeraperu.com/online/cultura/un-deber-moral_118732.html>



Esta carta la envíe el pasado 7 de agosto a la redacción de un importante diario limeño, La República, cuyo editor de la página de Opinión finalmente la publicó, muy recortada, en la sección Lectores. La pongo pues ahora, íntegra, en conocimiento de mis amigos y de los lectores en general. En algunas circunstancias, expresar los puntos de vista de uno sobre la marcha política del país es una necesidad; en este caso, hablarle con claridad al presidente Humala es, para mí, una obligación moral.

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UNA CARTA IMPOSTERGABLE
AL PRESIDENTE DEL PERÚ

Señor Presidente:
El 3 de julio pasado, la Policía Nacional y soldados del Ejército Peruano dispararon sus armas de guerra contra simples manifestantes en Celendín, Cajamarca, mi ciudad natal. El tiroteo criminal y selectivo dejó un saldo de cuatro muertos, entre ellos un adolescente, y decenas de heridos. Un quinto cajamarquino fue asesinado el mismo día, en Bambamarca, también a balazos, por la policía. Y un mes después, su gobierno, comandante Humala, ha prorrogado el estado de emergencia, mejor dicho las condiciones para que baños de sangre como estos se repitan impunemente.
Con los hechos del 3 de julio culminó una ola de violencia y agresión sin precedentes, contra la población de Cajamarca, por parte de la policía y la tropa que su gobierno ha enviado a la región para militarizarla e intimidar a los habitantes que se oponen a la devastadora minería que practica Yanacocha en la zona. “¿Por qué nos tratan así?”, imploró una humilde madre cajamarquina en una manifestación, en medio de una lluvia de balazos, culatazos, patadas y puñetes policiales. “¡Porque son perros, pues, conchetumadre!”, ladró con odio y rabia el uniformado que la atacaba. Desde entonces flotan en mi espíritu preguntas que me hubiera gustado hacerle en persona, comandante Humala: ¿Esa es la consideración que le merece a su gobierno la inmensa mayoría de peruanos? ¿Esas son las consignas que el poder ha dado a nuestros soldados y policías para que traten con sus hermanos? ¿Quién les ordenó atacar y matar de ese modo?
A la tragedia se suma una ironía cruel. Un año atrás, esos muertos, heridos y golpeados en su inmensa mayoría habían votado por usted, para que sea Presidente del Perú. Votaron por usted y por la esperanza, por la promesa que usted lanzó, libre y voluntariamente, en plazas y tribunas, de que los defendería, de que impediría que continúe el imperio de la minería salvaje y sus macabras prácticas, que incluyen la intimidación sangrienta, la violencia y la corrupción. Las víctimas han sido, pues, víctimas de quien creían su salvador.
Me hubiera gustado escribirle, señor Presidente, para saludarlo y felicitarlo por el primer año de su gobierno y por el cumplimiento estricto del programa que prometió a sus electores, a nuestro país, pero, ya ve, esto me es imposible. Aunque debo confesarle que abrigaba la esperanza de que en su reciente Mensaje a la Nación no sólo nos explicara las equívocas, erráticas y continuistas políticas que su gobierno aplica desde que llegó al poder, sino también, y sobre todo, que diera una explicación coherente y pidiera perdón a Cajamarca —anunciando sanciones— por los crímenes de Celendín y Bambamarca, hechos bárbaros e inimaginables en cualquier sociedad civilizada. Por eso esperé hasta el último día de julio y aun la primera semana de agosto, a la espera de una saludable rectificación. Nada de esto llegó.
Si usted y su gobierno creen que Cajamarca es un rincón perdido del país al que se puede humillar y despreciar impunemente están cometiendo otra trágica equivocación. Al respecto tal vez debo recordarle que en el pasado ya fuimos ocupados militarmente en dos ocasiones: en 1882, durante la guerra con Chile, y en 1932, después la revolución de Trujillo. En el primer caso, usted, como buen conocedor de nuestra historia, sabe que Cajamarca dio la última batalla victoriosa de los peruanos frente al ejército invasor chileno, que los jóvenes colegiales cajamarquinos, encabezados por Gregorio Pita, José Manuel Quiroz y Enrique Villanueva, dieron su vida en San Pablo en defensa de su tierra, sus ideales y su patria. Nada de eso está olvidado. Y en 1932, arriesgando mucho, los celendinos protegieron a los revolucionarios perseguidos y salvaron la vida, entre otros, del escritor Ciro Alegría, que iba a ser fusilado por los esbirros de la dictadura. Cajamarca sabe pues resistir y tiene de donde inspirarse.
He dudado antes de enviarle esta carta abierta, consciente de que el género epistolar ha perdido vigencia. Las circunstancias peruanas, y en particular las cajamarquinas, por la evidente voluntad de su gobierno de imponer el proyecto minero Conga, ilegal desde su raíz, hacen sin embargo este envío urgente e impostergable. Es obvio que si no hay una rectificación urgente de su gobierno en el actual conflicto, los costos, en todos los planos, para el Perú y Cajamarca, serán elevados y terribles. Le ruego por lo tanto que reflexione al respecto y vuelva a su programa original de gobierno. Es la única salida. Nadie le pide que haga la revolución, sólo que cumpla honestamente su palabra y vuelva a su programa de transformación verdadera que un centenar de escritores e intelectuales avalamos y respaldamos, refrendándolo como garantes. El pueblo peruano le ha dado un mandato sagrado que no debe ser traicionado.
A estas alturas, señor Presidente, no me queda sino pedirle que reflexione sobre lo que implicará para usted y para su gobierno su obstinación por imponer un proyecto que la mayoría de la población de Cajamarca aborrece intensa y documentadamente, no por odio cerril a la modernidad ni al desarrollo como creen algunos maliciosos e interesados, sino porque la experiencia le ha hecho descubrir hasta la saciedad lo que los ecologistas de todo el mundo saben ahora: que el ultraextractivismo minero devasta el planeta y mata la vida. Usted está en el centro de una página decisiva de la Historia del Perú. Usted elige cómo quedará registrado en ella para siempre.
Atentamente,

Alfredo Pita

París, 5 de agosto de 2012.