BAGUA: INTERPRETANDO LEYES AJENAS Y DELITOS INCOMPRENSIBLES

Publicado: 17 julio, 2014 en DOCUMENTOS, NOTICIAS
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Ensayo de Interpretación en Bagua

Entrevista por David Roca Basadre

Dina Ananco (wampís) e Isaac Paz (awajún): encargados de la difícil interpretación de textos jurídicos en castellano a sus respectivas lenguas y visión del mundo

En la tradición awajún y wampís, el momento de la muerte es controlado por un personaje llamado el Ságkuch, de los que hay uno para los varones y otro para las mujeres. Su labor es singular, pues inicia el tránsito con un acto sexual por medio de un falo o una vagina de gran tamaño. Cuando los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), elaboraron el diccionario awajún-castellano, decidieron que Ságkuch era el equivalente más conveniente para demonio, uno que viola a las personas como primer castigo en la puerta del infierno.

De esas incomprensiones desmesuradas está hecha la relación entre el Estado peruano criollo, más cercano al ILV, heredero de los invasores europeos coloniales, y los pueblos indígenas. Hasta el día de hoy.

Por eso, durante el juicio a los indígenas en Bagua los jueces debieron retardar el proceso, porque la intérprete wampís Dina Ananco Ahuananchi expresó la necesidad de que se explicara a los encausados cada uno de los términos en que consistía la acusación. Ocurre que la mayoría de los indígenas no entendía por qué estaban siendo enjuiciados.

Isaac Paz Suikai, el intérprete awajún, explica que ellos mismos no estaban preparados. “Nos convocaron de un momento a otro para ir a traducir, no era fácil. Estábamos siendo capacitados para la consulta previa, pero no para un juicio”, dice.

Una palabra como “motín”, por ejemplo, carece de explicación en awajún o wampís. O “alevosía”, que no tiene ningún sentido, porque no existe la idea de mayor o menor gravedad en un delito. “Si robas, robas; y si matas, matas”, explica Isaac Paz.

Dina Ananco se vio obligada a traducir “agravio al Estado” como “fastidio al Estado”, pero tampoco quedó claro lo que “Estado” significa. Y lo de “Motín en agravio del Estado peruano” tuvo que contextualizarlo en los acontecimientos del baguazopara que se entendiera algo.

No es práctica bloquear carreteras, poner piedras, porque antes nunca hubo eso entre esos pueblos. Explica Isaac Paz que “a nosotros nos educan diciendo: ‘hijo, no se camina en el camino ajeno, se camina por nuestro camino que es como nuestra casa’, pero había que protestar”. Y agrega que “antes no había formas de manifestación, no había reclamo. Pero como se aprende en los medios que los andinos obtienen cosas con esos reclamos, que en las ciudades también lo hacen, protestan, hacen paros, huelgas, saliendo a la calle, eso lo estamos aprendiendo, imitando”. Por eso fue que “los acusados declararon que el bloqueo de la carretera no era delito, que era reclamar por algo que veían injusto”.

Y es que eso fueron las movilizaciones de hace cinco años: protestar contra lo que viene de fuera que es sentido como invasión, trátese de colonos o de actividades extractivas.

“Las leyes, la Constitución, son obra de otros, nos las han impuesto”, dice Isaac Paz. “Mis antepasados nunca han tenido un espacio de participación para elaborar esas leyes. No es cosa fácil entenderlas de un día para otro”, añade.

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Las leyes que no sirvieron

Otra expresión de difícil comprensión es “cadena perpetua”. Cuando Isaac Paz y Dina Ananco explicaron que se trataba de quedar encarcelado hasta morir, fue la desolación total. “La gente se pregunta: ¿qué hemos hecho?, ¿por qué nos castigan? ¿Por qué tenemos que recibir esto? Y entonces lo toman como un castigo malintencionado y sin sentido. Porque dicen: ‘a mí me provocan, me invaden, reacciono, me defiendo y el más grande me castiga encima’. Esa es la percepción. Esto nunca se ha visto en los pueblos awajún y wampís”, relata Paz.

“Contra Ecuador en los años 80 los awajún y wampís fuimos los que defendimos la frontera. Nos hemos enfrentado con los shuar que estaban armados por Ecuador. Siempre hemos participado y somos parte de las fronteras vivas”, explica Paz, “y así tenemos que defender nuestro territorio, nuestro espacio porque nuestra existencia no depende de la economía sino de la naturaleza a la que no se explota sino que se convive con ella, se intercambia, se depende de ella. Y cuando un grupo político nos amenaza, nos invade tenemos que defendernos, pero ya no en forma violenta sino por medio de las leyes nacionales o internacionales que nos asisten. Se pensó que los gobernantes nos harían caso con esos instrumentos, pero no fue así y eso generó el problema. Y al final terminamos siendo culpables de algo que no se entiende”.

Los tuvieron que capacitar en tres días para entender los términos más importantes. Dice Dina Ananco que “desde que revisamos el texto de la acusación fiscal descubrimos varios términos que necesitábamos interpretar y pensar en wampís y awajún, pero con el apoyo del fiscal, del juez, porque de lo contrario iba a dar mi comprensión del término y no la del fiscal”.

Explica Ananco que “para evitar eso iba preguntando, y la situación generó bastante fastidio en el juzgado porque evidenció que no estábamos preparados y que el Poder Judicial – lo que es cierto – no tiene especialistas para ejercer el rol de intérpretes, no solo en Bagua, sino en diversas instancias donde juzgan a indígenas”.

Dina Ananco continúa con su explicación y dice que “hay cierto desconcierto con todo esto, porque no hay la costumbre de llevar un juicio con intérpretes, oficialmente. Pero luego que la noticia salió en los medios, se ha dado un mejor ambiente. El juez consultó con nosotros, se siguió aceptando nuestras preguntas, y se dijo a los abogados y fiscales que expliquen los términos usados”.

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Ikmamu

Para el caso de las muertes un juez awajún hubiera dicho que se trataba de ikmamu, que es la acción de devolver el agravio de manera equivalente. “No es venganza”, explican Isaac y Dina, “porque eso significaría resentimiento. El ikmamu existe porque si a mí algo me afecta, es mejor que tú también sientas lo que me afecta a mí, para estar a la par y que en el futuro nuestros hijos no estén peleando”.

Dice Paz: “Los awajún y wampís siempre van al origen de las cosas, a la causa de las cosas. ¿Cuál fue el inicio? Un juez awajún hubiera juzgado a los que entraron, a los que invadieron”.

Y agrega Ananco que “son dos visiones diferentes, por eso esas incomprensiones. Un juez awajún o wampís hubiera visto que los awajún y wampís no provocaron el conflicto, que hubo muertos en ambos lados, y que entonces tiene que haber justicia en ambos lados. Hubo policías muertos e indígenas muertos. Si a mí me castigas, también castígate a ti.

La gente está de acuerdo en que haya justicia para los policías muertos, pero que también la haya para los indígenas y mestizos muertos. Pero como la discriminación es histórica, entonces hay más sensibilidad por unos, y primero le haces justicia a ellos y luego, de repente, a los otros”.

Dina Ananco durante el juicio, esforzándose en la interpretación

Aprendizajes tardíos

“Nosotros no somos expertos en derecho”, razona Dina Ananco, y reflexiona: “no creo que ningún experto haya pensado los términos jurídicos en wampís y en awajún. Un trabajo pendiente es elaborar un glosario de términos que tenga en cuenta cómo entendemos nosotros el mundo. Habría que hacer uno para cada pueblo. Y no estaría mal que los códigos se traduzcan”.

La buena noticia es que van a inaugurar una dependencia de traductores judiciales para todas las lenguas en la Oficina Nacional de Justicia, Paz y de Pueblos Indígenas (ONAJUP) del Poder Judicial. Como dice Isaac Paz: “esto es un derecho, no es un favor. Y es un comienzo, algo tarde, pero es un comienzo. Ojalá que cuando se hable de presupuesto esto no cambie”.

Cuando uno sabe que hay traductores para diversas lenguas europeas en el Poder Judicial, en contraste con esta realidad que es atendida efectivamente tarde, no puede menos que preguntarse sobre el país en el que se vive, los dirigentes que se tiene, y la justicia que se hace.

Entrevista publicada en la revista "Hildebrandt en sus Trece, N° 210, del 11 de julio de 2014.

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