Archivos para 12 enero, 2014



 TORONTO/BUCAREST (Reuters) – Facebook y otras redes sociales están ayudando a facilitar el trabajo de los activistas que protestan contra la minería para bloquear proyectos, logrando que se difunda el mensaje que promueven y a organizarse con mayor rapidez contra una industria que ya enfrenta altos costes y precios volátiles.
Desde Rumania a Perú y Canadá, los movimientos de protesta han bloqueado proyectos mineros en los últimos años, en parte porque los activistas han aprovechado el poder de las redes sociales y la tecnología móvil, señalan ambas partes del conflicto.
El malestar social puede presagiar desastres para los proyectos mineros en cualquiera de sus etapas, incluso después de que se hayan invertido miles de millones de dólares. Y eso no es nada nuevo.
Lo que ha cambiado es la capacidad de los activistas para movilizarse, una tendencia que recuerda los levantamientos políticos que las redes sociales ayudaron a encender a lo largo de Oriente Próximo y el norte de África.
El caso de Rosia Montana, la región rumana donde la canadiense Gabriel Resources Ltd quiere construir la mayor mina de oro a tajo abierto en Europa, ofrece una clara ilustración de cómo las redes sociales han modificado la balanza del poder.
El esfuerzo de Gabriel para que se aprobara el proyecto sufrió una serie de reveses el pasado verano después de que los activistas utilizaron a Facebook para organizar manifestaciones en todo el país.
“Nuestra experiencia en Rumania no es única, pero ciertamente el resultado es que el mejor proyecto del mundo puede convertirse en el peor a menos que el gobierno anfitrión se imponga a la minoría”, dijo el presidente ejecutivo Jonathan Henry al referirse al impacto de las campañas por Facebook contra Rosia Montana.
Sin el apoyo a través de las redes sociales, las protestas no habrían estado tan bien organizadas, aseguró Henry.
VULNERABLE A LAS PROTESTAS
La experiencia de Gabriel en Rumania es semejante a lo que han afrontado muchas otras compañías mineras en todo el mundo. La industria está bajo presión para cumplir unas normas ambientales estrictas y compartir más ingresos con el país anfitrión y las comunidades cercanas a las minas.
En un informe del mes pasado sobre los riesgos que enfrenta la industria minera, la firma contable y de asesoría Deloitte advirtió de la intensificación de las demandas de las comunidades locales, que dijo han sido “elevadas” por las redes sociales. Sostuvo que el acceso de la industria de la minería a nuevos recursos “está en riesgo como nunca antes”.
Es difícil medir el impacto del nuevo activismo porque no hay disponibles de inmediato datos más amplios sobre los costes de los proyectos y las razones de las demoras, pero abundan los ejemplos.
Newmont Mining Corp suspendió la construcción de su enorme mina de oro y cobre Conga en Perú en el 2011 después de unas violentas protestas y la compañía sigue trabajando para tratar de ganar el respaldo de las comunidades cercanas al proyecto.
Jamie Sokalsky, presidente ejecutivo de Barrick Gold Corp, dijo en una entrevista hace unos meses que las redes sociales pueden ayudar a generar malestar social, lo que, a su vez, envalentona a los gobiernos para sus negociaciones con las empresas mineras.
“Tenemos que hacer un mejor trabajo de lo que hemos hecho, al no sólo describir los costos reales, sino también los beneficios”, dijo.
El recientemente archivado proyecto Pascua-Lama de Barrick en la frontera de Chile y Argentina, fue impopular entre los defensores del medio ambiente desde el comienzo debido a su proximidad a los glaciares. Las comunidades cercanas lanzaron protestas y algunos activistas se organizaron por las redes de internet.
El año pasado, las protestas golpearon a Eldorado Gold Corp en Grecia, a Centerra Gold Inc en Kirguistán, a HudBay Minerals en la provincia canadiense de Manitoba, y a la mina Victor, de De Beers, en el norte de Canadá, solo por mencionar algunas.
La naturaleza de la industria minera la hace vulnerable a las protestas. Hacen falta años de trabajo y millones de dólares para asegurar permisos y comenzar la construcción, y los legisladores pueden frenar las aprobaciones o imponer nuevos impuestos antes de que se recupere la inversión.
Seguir adelante con un proyecto en problemas es con frecuencia mucho más barato que comenzar a escudriñar las posibilidades de uno nuevo en otro lugar, de manera que en muchos casos, las compañías ceden a las presiones públicas.
REDES GLOBALES
Las redes sociales se están convirtiendo en una herramienta más poderosa porque cada vez más gente, incluso en economías menos desarrolladas donde se localizan muchos proyectos mineros, tiene acceso a internet.
No obstante, las redes sociales no son una herramienta para organizar movimientos en todos los conflictos. Muchos que viven en economías emergentes y en desarrollo no cuentan con conexiones confiables.
Pero incluso donde el acceso a las redes es irregular, una rápida llamada vía celular a alguien que tenga acceso a internet puede llevar más pronto que nunca antes el mensaje de quienes protestan a líderes políticos, votantes e inversores.
Los activistas que se oponen al proyecto Conga de Newmont transmiten informes telefónicos a páginas web locales, que luego los difunden ampliamente. Estos grupos piensan que la publicidad los ha ayudado a ganar un respaldo crucial en Lima, la capital de Perú, al tiempo que contribuyen a que las manifestaciones sean más seguras para quienes protestan.
Marco Arana, un ex sacerdote católico y fundador del partido de tendencia izquierdista Tierra y Dignidad en Perú, dijo que estuvo en una protesta en marzo cuando muchos policías armados ordenaron a los activistas a dispersarse.
Arana colocó fotos en internet, otros llamaron a las estaciones locales de radio y la policía tuvo que retirarse. Afirma que sin el escrutinio del público, “las cosas pudieron haberse puesto realmente feas”.
“Me uní a Twitter porque me dijeron que era una buena herramienta para mostrarle al mundo lo que está pasando y porque puede evitar situaciones peligrosas”, dijo. “Nunca pensé que (Twitter) sería tan importante”.
/Por Allison Martell y Ioana Patran/

El economista jefe de la institución, Pablo Secada, advirtió que la caída de la actividad económica en Cajamarca está relacionada no solo a la minería, sino a la menor producción de café y el mal manejo del agua.

Guillermo Westreicher H
gwestreicher@diariogestion.com.pe

¿Qué tan grave es la recesión que reportaron en Cajamarca?
Para empezar, lo que motivó que el IPE armara el Indicador Compuesto de Actividad Económica (INCAE) regional, que se puede reportar mensual o trimestralmente, es que el Estado solo hace un cálculo de la producción de las regiones una vez al año, y encima lo publica con cierto retraso.

No tienes buena información. Entonces, cuando en Cusco tienes el desborde del río Urubamba o en Cajamarca hay un enfrentamiento alrededor de un proyecto minero, no sabes bien qué está pasando con la actividad. Pero no es cuestión solamente de ver si la actividad cayó.

¿Qué nos dice el indicador sobre Cajamarca?
Normalmente, el referente de una recesión económica es dos trimestres sucesivos con retroceso en la actividad. En Cajamarca hay siete trimestres, al punto que debe haber terminado cayendo 5% este año, es decir, exactamente al revés que el Perú. Este indicador no se nos ha ocurrido, sino que seguimos una metodología internacional aceptada del Conference Board. Cajamarca está en una recesión profunda y que no mejora.

¿La recesión está relacionada principalmente a la minería?
No, no realmente. El IPE ganó un concurso de la fundación Manuel Bustamante que nos permitió viajar a tres regiones. En San Martín ves inversiones y proyectos. En Cusco también porque hay iniciativas como el aeropuerto de Chinchero, pero en Cajamarca todo lo que escuchas es negativo. Hay un problema con la producción de café en Jaén, que está en retroceso porque el precio está cayendo a nivel internacional, se siembra con una semilla deteriorada, se utiliza mal el agua, etc. Es decir, hay temas que no tienen que ver con el precio internacional o Conga. Los productores de Jaén nos decían que había una serie de problemas que no tenían nada que ver con la minería.

Además, la caída de la inversión minera no empezó ayer. Ya tiene entre siete y ocho años retrocediendo. La novedad es que han concurrido factores distintos, algunos asociados a la producción de café, el manejo del agua, etc. El problema con la minería fue la suspensión de Conga. Todas las empresas que le brindaban bienes o servicios dejaron de hacerlo. Ese fue el problema este año.

¿Qué tan grave es el tema del agua?

Hay un tema de agua que cruza Cajamarca y los especialistas nos dicen que sucede incluso en lugares donde no tiene nada que ver la minería, ni la actual ni la antigua del Estado que fue tan contaminante. Es simplemente que estás botando el agua, no la estás infiltrando en los reservorios, no trabajas en las cuencas, y es un problema que va a crecer en nuestro país por el cambio climático y por el mal uso del recurso.

Casi todo lo que hemos escuchado son críticas, pero hay buenas noticias. Un grupo de funcionarios, que sale de Pronamachcs (Proyecto Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelo), ha seguido trabajando con las comunidades en la cosecha de agua, armando microreservorios en las partes altas de los cerros para que las aguas de las lluvias no terminen en los ríos y vayan al mar. Son pequeños, suficientes para que una familia pueda tener agua todo el año, y así en el momento de seca -cuando los productos suben- ellos todavía tienen agua. Además, si tienes agua que tú controlas, puedes sembrar cosas diferentes. En este viaje a Cajamarca, hemos visto a gente que siembra flores, que eventualmente llevan al mercado y las venden todos los días. En algunos casos, han recibido cooperación y con plásticos han construido invernaderos.

Son intervenciones en desarrollo rural, pero que parten por el agua. Estuvimos con el asesor principal de Gregorio Santos y han armado 134 proyectos de cosecha de agua, pero desde el sector público, y exigen el perfil SNIP, pasar por contraloría, por el sistema de compras del Estado, etc. Les dije que hicieran una Asociación Público Privada (APP), pero me respondieron que no era el sistema que usaban. No se pueden hacer 134 proyectos en un gobierno regional. Harán 20 o 30 y chau.

¿Por qué las autoridades no consideran la posibilidad de una APP?
La mayoría no piensan en la APP para estas cosas. Creen que la APP es para el aeropuerto o la carretera, pero no para la cosecha de agua o en Lima para hacer caminos, muros y lozas en los cerros. Podrían ‘empaquetarlos’ en una APP. Ni el gobierno de Cajamarca ni en Lima se les ha ocurrido.

¿Cuál es el sentir de la población de Cajamarca?
En Cajamarca hay un problema de expectativas salvaje. Se niegan a aceptarlo, pero la minería de hoy genera 9 empleos indirectos por cada empleo directo. Nuestra matriz insumo producto del 2007 demuestra que la minería mueve toda la economía de Cajamarca. Entonces, no es como construir o no una carretera en Lima. Es un golpe fuerte. Y el tema fue cómo ocurrió el proceso, a patadas, porque hay una desconfianza increíble. Han cambiado a los funcionarios en la empresa, e incluso quien va a hablar con la gente es un cajamarquino. Están haciendo esfuerzos.

En resumen, en Cajamarca no es simplemente una recesión producto de la caída de la inversión minera culpa de Santos…
Así no es. Hay el tema del agua, el café. No han sabido hacer nada importante con el dinero. Recién el municipio de Cajamarca comenzó a trabajar proyectos de agua con Yanacocha. Bien moscas porque Yanacocha está desde el 92 (risas).
En Cajamarca hay dos horas de agua al día, es un desastre. Una ciudad que ha generado ese nivel de canon y no ha priorizado el agua, que es lo primero…Un niño puede enfermarse y morir o perder tanto peso o capacidad cognitiva que le fregaste la vida. Se está despoblando la zona rural. Los jóvenes están yendo a otros sitios porque no encuentran oportunidades. Cajamarca está perdiendo población. Lo que sucede es algo dramático y ciertamente no podemos reducirlo a Yanacocha.

Tampoco a Santos…
Santos tiene más responsabilidad porque no supo negociar con la mina ni utilizar los recursos, pero el alcalde de la ciudad de Cajamarca no es él, y tampoco ha sabido hacer las cosas. Yanacocha está desde el 92 y en esa época Santos era un chiquillo.