El martes 24 de febrero, el Diario La República publicó un artículo del conocido periodista Ricardo Uceda sobre el caso de la campesina Máxima Acuña Chaupe y la disputa que tiene con la empresa minera Yanacocha por el Terreno Tragadero Grande, ubicado en la zona de influencia del Proyecto minero Conga y muy cerca de la emblemática “Laguna Azul”.

Uceda da a conocer a la opinión pública la versión que Yanacocha brindó sobre los hechos en diversos medios y en el juicio que perdió contra lo familia Chaupe por delito de usurpación. Tratando de demostrar objetividad, Uceda da por cierta la versión de minera Yanacocha, y acusa a las ONGs de haber creído a ciegas, en lo sostenido por Máxima.

Ante esto, hay que revisar los puntos planteados por Uceda:

1) Títulos existentes que se oponen
En un primer argumento, Uceda expone que Yanacocha tiene títulos irrefutables de propiedad de amplias extensiones de tierras, adquiridas de la comunidad de Sorochuco y que éstas comprenden el terreno Tragadero Grande. Lo que Uceda no dice es que la defensa de Máxima no está en cuestionando eso títulos de propiedad. Lo que viene sosteniendo es que, esos títulos no comprenden el terreno de Tragadero Grande. En las ventas realizadas por la comunidad de Sorochuco los límites no están definidos. La situación por lo tanto, no es tan clara como lo sostiene Uceda, pues si lo fuera, la Minera Yanacocha hubiera recurrido a un juicio de desalojo, que es de naturaleza sumaria y habría resuelto el problema. No lo hizo, ¿cabría preguntarse por qué?

De otro lado, Uceda sostiene que Máxima y su familia suelen ocupar tierras para hacerse luego de la propiedad de ellas. Para demostrarlo, señala que Máxima y su familia tienen la propiedad de otros terrenos adquiridos de esa manera. Para el caso, esto es imposible porque tratándose de una propiedad comunal no se aplica la prescripción adquisitiva.

Por otro lado, lo que no dice Uceda es que Máxima y su esposo tienen en su poder dos documentos: una transferencia de dominio y un certificado de posesión sobre ese terreno que data de 1994, antes que Yanacocha adquiriera terrenos de la comunidad de Sorochuco, a la que pertenecían los esposos Chaupe. Es decir, que no se trata de una invasión como se insinúa. La existencia de esos documentos es irrefutable. Es decir, que estamos ante dos sujetos que alegan un mismo derecho. Dilucidarlo, es un tema que deberá ventilarse en los tribunales.

Decir que los Chaupe tienen otros terrenos y que no son pobres es una estrategia mediática. Tal cosa se intentó sostener en los tribunales durante el juicio por usurpación, del cual los Chaupe fueron absueltos y en ese entonces los jueces desestimaron tales argumentos por no ser pertinentes.

De otro lado, los Chaupe han sostenido que efectivamente tienen 9 terrenos que en conjunto suman 8,6 hectáreas y que los han adquiridos, en gran parte por herencia. Uceda para desmentirlos señala que en realidad los han adquirido vía un programa de formalización de la propiedad rural sobre la base de acreditar con testigos la posesión continua durante cinco años. Lo cierto es que es muy usual en la zona rural, donde el Estado no tiene formalizada la propiedad de tierras, que quienes tienen títulos de propiedad no saneados recurran a los programas de formalización para regularizar su situación, evitándose con ello, todos los problemas legales, que supone sanear sus títulos.

Uceda ha cuestionado el por qué la familia Chaupe usa el terreno de Tragadero Grande y no los otros terrenos que, tendrían según su opinión mayor valor, deslizando la idea de que lo hace para mantener la posesión en un terreno que no es suyo. Para cualquier persona de ciudad, la pregunta por la preferencia o la forma de uso de sus propiedades, resultaría fuera de lugar porque es algo que corresponde a su libre albedrío. Sin embargo, es lógico preferir usar un terreno de 22 hectáreas a otros, dispersos en varios lugares y que suman 8,6 hectáreas.

Por otro lado, el que la familia Chaupe tenga otros terrenos además de Tragadero Grande no los hace ricos, ni de clase media. Todos sabemos que el valor de la propiedad rural es muy pequeño, y que muchas comunidades campesinas, a pesar de tener grandes extensiones de tierras, se ubican dentro de los niveles de extrema pobreza.

2) Un tema de institucionalidad y Estado de Derecho

Finalmente, nos llama la atención que el señor Uceda no diga nada sobre la actitud de minera Yanacocha de desconocer la sentencia judicial de segunda instancia, que además de absolver a familia Chaupe ordenaba el cese de su desalojo así como, de la administración del predio de Tragadero Grande por la empresa. Minera Yanacocha pese a esta sentencia se presentó, a través de sus trabajadores, en el lugar respaldada por la policía para, ilegalmente derrumbar una construcción de la familia Chaupe. Al haber perturbado violentamente la posesión pacífica del terreno, los trabajadores de minera Yanacocha han incurrido en delito de usurpación. Nos preguntamos si el señor Uceda respalda la comisión de un delito.

Esta transgresión al Estado de Derecho nos parece inaceptable y lo que hace es reafirmar la imagen que minera Yanacocha tiene en Cajamarca. Consideramos, que es necesario, que el país resuelva sus problemas a través de sus instituciones democráticamente constituidas y que no sea la prepotencia y el abuso que se legitime como la forma natural de proceder. Este retroceso es muy peligroso. Por lo que, diga lo que diga, el señor Uceda, el actuar de minera Yanacocha es injustificable.




GRUFIDES ACLARA SITUACIÓN DE LA FAMILIA CHAUPE

A LA OPINIÓN PUBLICA

Sobre las últimas noticias difundidas en medios nacionales sobre el caso de la familia Chaupe, GRUFIDES aclara lo siguiente:

1. Para GRUFIDES el caso de la familia Chaupe es un caso emblemático porque es representativo de la situación de muchas personas que son vulneradas en sus derechos fundamentales para hacer viables megaproyectos poniendo en riesgo su integridad, su dignidad e incluso su vida.

2. GRUFIDES jamás a intentado presentar a la familia Chaupe como un ícono de pobreza, Sí hemos ayudado a visibilizar a una familia campesina símbolo de fortaleza, resistencia y dignidad, haciendo frente a una empresa transnacional para defender justos derechos en medio de la profunda asimetría que se vive en un país como el Perú.

3. GRUFIDES repudia el intento burdo de la empresa minera Yanacocha de deslegitimar socialmente a Máxima Acuña y su familia haciéndola aparecer como una acaparadora de propiedades. Este argumento ya fue presentado reiteradamente, en principio durante el desarrollo del juicio y luego fue centro de una campaña de desprestigio en medios locales la cual no tuvo éxito. Los predios en cuestión siempre han figurado en la SUNARP y por tanto constituyen información de acceso público, por ello rechazamos rotundamente la tendenciosa versión de que esta información se ocultó.

4. Es evidente que con esta campaña se intenta distraer las cuestiones de fondo de este tema. El problema fundamental no es el número de parcelas que tenga la familia, el asunto de fondo es el evidente abuso cometido por la empresa minera en contra de los derechos de la misma y el uso de la fuerza pública al servicio de sus intereses privados, lo cual ha terminado por mercenarizar las fuerzas policiales.

5. Por último, la campaña ¨Maxima somos todos¨ generada de manera espontánea por diversos colectivos, personas y organizaciones, es un expresión solidaria que no busca defender en estricto la propiedad sino y sobre todo, la dignidad y la vida de una familia de personas sencillas y trabajadoras como lo somos la mayoría de peruanos.

Cajamarca, 24 de febrero del 2015



Compartimos la entrevista que la Red Muqui sostuvo con la Dra Mirtha Vasquez Chuquilin, miembro de GRUFIDES y abogada de la familia Chaupe frente a las acusaciones de la minera Yanacocha en Cajamarca.

¿Qué ha pasado desde diciembre cuando ocurrió la sentencia a favor de Máxima Chaupe y su familia, que dice Yanacocha?
El 17 de diciembre de 2014, salió la sentencia que reconocía que Máxima Chaupe y su familia como inocentes de los cargos de la empresa. La empresa los acusaba de ser usurpadores, de haber usurpado en los terrenos de Yanacocha. La sentencia absuelve Máxima y su familia de todos los cargos.

Después de esto pensamos que la situación iba a ser más tranquila. A pesar de no decidir a quién pertenece el terreno, porque esto no era parte de la denuncia. Lo que por lo menos está reconociendo la sentencia es que es una posesión de la familia en este lugar. Y la posesión es un derecho tan válido como de la propiedad.

Con este pronunciamiento suponemos que la empresa va a utilizar las vías institucionales, una demanda por usar la propiedad. Pero no pasó así.

La familia sigue viviendo en el predio. El 3 de febrero la empresa minera con su compañía de seguridad más la policía privada que está a su servicio y con personas civiles entró a la propiedad de Máxima y destruyeron un nuevo cuartito que habían construido cerca de la casa que esta colapsando por las lluvias. Después de ello se fueron y la empresa minera Yanacocha dijo este acto era un acto de defensa posesoria – que es un concepto jurídico, pero que no se aplica para nada en este caso, porque es un acto de defensa-. Dijeron que la familia está ocupando nuevos predios que son propiedad de la empresa. Pero esto es falso por que la familia estaba construyendo el cuarto dentro de su propiedad. Entonces la empresa minera llegó ilegalmente.

Después vinieron y empezaron hacer una especie de corredores alrededor del predio de la familia. Pusieron alpacas en el lugar y llevaron casetas de vigilancia que supuestamente van a hacer vigilancia a las alpacas, pero que finalmente están apuntando directamente a la casa de Máxima. Todo esto nos parece hechos realmente escandalosos, de privación de la libertad, afectación a la libertad porque ahora tienen casetas vigilando toda su casa. Pero además han cerrado las vías de acceso a la casa, han puesto tranqueras en las cuales controlan quien entra y sale por estas propiedades. A veces no dejan entrar los hijos de Máxima que viven en Cajamarca. Yanacocha dice que es su carretera ya que había arreglado la vía anteriormente. Su lógica es, “si yo tengo plata y arreglo la calle, se volvería esta mi calle”.


¿Cómo se siente Máxima frente a toda esta situación?

Máxima está muy quebrada emocionalmente y psicológicamente. Alguien puso un ejemplo exacto: “Si alguien, un ladrón o ratero, ha entrado en tu espacio privado, nunca más te quita este trauma, con la idea que van a volver e ingresar”. Imagínense lo que pasa a Máxima y su familia, todos los días están pensado en que la empresa va a ingresar, que los trabajadores van a destruir lo poco que tienen y matar a sus animales porque esto ya han hecho antes. Es una sensación de constante stress y esto impacta la salud de ellos.

Ellos ahora no pueden salir libremente de su casa, así no pueden salir a trabajar y así no tienen que comer. Tienen lo poco que están cultivando y lo que mandan sus hijos desde la ciudad. Pero hay días en que incluso ellos no ni quiera comen. Máxima dice que preferimos estar acá que salir a conseguir algo. Ellos lo justifican diciendo que ya son viejos. Si no comemos, no importa, dicen. Los hijos son grandes ya y solo somos los dos, resisten. Es una gran resignación, una situación de indignación increíble, de constante stress protegiéndose de las amenazas de la empresa. Es muy duro para ellos.

Solicitamos ayuda del Ministerio de la Mujer, y se converso con la aquel entonces ministra Carmen Omonte. Recibimos ayuda y acompañamiento psicológico, pero ahora su gestión de la Ministra Omonte ha acabado.


¿Cuáles son los siguientes pasos para hacer Máxima Chaupe?

Frente a esto y el único que nos queda es seguir denunciar a la empresa minera porque es un delito de usurpación. Pero la empresa tiene todo el poder y sigue anunciar cualquier cosa. Ahora están cerrándolos, llevan animales y personas, esto va a provocar otro enfrentamiento con Máxima y en la población. Esto nos preocupa mucho

Es una evidencia que la empresa no cree en el Estado, en el derecho de este país, en la Ley. No cree en nadie. Ellos quieren autorizarse la autoridad. De hecho esto ya está haciendo. Y sienten la sensación de impunidad de que nadie les va a decir nada porque este Gobierno no va a hacer nada. El riesgo para Máxima persiste ser constante.


¿Cuál ha sido el rol de GRUFIDES en todo este proceso de defensa?

Yo creo que hemos confiado demasiado. Hemos confiado mucho en las vías institucionales y hemos estado siempre esperando que el Estado nos responda. Esto no ha sucedido, esto sigue ser un mayor riesgo para la familia de Máxima.

A lo mejor, a la par de utilizar los mecanismos institucionales, hemos debido buscar apoyos que ayuden a proteger a esta familia. Porque a pesar de los fallos y el poder judicial, esto no va a terminar protegiéndonos. Esto no va a proteger la seguridad de las personas.

Fuente: Red Muqui


Por: Marisa Glave Remy

Ricardo Uceda es un periodista al que respeto. Por eso, fue grande mi sorpresa al leer su última columna sobre la familia Chaupe. El artículo da a entender que esta familia es propietaria de varios terrenos y que este hecho tira por los suelos la imagen de una mujer luchadora, que emociona hasta las lágrimas, pues Máxima y su familia no serían “indigentes”, sino algo así como una clase media acomodada. Quienes no conocen el mundo rural pueden tener la sensación de estar frente a una familia que tiene varias casas, con las que genera buena renta.

Pero lo realmente grave, es que el periodista dice que tales propiedades han sido logradas por ocupación. Como pone Uceda en el titular, emociona hasta las lágrimas…hasta [saberla] dueña de nueve predios por vía de la ocupación. La columna da a entender que los Chaupe llegaron, los ocuparon y luego se los apropiaron. Esta referencia no es gratuita. La disputa entre Máxima y Yanacocha por el predio Tragadero Grande es porque la empresa señala que ella es la “auténtica propietaria” y que la familia Chaupe lo habría “invadido”, para luego hacerse de la propiedad. Se pretende demostrar que la familia usa este mecanismo de manera habitual. Entonces, es fácil creer que los Chaupe son unos estafadores.

La imagen que el lector tiene al final del artículo es que una familia vendida como “indigente” por unas ONGs, obviamente politizadas, resulta ser de una clase media campesina acomodada, que se ha ido ganando la vida apropiándose de terrenos de otros. Se insinúa que la mala imagen de Yanacocha ha permitido que se cree una especie de “leyenda urbana” en torno al uso de la violencia contra la familia, la que parecería estar justificada, pues se omite un dato fundamental: Los varios intentos de desalojo contra los Chaupe se hicieron SIN MANDATO JUDICIAL, y el último, en el que se registra la destrucción de la ampliación de su vivienda, luego de que la justicia peruana declarara INOCENTE a Máxima del delito de usurpación, así como el cese del desalojo preventivo y de la administración provisional de Yanacocha sobre el predio Tragadero Grande.

Quisiera aclarar algunas de las imágenes que se construyen en el texto. Empiezo por las propiedades, en plural, para darnos una idea de qué significan nueve hectáreas (ha) en una zona andina. Los investigadores agrarios usan mecanismos de “estandarización” para comparar terrenos: Caballero y Álvarez plantean que una hectárea en costa con riego equivale a 0.53 ha en la sierra con riego y a 0.25 en secano. Si hacemos el cálculo tenemos, entonces, que las nueve hectáreas aludidas, equivalen a 4.77 ha, si fueran buenos suelos -que no lo son- y a 2.25 ha, si son de secano, como señala la familia. Sumados los predios, no llegan, pues, bajo ningún cálculo, ni a una mediana propiedad rural. Ello, sin tomar en cuenta que se trata de terrenos que, además, están dispersos.

Quisiera añadir, por otro lado, un dato sobre el “modo de apropiación”: Los títulos de propiedad parten del reconocimiento de la posesión, sí. Pero no porque se haya “ocupado” el espacio abruptamente, para conseguir la prescripción. Una parte de las parcelas es producto de una herencia. La madre de Máxima se las dio a ella y a sus hermanos. Y otros terrenos son adquiridos. Pero, ¿por qué la mamá o los vendedores originales no inscribieron la propiedad? Pues, porque en el campo hay un problema – grave – de acreditación de la propiedad. Eso no quiere decir que no exista, quiere decir que no está registrada. Por eso, desde los años 90, en que se empezó a fomentar el mercado de tierras rurales, funcionan programas especiales de titulación, que buscan formalizar la propiedad. Una familia podía ser propietaria de una parcela como consecuencia de la Reforma Agraria, por más de 30 años, pero recién a inicios de este siglo consiguió el título que acredita dicha propiedad. Sí, así es el Perú. Entonces, que el título que otorga el sector Agricultura se base en el reconocimiento de la posesión no quiere decir que los Chaupe sean unos usurpadores profesionales. Quiere decir que, como sucede a decenas de miles de campesinos en el Perú, sus derechos y los de sus familias no estaban reconocidos formalmente, pero sí socialmente por sus vecinos, quienes acreditan la propiedad.

El último argumento que quisiera rebatir, que es, además, el que me resulta más agresivo, es que Máxima despierta solidaridad porque es una “indigente”. Máxima es una mujer campesina, trabajadora y luchadora; ahí radica su fuerza. ¿La violencia de Yanacocha sobre Máxima deja de ser condenable porque ella es “propietaria” de algo más? ¿No es Máxima una ciudadana que tiene derecho a enfrentar el cuestionamiento de su propiedad sobre Tragadero Grande en un juicio justo? ¿No es una ciudadana que tiene derecho a que la Policía no vaya como guardián de una empresa con la que disputa la propiedad, a agredirla y a ser testigo pasivo de cómo destruyen su vivienda? El caso de Máxima es simbólico NO porque es una mujer “indigente”, sino porque es una ciudadana que no está dispuesta a aceptar que la insulten, la agredan o la pretendan desalojar con violencia y sin mandato judicial.

 


Neoliberalismo crudo, extractivismo, transnacionalizado y violencia institucional combinadas en dos realidades nacionales.
En este capítulo trataremos la complejísima realidad nacional colombiana que desde hace algunos años quiere ser transformada al calor de lo que las elites llaman “la locomotora minera” y al mismo tiempo la búsqueda de posicionar al Perú como el nuevo modelo minero para el continente.


(Foto: La República)

Por: Roxana Olivera

Caminando a paso ligero en las alturas de la jalca cajamarquina, Revista Ideele divisó entre la niebla a una figura diminuta con un enorme sombrero de paja que es más grande que ella. Su nombre es Máxima Acuña, y la llaman la guardiana de las lagunas. Esta campesina cuya vida consistía en criar a sus cuatro hijos, vigilar a sus animales, sembrar sus cultivos, confeccionar ponchos y tejer frazadas se ha visto de pronto enfrentada a la empresa minera Yanacocha y a contingentes de la DIROES que llegaron a desalojarla, golpearon brutalmente a su familia, pero no pudieron en su momento con ella. Hace unas semanas le ganó un juicio a la minera, pero ello no impidió que llegaran ahora a destruirle la ampliación de su casa. Una mujer que ha parido a sus hijos sola, en las madrugadas, caminando por los páramos para buscar ayuda, ya perdió el miedo mientras sigue resistiendo dentro de los escombros de su casa.

Cuenta que cuando su último hijo estaba por nacer, cruzó un río y casi dio a luz agarrada a una roca. Recuerda que en ese momento, “Le lloré a Dios, diciéndole: ‘Tú sabes que por mi pobreza y el hambre de mis hijos me veo ahora en esta penosa situación, por favor te ruego que no me desampares y me des fuerza!’” Se puso de pie y siguió caminando. Bajo una lluvia torrencial, Máxima llegó con un costal de papas a Amarcucho, al caserío que la vio nacer, donde vivía la abuela de Jaime, su esposo. Allí, minutos después, una perrita anunció el nacimiento de Carlos, su cuarto hijo. Cuando, por fin, llegó Jaime, su abuela le pegó dos palazos por haber dejado sola a su esposa.

¿Quién es Máxima Acuña? ¿De dónde saca tanta fuerza esta mujer, de quien el padre de Ollanta Humala dijo que algún día futuras generaciones le harán un monumento por su valentía y heroísmo? Esta es su historia.

Orígenes y formación

Yo nací en el caserío Amarcucho, del distrito de Sorochuco, el 29 de mayo de 1970. Soy la tercera de 4 hermanos, dos varones y dos mujeres. Mi papá murió cuando yo tenía 8 años. A mí de chiquita me gustaba cuando mi mamá salía, dejándome en la casa, yo primero tenía que hacer limpieza en la casa. De ahí tenía que criar cuyes. Después, me gustaba tejer sombreros. Mi mamá tejía sombreros de paja blanca. Tejía y le quedaban pajitas a ella y yo las agarraba y las escondía y los días que no estaba mi mamá, me ponía a practicar, a tejer el sombrero. Yo armaba los sombreros pequeñitos, chiquititos, como para juguetes, para muñecas. Yo recogía las tuzas del choclo, del maíz, y las cortaba y hacía la plantilla. Después hacía la copa, los terminaba, hacía la falda, la orilla y los sacaba solita yo. Mis amigas tenían sus muñecas, ellas llegaban y me decían: “Véndeme para mi muñeca”. Entonces, hacíamos el trato con ellas. En ese tiempo me daban 10 céntimos, la mitad de los 10 céntimos.

A mi mamá la veía que cosía vestimentas del estilo del lugar que usamos las mujeres. Cosíamos sacos, enaguas, faldas, polleras. Mi mamá cosía todo eso, pero yo la miraba nada más a ella cuando cosía y también cuando cortaba, le quedaban pedacitos de tela. Eso yo lo agarraba y lo escondía, porque mi mamá no permitía que cojamos nada. Eso no nos permitía mi mamá; nos corregía; nos pegaba. Yo cogía las telitas y las escondía. Y cuando ya faltaba, empezaba a coser con una aguja de mano, agujas que venden para remendar. Y con eso yo armaba el saco, la falda, el fustán, y venían mis amigas y decían: “¿Qué has hecho?” Y yo les decía: “Ya esto he hecho.” Y ellas traían sus muñecas y les medían la ropa que yo cosía. Entonces, ellas me compraban pues. Y así me gustaba hacer, me gustaba trabajar. Y así los días que mi mamá faltaba, primerito tempranito hacía yo el aseo en la casa. Después empezaba a coser. Y vendía y tenía yo. Y eso me gustaba a mí bastante.

La plata la enterraba yo, así la juntaba. A veces, compraba alguna cosita y le daba a mi mamá. Le decía: “Toma mamá; esto he hecho y lo he vendido”, pero con miedo que me pegue. Cuando yo le daba la plata, me la recibía pues. Sí, me la recibía. Cuando yo ya tenía 11 años, cuando iba ya para los 12 años, venían y me decían: “Cóseme mis ropitas para mi bebito, para niñitas, para bebitas mujercitas.” Yo les cosía los funditos, unos morillitos, les hacía sus saquitos. Aprendí a hacer mis sacos para mí. Tenía algunos familiares que me traían algunas telitas. Esas las cortaba yo. Anteriormente se usaban los sacos con capelos. Ahorita ya no los utilizamos. Ya se ha dejado de usar.

Si queríamos algo corriente nomás, no lo cosíamos sino que lo bordábamos. Me gustaba bastante hacer todas estas cosas. Como los tejidos en kallwa que mi mamá tejía. Todo eso aprendí al mismo tiempo, viendo a mi mamá y a algunas mujeres que hilaban así también. Me ponía a hacer de todo. Y como todo me salía bien, me gustaba bastante… Las familias pobres no teníamos ovejas, ganado, caballos. Por eso yo no pasteaba porque no había. Ninguno de mis hermanos fue a la escuela porque mi papá falleció y mi mamá era pobre. No tenía, y, anteriormente, no tenían interés en que nos eduquen. Por eso, nosotros no llegamos a conocer la escuela.

El esposo y la familia
Bueno, eso pasó porque yo me quedé huérfana. Mi mamá salía. No sé dónde se iba. Se demoraba dos días, tres días. Antiguamente, los mayores eran bien ignorantes. No nos dejaban dentro de sus casas. Nos dejaban así afuera en el corredor; allí teníamos que dormir. Bueno pasó una cosa. Seguro que Jaime me conocía. Bueno, claro, me imagino, pero sin tener conversación, sin tener ningún diálogo, sin que seamos enamorados, él, como asegurándose que yo estaba allí sola y que mi hermanito era pequeñito y no puede hablar. Allí, él se aprovechó, viendo que yo estaba sola. Pero yo a él no lo conocía, ni tampoco pensaba en él como enamorado, nada. Yo más bien a él le tenía vergüenza ―usando nuestra forma de hablar, yo le tenía vergüenza― pero él se aprovechó. Bueno, yo me quedaba; quería decirle a mi mamá, pero pensaba que mi mamá me iba a pegar, porque mi mamá era recontra ignorante. Yo no tenía ninguna explicación de mi mamá sobre cómo era la vida, cómo era la niñez.

Bueno, yo me sentía mal. No tenía cariño, ni entusiasmo, sino como después ya pasó como un año, yo estaba de 13 para 14 años, allí él empezó a seguirme. Empezó a mostrarse como si ya fuera mi enamorado, pero a mí no me llamaba la atención. Sino que según él, sus padres le dijeron: “Pueda ser que sepa su familia o alguien de su familia que sepa de justicia, te pueden denunciar. Y más bien trata de ―me imagino que así le aconsejaron a Jaime― seguirla y a aparecerte y comprometerte con ella.” Esa es la explicación que le dieron, pero no lo hicieron porque ellos realmente me quisieran a mí y me querían en su casa, sino que ellos lo hicieron por temor a la justicia y que alguien de mi familia se entere y se llegue a esa situación, porque mi mamá tampoco sabía nada de justicia. Nada.

Él tenía 16 años, yo tenía 14. Se apareció y habló con mi mamá, y mi mamá ni siquiera me preguntó a mí; ni si quiera me dijo: “¿Hija, cómo es?” Brutalmente nomás dijo: “Ya pues, te está siguiendo, que sea.” Yo no me sentía bien, pues. Yo tenía algo en mi corazón, de que podía reaccionar y de que no tendría un amor con él, ¿no?, realmente. Bueno, así pues se comprometió. Estuvimos un año más y un año después yo ya me vi embarazada.

Por meses vivía donde mi mamá, pero no tenía ahí tranquilidad. Me llevaba él donde su mamá. Llegaba y no me trataban bien, porque trataban de marginarme. No me querían porque yo era bien pobre. Con las lágrimas en mis ojos, yo tenía que estar ahí y servirlos a ellos. En el campo acostumbran a pelar el trigo, el mote y a tostar la cebada para los molinos, para que le lleven a los peones. Yo no dormía. En la noche les lavaba su ropa. Yo amanecía pelando su trigo y mote. Yo salía a las 4:00 am al campo, al monte, a juntar su leña. Les traía su leña a ellos. Yo los servía bastante. En el día tenía que trabajar. Me ponía a urdir, a hacer mis tejidos; yo hacía mis alforjas; hacía mis ponchos; hacía mis frazadas. No teníamos ropa para cambiarnos, yo y Jaime. No teníamos un polo que ponernos, una chompa que ponernos. ¿Yo qué hacía? Yo no tenía ovejas, pero le sacaba lana de las ovejas de la gente. Me daban lana para medias. Hacía frazadas y las vendía. Con la venta de esas frazadas yo me compraba una blusita o un polito. Igual a Jaime le compraba una chompa, o un polo, o un par de yangüés, lo que sea…y así la pasábamos.

El terreno en cuestión
Para comprar nuestro terreno arriba en la jalca, yo pedí ganado partido. Me dieron ganado partido. Nos dan una vaca, nosotros la vemos. La vaca logra su cría en nuestro poder, esa cría nos la dan a nosotros y nosotros les entregamos la vaca pero con otro a pie. Eso es partido. Nos dan, por ejemplo, ovejas partido, chanchos a la media, así, entonces yo criaba. Y de mi trabajo lo que vendía, de mi comida que cosechaba y mis cuyes, mis gallinitas, todo lo juntábamos, uníamos la platita. Para comprar esa jalca, tuve un torito que le saqué a una vaca a partido, y ese torito ya era grande, pero no tenía dónde criarlo. En la noche me iba donde la gente tenía sus chacras de maíz, su pasto. Me iba y juntaba la hierba en la noche y la traía y la amontonaba para que ese torito coma esa hierba, ese pasto, en el día para que se haga grande. Y cuando apareció ese terreno, vendimos ese toro, empleamos la platita que habíamos juntado, lo que trabajábamos. Tenía ahí mis ovejitas, las vendimos. Teníamos nuestro potrillito, lo vendimos. Todos nuestros animalitos pequeñitos los vendimos para poder juntar esa plata y comprar esa jalca que ahora la mina nos quiere quitar.

Esa jalca se la compramos al tío de Jaime, el señor Esteban Chaupe Rodríguez. Él compró esa jalca no recuerdo en qué año. Tuvo esa jalca por tres o cuatro años y de ahí se apareció un terreno al lado de su casa en Cruz Pampa. Él vivía en Cruz Pampa. Entonces, él agarra esa jalca y nos avisa a nosotros y nos dice: “Mira sobrino, te vendo ese terreno arriba en la jalca porque tú estás al lado de tu papá.” Mi suegro Samuel Chaupe había comprado un lote del señor Santos García de Chugurmayo. El tío compró al costado; era colindante. El tío nos vende a nosotros ese terreno y así fuimos colindantes con mis suegros. Nosotros tenemos un documento que es de la comunidad. En la comunidad se forman unas autoridades de la comunidad. Estas autoridades tienen una autorización de qué comunero hace un traspaso a otro comunero. Esa comunidad le da su documento de traspaso. Tenemos el documento de traspaso de las mismas autoridades de la comunidad y también tenemos el documento de posesión. La posesión el señor Esteban me la pasa a mí. Por eso yo quedo como posesionaria allí. Tenemos un documento firmado en el que se habla quiénes son los vendedores y quiénes son los compradores y cuánto de dinero se dio por ese terreno. De acuerdo a la linderación, de ancho es 800 metros por cada lado. Y por cabecera, agarra 1,500, por el pie 1,500. El plano lo ha levantado un ingeniero civil en 2012, donde sale 25 hectáreas.

Y ahora la minera quiere coger ese predio. O sea, me lo quiere quitar gratis, porque el Ingeniero Guillermo Silva ―dicen que en ese tiempo era el gerente del área de relaciones comunitarias― va y compra terrenos de los colindantes y se va y levanta el plano que él quiere, sin avisarles ni a los colindantes para que le muestren las linderaciones, agarra y levanta el plano, engloba todo con mi terreno dentro y se lo vende todo a Yanacocha. Y por eso, en el conflicto se enfrentó el Ingeniero Guillermo Silva. Él es el autor de todo esto, fue con la policía, con el personal, en los primeros desalojos del mes de mayo. Después nuevamente regresaron en el mes de agosto. Las autoridades hicieron llamar a esa persona, que él era el culpable, que él era el que tenía que responder. Pero los ingenieros de Yanacocha, de la empresa, no se presentan a ninguna audiencia. Sin embargo, a ellos todavía les dan libertad y a nosotros nos acusan sin que tengamos ningún delito.

A mí me golpeó la policía. Me cogieron entre tres de cada brazo así hacia atrás y los demás vinieron con sus palotes y me jalaban como a una persona que no sentía nada, ¿no? Me golpearon los brazos. Me agarraron y me arrastraron por el suelo, por las piedras me golpearon mis tobillos. Me patearon en la cintura. Me maltrataron. Me patearon por todas partes, por eso ahora siento dolor en mi cintura, en mis brazos. Anteriormente yo no tenía ningún problema para trabajar, pero ahora sí me siento mal y ya no tengo la energía para trabajar, como anteriormente, sin ningún problema. Todo eso se ha denunciado, pero lamentablemente no han seguido adelante con nuestras denuncias, con nuestros procesos. Las autoridades no valoran nuestras denuncias. Eso todo lo han archivado. Por ejemplo, yo tengo certificados médicos míos, pero no los valoran. No los toman en cuenta. Las autoridades hacen como si no hubiera pasado nada. Se tapan la boca, se callan y no pronuncian una sola palabra al respecto. Nada. Cuando mataron a mis ovejas, lo mismo. Ellos no dijeron nada.

Ahora lo único que exijo es que la empresa minera me enseñe un documento que demuestre que yo les he vendido este terreno. ¿Por qué no le exigen eso los jueces?

Puesta al día

El 3 de febrero de este año, personal de seguridad de la empresa minera Yanacocha entró a la propiedad de Máxima Acuña y le destruyeron los cimientos de construcción de una ampliación de su humilde casa. En su denuncia, Máxima señaló que 200 policías, acompañados por personal de la minera, entraron ilegalmente a su propiedad.

A través de un comunicado de prensa, Yanacocha sostiene que el terreno le pertenece, que actuó de manera pacífica y que simplemente “está actuando en defensa de sus derechos y en estricto cumplimiento de la ley. [Y que] así lo seguirá haciendo, pese a las campañas mediáticas que buscan descalificar a la empresa”.

Fuente: IDL Reporteros – http://revistaideele.com/ideele/content/m%C3%A1xima-acu%C3%B1a-y-los-kos-de-conga



Luego de 4 días desde que se inició el paro indefinido en Pichanaki, el ministro de Energía y Minas, Eleodoro Mayorga, anunció que le pedirá a la empresa petrolera Pluspetrol que se retire de la zona en un plazo de 3 días.

Yo le voy a pedir a la empresa [Pluspetrol] que en 3 días salga de Pichanaki. El tiempo que necesita para irse y que se vaya. Que se lleve todo lo que ha traído“, dijo Mayorga a una multitud de ciudadanos de Pichanaki que celebraron este anuncio. Luego de decir esto, el ministro preguntó quien lideraba esta protesta y el dirigente Carlos Chavarría, del Frente de Defensa Ambiental de Pichanaki, se hizo presente. “Bienvenido señor Chavarría”, dijo Mayorga.

Tenemos que conservar la calma. Debemos dialogar sentados y escuchándonos. De otra manera solo hay imposición“, agregó el ministro.

Los manifestantes atacaron un cuartel militar, donde afirmaban que estaba un campamento de Pluspetrol. Sin embargo, la empresa señaló que solo era un almacén. Los enfrentamientos entre los opositores a la empresa y los policías han dejado al menos un muerto y 30 heridos por armas de fuego.

Pichanaki es un distrito de Chanchamayo en la región Junín, ubicado en el Lote 108 que explora Pluspetrol. Su Frente de Defensa Ambiental afirma que las actividades sísmicas de la empresa generan daños al medio ambiente.

Al respecto, el exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, explicó  que “la actividad sísmica consiste en generar ondas para penetrar en la tierra y cuando hay cambios en la estructura rebota”. “Con eso se puede hacer un mapa para saber qué hay en el subsuelo. Los movimientos son pequeñísimos, imperceptibles”, afirmó en declaraciones a Radio Exitosa.

El congresista Federico Pariona contó que en setiembre del 2014 hubo un paro, en el cual él intervino. “Yo coordiné con los representantes del Frente de Defensa Ambiental y nos reunimos con los congresistas de la región Junín, y el ministro Mayorga se comprometió a acompañarme en la comitiva para conversar con la población y se suspendió el paro. El gobierno se ha demorado 5 meses en dialogar”, dijo el parlamentario.

 

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN PICHANAKI?

Publicado: 12 febrero, 2015 en DOCUMENTOS, NOTICIAS
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ESTO ES LO DEBES SABER SOBRE EL CONFLICTO QUE PODRÍA CONVERTIRSE EN OTRO BAGUAZO

Por Diego Pereira / Utero.pe

Hace tres días el congresista fujimorista Federico Pariona, presidente de la Comisión de Pueblos Andinos, anunció en RPP el inminente paro en Pichanaki por las actividades de exploración de la empresa Pluspetrol en dicha zona. Lo que dijo fue premonitorio:

“si el gobierno no se acerca, si no atiende necesidades, vamos a tener problemas y ojalá no se llegue a situaciones graves… que no ocurra un ‘Baguazo’”

Y al parecer en esas estamos:

Eber Pérez Huamán, 25 años, fallecido hoy a las 5 am en Pichanaqui.

Hasta el cierre de esta nota, el saldo son un muerto, 80 heridos y 40 detenidos.

 

¿Qué está pasando?

El paro ha sido convocado por el  Frente de Defensa Ambiental de Pichanaqui. Foto: Perú21

Hay que aclarar que el paro no es de último minuto. Cuenta el congresista Pariona que en setiembre del año pasado hubo otro paro indefinido y fue él quien intervino conjuntamente con el ministro de Energía y Minas. En ese momento hubo una solución: suspender el paro para instaurar una mesa de diálogo.

Sin embargo, como no hubo acuerdo, Pariona convocó nuevamente el 29 de octubre a una reunión pidiendo que “gente del ejecutivo, de Energía y Minas, del PCM” (básicamente, cualquiera que pueda) para que asistan, pero nadie respondió al llamado.

El legislador no necesita explicar que no hay voluntad política por parte del gobierno para establecer un diálogo con la población. Todos nos damos cuenta que esto es así.

El paro indefinido comenzó el 9 de febrero, hace dos días.

 

¿Cuál es el problema?

La protesta se radicaliza con el bloqueo de la carretera que una Huancayo con Satipo. Foto del 9 de febrero vía Prensa al Día Pasco

Perú21 reporta que el principal reclamo de la comunidad en la zona es que la empresa petrolera argentina estaría contaminando todo con sus actividades y piden su retiro del lote 108. Pluspetrol respondió asegurando que solo se encuentran realizando exploraciones.

Por su parte, el congresista Pariona asegura que los problemas son producto de la desinformación:

(…) la población no entiende de qué se trata este proyecto de exploración, estamos todavía en etapa de exploración (…) ellos creen que la empresa va a perjudicar, contaminar el ambiente (…) creen que porque hay explotación seguirán siendo pobres, como se ha visto en muchas oportunidades. Me consta que no están en contra de la empresa, ellos piden que el gobierno atienda sus necesidades: postas médicas, agua y desagüe, necesidades básicas…

Sin embargo, una explicación que recoge mejor el rechazo a la empresa extractiva es la de Ricardo García, un sacerdote español quiendiera su testimonio al portal Diario de Burgos.

Ricardo García, "el cura que defiende la selva". Foto: Diario de Burgos

Si bien la entrevista es de hace varios meses atrás, refleja bien la fricción que existe entre Pichanaki y Pluspetrol:

[Pluspetrol obtuvo una concesión en el 2005 para explotar hidrocarburos pero no empezó hasta el año pasado y] lo ha hecho en una primera fase pero sin que nadie de la zona tuviera información y sin cumplir la normativa que dice que se tiene que consultar a las comunidades nativas para realizar alguna explotación o cualquier otra cosa que les afecte. Además, esta empresa tiene antecedentes de haber actuado así en otras zonas del país donde ha contaminado mucho los ríos.

En realidad, es el Estado el que ha vulnerado los derechos de las personas, pues es él quien tiene que consultar a las comunidades nativas según el convenio de la OIT que Perú firmó en 1994. Y no lo ha hecho. Ya ha demostrado en otras partes que no solo afecta a la agricultura, que es la actividad primordial de la zona, y al agua, que, a mi juicio, es el bien más importante del Perú, sino también a la cultura de los nativos y de los colonos que han ido después. (…).

Es decir, no se trata de que “los pobladores” hayan sido convencidos de que Pluspetrol está contaminando (que no es posible, porque recién está en fase de exploración). Se está reclamando la realización de una Consulta Previa, además de que temen losantecedentes de la empresa.

Recordemos también que Pluspetrol tiene tres conflictos en paralelo: los lotes 1AB (Corrientes, Pastaza, Tigre), 8X (Corrientes-Pacaya Samiria) y, ahora, 108 (Pichanaki).

Un dato extra: el cura García es actualmente “fiscal del comité de Defensa Ambiental”. Es precisamente el Frente de Defensa Ambiental el que convocó al paro. No son los dirigentes indígenes, como se está diciendo.  De hecho, este comunicado emitido por laAsociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central rechaza por completo el paro convocado para estas fechas. No obstante, si son claros en cuanto a necesitar la presencia del Estado en la zona:

Queremos trabajar con paz social y el orden interno, y solicitamos al Estado las garantías necesarias para realizar nuestras actividades de manera normal y sin ningún tipo de actos delincuenciales que perturben nuestra tranquilidad.

 

¿Que salió mal?

Otro herido en la protesta. Foto vía Sayuri Andrade.

La protesta se salió de control y la falta de diálogo llevó a la radicalización de las manifestaciones. Según cuenta Perú21, más de 300 efectivos policiales se han repartido por diversos puntos de Pichanaki para controlar “posibles situaciones vandálicas”.

En este video de Guerrilla Audivisual podemos ver a los manifestantes confirmando la muerte de una persona:

Los enfrentamientos con la policía y los manifestantes lleva ocurriendo hace más de 7 horas. Esto es lo que reporta La República:

En estos momentos en Pichanaki se vive en tensión debido a que los pobladores amenazan con marchar hasta La Oroya en demanda del retiro definitivo de Pluspetrol de esta zona del país.

Por su parte Pluspetrol, un comunicado, en el que lamentaba el ataque de los pobladores al cuartel del Ejército y deslinda cualquier responsabilidad, indicó que en ese local la empresa no tiene instalaciones y solo guarda implementos logísticos para el proyecto del Lote 88, el cual se encuentra en fase de exploración.

Además, indicó que tratan de mantener el diálogo con los dirigentes y que a través de las radios locales explican de qué se trata el proyecto y en que fase se encuentra.

En este video de Anonymous Perú vemos cómo la policía no tiene ningún reparo en dispararle a los civiles:

¿Qué pasa ahora? Reporta El Comercio que finalmente el gobierno ha decidido enviar “una comisión técnica de alto nivel” de la Oficina de Diálogo de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) irá a Pichanaki. Esta comisión incluye al viceministro de Energía y Minas, representantes del Ministerio del Ambiente y otros funcionarios.

¿El problema? Pues que el diálogo recién ocurriría en 5 días. En ese lapso de tiempo realmente puede pasar CUALQUIER COSA.Realmente esperemos que no sea demasiado tarde (pero probablemente lo sea).

Hasta el momento hay un muerto, 80 heridos y más de 40 detenidos, según RPP. Y aquí está la lista de personas afectadas por la manifestación en Pichanaki que continúan internadas, elaborada por la Defensoría del Pueblo.

Seguiremos informando.


El movimiento autónomos Las Zonas que participó en la derogatoria de la polémica ley de empleo juvenil realizará un plantón hoy jueves a las 5 de la tarde en la instalaciones de la Argentina Pluspetrol -ubicada en la Av. República de Panamá 3055-San Iisidro- en rechazo a esta empresa que es acusada de contaminación y para denunciar la brutal represión policial contra los pobladores de Pichanaki que se han cobrado la vida de dos personas , uno de ellos un joven estudiante de ingeniería .
Los pobladores Pichanaki vienen denunciando desde el 2014 que los trabajos de exploración que ha venido realizando Pluspetrol en lote 108 se han llevado cabo sin una Consulta Previa como lo establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que el Perú ratificó. Asimismo la responsabilizan de haber causado severos daños en sus territorios.
Pichanaki viene realizando un paro indefinido desde el 9 de febrero sin embargo el día de ayer la policía arremetió a balazos contra los manifestantes cuando buscaban ingresar a un cuartel militar donde la empresa Pluspetrol guarda material de trabajo . El Ministro del Interior ha negado el uso de armas de fuego pero videos difundidos por las diversas redes confirman lo contrario.


Máxima Acuña (Foto: La República / Miguel Mejía)
Máxima Acuña (Foto: La República / Miguel Mejía)
Máxima Acuña y su esposo, tienen los documentos de compra venta de ‘Tragadero Grande’, además de un certificado de posesión que se les otorga a los comuneros por sus tierras.

Vilma Huerta

La empresa minera Yanacocha asegura y defiende que el terreno ‘Tragadero Grande’ les pertenece a ellos, y no a la familia Chaupe Acuña; sin embargo, sus documentos de compra venta no especifican que esta zona sea de ellos. La familia Chaupe, sí los tiene.

Sin embargo, este problema por el terreno ya estaba resuelto, pues en el proceso en segunda y última instancia dio la razón a la familia Chaupe. ‘Tragadero Grande’ de 25 hectáreas, les pertenece.

Mirtha Vásquez, abogada de la familia Chaupe, aclaró que ganaron el fallo porque ellos tienen un certificado de compra venta, firmado por el juez de Paz, y un certificado de posesión que se les otorga a los comuneros.

Porsupuesto, la minera Yanacocha manifestó estar en desacuerdo con el fallo, y por ello, presentó ante la Corte Suprema, una casación por considerar que no se ha interpretado bien la ley. Como prueba, dieron los documentos de compra venta de Minas Conga, la empresa que le vendió los terrenos de 269 y 226 hectáreas.

Cabe recordar, que en 1996, la empresa Minas Conga, en un contrato de compra-venta, vende 269 hectáreas a la empresa minera Yanacocha. Hubo una segunda venta, y en esta se concretó 226 hectáreas más.

Pero en estos documentos de compra venta, no se específica en ninguna parte que ´Tragadero Grande’ era parte de la venta. La abogada de los Chaupe, explica que estecontrato es muy general, y de eso se quieren aprovechar para tomar posesión de este terreno en litigio. 

DENUNCIA CONTRA LA POLICÍA

A pesar de que ya existen papeles que demuestran que ‘Tragadero Grande’ le pertenece a la familia Chape Acuña, el pasado 3 de febrero, su vivienda fue atentada por funcionarios de Yanacocha y miembros de la Policía Nacional.

PUEDES VER: Caso Máxima Acuña: Policía niega intervención de la Dinoes | VIDEO

La abogada denunció que los terrenos de su cliente fueron invadidos por personal policial, pese a que el pasado 28 de enero, se le otorgó a la familia Chaupe un documento que le daba garantías para su vida.

“Si la Policía da garantías, tiene que proteger a la familia Chaupe, pero también trabajan de manera particular con Yanacocha. Con armas del estado, con la autoridad del estado están cuidando los intereses de la empresa. ¿Debo entender que el Estado avala estos actos violencia?”, declaró Vásquez a La República.

Agregó que el personal policial que trabaja de manera particular para Yanacocha se coloca un chaleco encima del uniforme para evitar reconocer su identidad. Logró identificar a uno de ellos.

“Hace 3 o 4 días, había un policía que estaba cerca y nos impedía el ingreso. Era un policía en servicio (que se supone debe velar por las garantías para la familia). Se trata del alférez Américo Rivasplata, prestaba servicio público, pero nos dijo que recibía órdenes de la empresa Yanacocha”, recordó la abogada.

Respecto a la última invasión que recibió la familia Chaupe Acuña, indicó que realizaron la denuncia el pasado 5 de febrero, y hasta ahora la Fiscalía no les ha notificado nada. Por el momento, ninguna autoridad se ha hecho cargo de este atropello.

“Yo pensé que la defensoría del Pueblo se apersonaría a hacer las verificaciones, pero hasta ahora nadie ha ido”, concluyó.

Como se recuerda, la familia Chaupe enfrenta un problema legal por ‘Tragadero Grande’, un terreno de 25 hectáreas que adquirió en 1994. La empresa Yanacocha quiso apoderarse de él, y los Chaupe Acuña hicieron una denuncia por usurpación, además, procesó  a la empresa minera por los abusos y agresiones que cometió. 

Tu00EDtulos de Propiedad de MY (1)

Certificado de Posesión y Contrato de Compra-Venta

Plano Del Predio Tragadero Grande

La República


De acuerdo con algunos reportes, comuneros del luga tomaron el campamento minero con 100 trabajadores como rehenes.  (Foto: Twitter/@Mauricio_inch)

De acuerdo con algunos reportes, comuneros del luga tomaron el campamento minero con 100 trabajadores como rehenes. (Foto: Twitter/@Mauricio_inch)

07 de febrero de 2015
Sin embargo, sí reconoció que trabajadores de empresas contratistas se encuentran retenidos por comuneros que exigen el cumplimiento de un pliego de reclamos.

ACTUALIZACIÓN:

En conversación con un representante de la empresa MMG, se reportó que los trabajadores (que laboran para una empresa proveedora) ya fueron liberados. Esto tras permanecer varias horas retenidos en la ciudad de Challhuahuacho, en Cotabambas, Apurímac.

Los empleados, cuyos números se encuentran entre 100 y 200 personas, no han sufrido daños personales y se encuentran en buen estado. Tampoco se reportaron daños materiales de consideración.

De acuerdo con el representante la medida de fuerza habría sido tomada por un sector de la población que buscaba presionar al Estado y a la empresa para que cumplan con sus exigencias. La presencia de un contingente policial en la zona habría persuadido a los pobladores para que liberen a los retenidos. Se reporta que el conflicto ya ha sido resuelto.

En la tarde, a través de un comunicado de prensa, la empresa confirmó que cerca de 400 personas retuvieron a trabajadores de empresas contratistas para exigir el cumplimiento de un nuevo pliego de reclamos.

La medida de fuerza, sin embargo, no habría incluído la toma de las instalaciones de la empresa. Además se afirmó que los trabajadores se encontraban “juntos y en comunicación permanente”.

La minera aseguró que la mayoría de los pedidos del pliego se refieren a temas que van más allá de la naturaleza de la empresa y que están siendo tratados con representantes del Estado.

El documento finaliza con una petición de la empresa para que el diálogo y la paz sean la vía para resolver el conflicto.

INFORMACIÓN PREVIA:

Desde el día de ayer, viernes 06 de febrero, miembros de las comunidades campesinas de Challhuahuacho en Cotabambas, en la región de Apurímac, declararon un paro de 72 horas como protesta contra la empresa china MMG, que se hizo a cargo del proyecto minero “Las Bambasluego de la salida de Glencore-Xtrata.

PUEDES VER: Glencore recibió US$ 7 mil millones por Las Bambas

La manifestación estaría motivada por el despido de trabajadores y el supuesto incumplimiento de los acuerdos asumidos por la anterior administración. Fuentes reportaron que unos 100 trabajadores habrían sido retenidos por los campesinos.

Así fue reportado en las redes sociales:

De acuerdo con un reporte del portal web, LaMula.pe, al lugar ha acudido un contingente policial de cerca de 3 mil efectivos policiales y militares. En la zona se encontrarían entre unos 8 mil a 10 mil comuneros.

Aunque la Federación Campesina de Chalhuahuacho habría llegado a un acuerdo con representantes del Ministerio de Energía y Minas y la Presidencia del Consejo de Ministros, un sector insatisfecho habría hecho entrega de un pliego de 30 demandas a la empresa minera.

Fuentes del portal web indicaron que el pliego incluye peticiones como el empleo directo, el establecimiento de viveros, el 10% de las utilidades como pago por licencia social del agua y capacitación para actividades locales.

Otra de las versiones indica que serían alrededor de 800 los campesinos ubicados en la zona. De acuerdo a esta versión los trabajadores huyeron a otro campamento minero pero cerca de 100 fueron retenidos por los comuneros.

La República


Segundo día de paro indefinido promovido por el Frente de Defensa Ambiental de Pichanaki contra la empresa petrolera Pluspetrol. Foto: La República

Segundo día de paro indefinido promovido por el Frente de Defensa Ambiental de Pichanaki contra la empresa petrolera Pluspetrol. Foto: La República

Pobladores bloquean 25 kilómetros de la Carretera Marginal. El dirigente Carlos Chavarría afirmó que no levantarán la medida de protesta hasta que llegue un representante del Gobierno Central y se solucionen sus reclamos.

Al menos 20 personas resultaron heridas y otras 40 fueron detenidas este martes después de un enfrentamiento entre la Policía Nacional de Perú y pobladores del distrito de Pichanaki, en la región central de Junín.

Además, durante el segundo día de paro indefinido promovido por el Frente de Defensa Ambiental de Pichanaki contra la empresa petrolera Pluspetrol, manifestantes bloquearon esta mañana 25 kilómetros de la Carretera Marginal con palos, troncos, árboles derribados, piedras entre otros objetos.

Los cerca de 500 huelguistas tomaron el puente que une el distrito de Pichanaki con el distrito de Perené en la provincia de Chanchamayo.

El enfrentamiento se desató cuando los pobladores en paro intentaron ingresar al campamento que tiene la petrolera argentina en un terreno adjunto a la base militar de Pichanaki.

PUEDES VER. Conflicto con Pluspetrol: Alto enviado del gobierno llegó a la zona para moderar negociaciones

El paro provoca que los pobladores que se trasladan a otras provincias caminan entre 5 a 6 horas para llegar hasta el puente Chirani ubicado en el kilómetro 53 de la Carretera Marginal, mientras que el distrito de Pichanaki luce paralizado en cuanto a las actividades de la banca, la industria y el comercio.

Una madre identificada como Salomé Huamán Rojas (30) que llevaba a su menor hijo Alexander de 4 años de edad dijo haber caminado seis horas desde Pichanaki hasta la ciudad de La Merced. Asimismo, un vehículo particular que se trasladaba de emergencia al hospital de La Merced fue impedido de avanzar.

En tanto, el presidente del Frente de defensa Ambiental, Carlos Chevarría Vilcatoma indicó que en la reunión que la directiva sostendrá, declarará persona no grata a Javier Lam, funcionario de la oficina de Solución de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros por haber manifestado que el paro estaba politizado y que solo participaban menos de un centenar de agricultores.

Cerca de dos mil agentes de la Policía al mando del general PNP José Antonio Figueroa González se encuentran apostados en La Oroya, La Merced y Pichanaki a la espera de la orden de desbloqueo del puente Pichanaki, donde se encuentran apostados decenas de pobladores que conforman el Frente de Defensa del medioambiente.

Aunque las actividades en la provincia de Satipo se desarrollan con normalidad, los comerciantes de frutos como naranjas, papaya, plátanos, yuca y otros, se vieron particularmente afectados por el cierre de la vía debido a que su mercadería no pudo llegar a los mercados de Huancayo y Lima.

Comerciantes, transportistas e incluso algunos nativos manifestaron su malestar por la medida de fuerza.

La República

Martes, 10 de febrero de 2015